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Copa del Rey

La tormenta perfecta del Barcelona: conquista el póker copero ante el Sevilla (0-5)

3 goles en la primera parte y 2 en la segunda certificaron la cuarta Copa consecutiva para el cuadro azulgrana. Los andaluces acabaron humillados.

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3 goles en la primera parte y 2 en la segunda certificaron la cuarta Copa consecutiva para el cuadro azulgrana. Los andaluces acabaron humillados.
Iniesta, el Rey del fútbol | EFE

Dejando de un lado el calamitoso y aún inexplicable partido de vuelta de Champions en Roma, el Barcelona de Ernesto Valverde llevaba toda la temporada rozando el equilibrio perfecto entre una delantera a la que le sobra a raudales talento y gol con una defensa que el técnico vasco ha transformado en la más eficaz tras la era Guardiola. Ante el Sevilla, y en la final de Copa, que podía haber hecho cuestionable su temporada si no la ganaba, el Barça logró la tormenta perfecta.

No se recuerda una final de estas características con un resultado tan abultado y no sólo por el 0-5 final sino también por cómo se dio el mismo. 0-3 en la primera parte y dos goles más en la segunda. Fue una humillación en toda regla para el sevillismo, pero ojo, de un momento tan doloroso se suelen sacar imágenes para el orgullo futuro y la grada andaluza entendió a la perfección que si era humillada en el campo no lo iba a ser en la grada.

Los ánimos andaluces también pasarán a la historia por el momento tan delicado que tuvieron como contexto aunque no tanto como el Barcelona de las cuatro Copas del Rey consecutivas. El póker copero es azulgrana.

Valverde lució maquinaria

Fue una primera parte incontestable del Barcelona y no sólo por saber cuándo y cómo hacer daño al Sevilla sino por el gran despliegue de juego que realizaron tanto en defensa como en ataque. Coutinho, Messi e Iniesta hicieron lo que quisieron en las jugadas de contragolpe y con campo por delante, sobre todo después del 1-0, arrollaron a la zaga sevillista.

El ataque funcionó a las mil maravillas con Suárez como punta de lanza para acabar las jugadas, pero de nada hubiese servido el ADN goleador del equipo si en la medular no hubiesen impuesto su ley Rakitic, Iniesta y Busquets. La defensa también se unió a la fiesta y Jordi Alba fue un puñal arriba y un seguro abajo. Ernesto Valverde vio desde la banda cómo su equipo jugaba de memoria mientras que el Sevilla se desesperaba por no haber aprovechado tres ocasiones claras antes del 2-0. El vendaval se veía venir.

Los goles azulgranas fueron también dignos de elogiar. El primero nació de una asistencia impresionante de Cillessen para Coutinho, que pilló a la defensa rival por sorpresa y cedió el gol a Suárez. En el segundo, ya por el minuto 31, Messi reventó la red tras un taconazo de Jordi Alba y el tercero, antes del descanso, lo anotó Suárez después de otro pase impoluto de Leo. La final era azulgrana y además con merecimientos irrefutables.

Manita y orgullo sevillista

El Barcelona no marcó más goles en la final porque literalmente no quiso hacer sangre. Si Iniesta y compañía hubiesen querido, el 5-0 se hubiese quedado en el preludio de una goleada mayor. Se conformaron con la manita, sí, pero antes de llegar a ella tuvieron muchos más minutos de lucimiento y cuando la magia sale a relucir el mago por excelencia es Andrés Iniesta. El manchego se marchará este verano a China salvo novedad y está empeñado en regalar fragancias futbolísticas en frascos grandes. El cuarto gol de su equipo fue obra suya con otra definición digna de un genio. Se irá, pero lo hará a lo grande.

A partir del 4-0, la grada de Nervión se convirtió en la protagonista señalando al palco y animando a los suyos hasta el pitido final. Incluso en los segundos previos al penalti que Coutinho transformó en el 5-0, el himno del Arrebato fue lo único que se oyó en el Wanda Metropolitano. El brasileño marcó y el resto del choque se hizo eterno para todas las partes implicadas ya que a veces los pitidos finales se oyen antes del minuto 90. Iniesta levantó el título al cielo de Madrid antes de hacer lo propio con la Liga. Habrá doblete azulgrana.

Ficha técnica:

Sevilla, 0:David Soria; Jesús Navas, Mercado, Lenglet, Escudero; Nzonzi, Banega; Pablo Sarabia (Layún, m.83), Franco Vázquez (Nolito, m.86), Correa (Sandro, m.46); y Muriel.

Barcelona, 5: Cillessen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Rakitic, Sergio Busquets (Paulinho, m.76), Iniesta (Denis Suárez, m.87), Coutinho (Dembele, m.82); Luis Suárez y Messi.

Goles: 0-1, M.14: Luis Suárez. 0-2, M.31: Messi. 0-3, M.40: Luis Suárez. 0-4, m.52: Iniesta. 0-5, M.69: Coutinho, de penalti.

Árbitro: Jesús Gil Manzano (Comité Extremeño). Amonestó a Mercado (m.34), Escudero (m.38), Iniesta (m.67), Busquets (m.74) y Franco Vázquez (m.74)

Incidencias: final de la Copa del Rey, disputada en el Wanda Metropolitano de Madrid ante unos 67.000 espectadores. Presidió el encuentro el Rey Felipe VI.

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