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El Real Madrid deja pasar el tren de la Liga en San Mamés (0-0)

El Real Madrid, otra vez, tuvo oportunidades de sobra para ganar pero faltó puntería. Pese a los 18 disparos, poco fútbol en los blancos. 

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El Real Madrid, otra vez, tuvo oportunidades de sobra para ganar pero faltó puntería. Pese a los 18 disparos, poco fútbol en los blancos. 
Kepa detiene un cabezazo de Cristiano. | EFE

Oportunidad, desaprovechada. La Liga no le dará muchas oportunidades al Real Madrid para reengancharse a un campeonato que está siendo una autentica tortura para el actual campeón. Los blancos siguen cuartos en la clasificación, a ocho puntos del Barcelona, a tres del Valencia, con un partido menos, a dos del Atlético de Madrid y ya está empatado a puntos con el Sevilla.

¿Mereció la victoria el Real Madrid? Posiblemente pero más por demérito de un Athletic de Bilbao, que sin gasolina, se limitó a defender su portería durante la segunda mitad. Fue ahí, con un Athletic de Bilbao totalmente roto, cuando se vieron las carencias del Madrid de esta temporada. Poco peligro, escasa sensación de que el Madrid no genera ocasiones de manera individual ni colectivamente.

Falta creatividad, inspiración, pegada y por supuesto, también suerte. Se marchó desquiciado Cristiano Ronaldo que volvió a disponer de suficientes ocasiones para que en otro año, se hubiera marchado con un par de goles. Otra vez se topó con un poste, como Benzema, y sino con Kepa. Cualquier delantero de cualquier equipo en primera división, lleva más goles que Benzema o Ronaldo que por cierto, no se pasaron la pelota entre ellos, ni una sola vez en la primera parte. Desconexión total.

El encuentro, pese a tener más intensidad que fútbol, tiene muchos aspectos que analizar. Durante la primera parte, cuando el Athletic si pisaba el área del Madrid, apareció Keylor Navas para realizar cuatro intervenciones determinantes, sobre todo con un disparo fuerte y abajo a disparo de Iñaki Williams Bien Keylor, mal o muy mal el resto, incluyendo a un Zidane que no hizo su primer cambio hasta el minuto 81. Es difícil que alguien resuelva un partido con tan poco tiempo en el campo.

El escaso fútbol mostrado por el Real Madrid empieza a explicarse con la poca fluidez en el pase en la defensa y el centro del campo. Demasiados pases fáciles, hacía atrás o en horizontal. Un equipo plano, sin ideas y con Isco, el único centrocampista que desborda, lejos del área del Athletic que es donde realmente destaca.

Pese a que el Real Madrid comenzó bien, con el paso de los minutos se fue apagando debido al poco control del centro del campo. Si los blancos fueron un acoso y derribo en la última media hora, fue porque por fin el Madrid se atrevió a presionar arriba y porque el Athletic estuvo horrible en la salida de la pelota. Los múltiples errores del equipo vasco provocaron que el Madrid pudiera atacar muchas veces pero sin atacar bien.

El partido demandaba movimiento desde los banquillos. Y ahí el el Madrid,, se supone, es mejor que el resto de equipos. Tiene fondo de armario, calidad y variantes de sobra, pero por un motivo, que no se sabe, Zidane no está confiando en sus suplentes. Está protegiendo excesivamente a todos sus titulares. El ejemplo más claro hoy fue Sergio Ramos. No estuvo cómodo con la máscara. Se la llegó a quitar en un córner ofensivo. No ganaba los duelos áreos y pese a ello, y a tener tarjeta amarilla, Zidane le dejó todo el partido. Al final, fue expulsado justamente. Mateu Lahoz, como todos los árbitros, señalan amarilla por poner el codo en la cara del contrario. Así vio las dos amarillas. Estuvo poco inteligente Ramos. Quizá por eso, es el jugador más expulsado en la historia de cualquier club. Se dice pronto. El capitán no estará ante el Sevilla al igual que Casemiro y Carvajal que vieron su quinta cartulina.

Mateu acertó en la expulsión pero cometió un error garrafal, imperdonable, y que le resultó caro al Real Madrid. Etxeita hace una falta al borde de la expulsión pero justo antes, Modric pasa a Cristiano que se marchaba sólo ante Kepa junto a Benzema. Pues Mateu no dio una lógica y sencilla ley de la ventaja. Lo único bueno de la jugada para el Madrid es que no le partieron la pierna a Modric. Otro error de Mateu, más difícil de ver, un penalti de Ramos a Raúl García por una patada absurda del central. Otro ejemplo de porqué el capitán tenía que haber sido sustituido.

El Real Madrid terminó con 18 disparos. Son muchos. Suficientes para ganar pero su juego deja mucho que desear. Con el rival encerrado en su área, sólo Marcelo o algún centro lateral, hizo algo de daño al Athletic. Un punto para los dos equipos, un punto de palo para el Real Madrid.

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