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Luis Enrique rechazó 8 millones de euros por entrenar a España

El técnico asturiano dijo "no" a las ofertas que le llegaron desde Londres –el Chelsea le ofreció 8 millones de euros anuales– y desde China.

Luis Enrique rechazó 8 millones de euros por entrenar a España
Luis Enrique se dejó la nariz defendiendo a España | Twitter

Luis Enrique Martínez soñaba desde hace tiempo con entrenar a la selección española. El asturiano, con un fuerte sentimiento patriótico –mostrar su admiración pública por Cataluña de donde son su mujer y sus hijas no quita que se sienta asturiano y español hasta la médula– a pesar de lo que puedan decir los que no le conocen, dio el "sí" de inmediato cuando recibió la llamada de Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol.

Lucho, que se dejó la nariz defendiendo a España en el Mundial de Estados Unidos en 1994, fue nombrado seleccionador, curiosamente, el mismo día, 24 años después, que recibió el brutal codazo de Tassotti.

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Luis Enrique, que cobrará 1,7 millones de euros anuales por dirigir a la selección, tenía tantas ganas de ser el nuevo capitán de la nave española que rechazó dos jugosísimas ofertas. Lucho dijo "no" a la propuesta del Chelsea, que le ofrecía 8 millones de euros por temporada, y otra de China, donde cobraría 10 millones de euros al año. El asturiano rechazó 8,3 millones de euros por dirigir a su país. El sentimiento por encima del dinero.

¿Por qué Rubiales elige a Luis Enrique?

El presidente de la federación española de fútbol abrió los ojos durante el Mundial de Rusia. Vivió en primera persona situaciones que le hicieron reflexionar. Los pesos pesados hacían y deshacían a su antojo. Entrenamientos a la carta, jugadores que se levantaban a la hora de comer, pedir opinión sobre cualquier aspecto del grupo... el seleccionador era una marioneta. Los que mandaban eran otros. Las jerarquías, tremendamente marcadas, se imponían a los méritos deportivos.

Con Luis Enrique, Rubiales ficha a un líder. Una persona que dice lo que piensa y que no se casa con nadie. Vehemente e intenso, en ocasiones ser tan transparente le genera numerosos problemas. Es lo que suele pasar en este país, donde se valora más la falsedad del "bienquedismo ilustrado" que decir lo que uno siente aunque no suene bien. A pesar de que de cara a la prensa Lucho es ácido y vinagre, en las distancias cortas es muy distinto. Positivo y hasta bromista, el asturiano no es el ogro que muchos pintan. Tampoco es independentista. Quizás se siente más español que muchos de los que le señalan. ¿O renunciarían ellos a 8,3 millones de euros por entrenar a España?

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