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El ascenso del Rayo Majadahonda, pendiente de los despachos

El equipo madrileño, que sólo cuenta con 300 socios, necesita reformar el estadio, aumentar el número de socios y tener un filial, entre otras cosas.

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El equipo madrileño, que sólo cuenta con 300 socios, necesita reformar el estadio, aumentar el número de socios y tener un filial, entre otras cosas.
Los jugadores del Rayo Majadahonda, posando en el terreno de juego. | Archivo

27 de mayo de 2018. Aquel día, el Rayo Majadahonda hace historia al conseguir el ascenso a Segunda División por primera vez en sus 42 años de existencia. El conjunto entrenado por Antonio Iriondo vencía al Cartagena por 1-0, con un gol de Michel Zabaco en propia meta, haciendo valer así el valor doble de los goles en campo contrario después de haber perdido en la ida en Murcia por 2-1. El equipo majariego —gentilicio de Majadahonda— ponía así el broche de oro a una brillante temporada tras haber acabado primero la liga regular en el Grupo I de Segunda B.

Sin embargo, lo que el Rayo Majadahonda ha conseguido en los terrenos de juego lo puede perder en los despachos. Y es que, a día de hoy, no está tan claro su ascenso a la Liga 1, 2, 3 para militar por primera vez en el fútbol profesional. Un ascenso que no depende exclusivamente de este club, que apenas cuenta con 300 socios y que juega sus partidos en el Cerro del Espino —un estadio con capacidad para poco más de 3.300 espectadores—.

Y es que la entidad madrileña debe hacer frente a numerosos problemas como la necesidad de reformar el estadio, aumentar el número de socios y constituir un equipo filial, que es requisito indispensable para poder militar en una categoría del fútbol profesional (Primera o Segunda División).

Respecto al campo, el Rayo Majadahonda lleva jugando en el Cerro del Espino desde que se fundó en 1976. En Tercera era uno de los mejores campos de la competición, pero en Segunda B el estadio se quedó pequeño y, ahora, con el ascenso a la categoría de plata del fútbol español, hay que cambiar muchas cosas, como dotar al recinto de cabinas y salas de prensa, más puertas de entrada (actualmente solo hay una), cafeterías o cámaras de vigilancia, entre otras cosas.

Pero la más importante es aumentar la capacidad del estadio. Actualmente el Cerro del Espino tiene una capacidad para 3.376 espectadores y para cumplir las exigencias de la competición tendría que llegar a los 6.000. La buena noticia es que tienen un año para hacerlo.

Sin embargo, hay más actores implicados: el Atlético de Madrid, como propietario de las instalaciones en las que juega su equipo femenino y entrena tanto el primer equipo como los de fútbol base, y el Ayuntamiento de Majadahonda, que debería cubrir los numerosos gastos de reformas que exige la Liga de Fútbol Profesional (LFP) que preside Javier Tebas. En este sentido, el diario Marca asegura que en las próximas horas tendrá lugar una reunión clave entre el club rojiblanco y el consistorio majariego, que preside Narciso de Foxá (PP) desde febrero de 2005, para analizar la situación del Cerro del Espino y decidir si se acometen las reformas requeridos.

Y es que el tiempo apremia al Rayo Majadahonda porque el próximo 31 de julio acaba el plazo para la presentación de un proyecto sobre la reforma del estadio que termine por convencer a LaLiga.

Pero todavía hay más. Para conseguir el dinero necesario, el club necesita aumentar su masa social: ahora mismo el equipo tiene 300 socios y, a nivel de asistencia, se necesita que para la temporada 2018/19 vayan al campo una media de 2.000 personas, el doble que en la temporada recién finalizada.

El club es consciente de que, debido al bajo presupuesto que tiene (esta campaña ha superado por poco el millón de euros, muy por debajo de otros clubes de la categoría), la plantilla va a ser bastante corta.

Con el reglamento en la mano, un equipo de Primera o Segunda División necesita tener un equipo filial, lógicamente en una categoría inferior a la que milite. En este sentido, el Rayo Majadahonda ya se ha puesto manos a la obra en busca de ese filial: el Internacional de Madrid, que la temporada que viene jugará en Segunda B, y el CF Pozuelo, que milita en Tercera División, serían por proximidad los favoritos para convertirse en el filial del Rayo Majadahonda a partir de la campaña 2018/19, siempre que, efectivamente, el club majariego acabe jugando en Segunda y el ascenso, ya conseguido por méritos propios en los terrenos de juego, no acabe viéndose truncado en los despachos.

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