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Mundial de Fútbol

La dura historia de N'Golo Kanté: de recoger chatarra a triunfar en el Mundial

El mediocentro del Chelsea, una de las piezas claves de la selección francesa, pasó una infancia difícil y fue rechazado por varios equipos.

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N'Golo Kanté, durante el partido de cuartos de final contra Uruguay. | EFE

Detrás de un gran jugador suele haber una gran historia, y el caso de N'Golo Kanté no iba a ser una excepción. El menudo a la par que fornido centrocampista del Chelsea es una de las piezas claves de la selección francesa que este domingo (17:00, hora peninsular española) disputará la final del Mundial contra Croacia en el Estadio Luzhniki de Moscú.

Algunos de los clubes más poderosos del fútbol europeo, entre ellos el Barcelona o el París Saint-Germain, andan tras los pasos de este jugador parisino, de origen maliense, que recaló en el Chelsea en verano de 2016 tras haberse proclamado campeón de la Premier League con el Leicester de Claudio Ranieri. Allí, con los foxes, Kanté fue uno de los jugadores más importantes que se hicieron de forma increíble con el título junto a los Riyad Mahrez, Danny Drinkwater, Shinji Okazaki, Jamie Vardy o el portero Kasper Schmeichel, por citar algunos nombres.

Ahora, en este Mundial de Rusia, Kanté es el "pulmón" de una selección francesa que está a un partido de conquistar su segunda Copa del Mundo veinte años después. Un equipo, el bleu, donde hay estrellas mundiales de la talla de Antoine Griezmann, Kylian Mbappé, Paul Pogba o Raphael Varane. Pero el jugador más importante para su seleccionador, Didier Deschamps, no es otro que N'Golo Kanté.

"Es un gigante, el mejor del mundo en su posición", dice Deschamps sobre el mediocentro. "Debe de tener 15 pulmones, de lo contrario no entiendo cómo se puede correr tanto", apunta Paul Pogba sobre su pareja en el centro del campo del conjunto del gallo. Pogba le saca a Kanté 23 centímetros de estatura (1,91 por 1,68), pero el jugador del United dice que "el grande es él", en referencia al jugador del Chelsea.

Allí llegó N'Golo Kanté, de 27 años, procedente del Leicester tras su paso por el fútbol francés en las filas del US Boulogne (2011-2013) y el Caen (2013-2015). Antes que eso, el jugador tuvo que buscarse la vida en los suburbios de París. Con 7 años, N'Golo caminaba por la capital francesa en busca de chatarra que reciclar para contribuir a la economía familiar. Decenas de kilómetros diarios que se multiplicaron cuando su padre falleció en 2002. Entonces el hoy jugador del Chelsea tenía sólo 11 años. Había que caminar más en busca de más chatarra porque no había dinero.

Sus inicios en el fútbol también fueron muy difíciles debido a su baja estatura: muchos equipos lo rechazaron al fijarse casi exclusivamente en su físico. Quién iba a pensar entonces que, años después, N'Golo se proclamaría campeón de la Premier con el Leicester, luego ficharía por el Chelsea de Antonio Conte y, a día de hoy, lideraría a la selección francesa de fútbol en busca de su segundo Mundial, siguiendo así la estela de los Zidane, Henry, Desailly, Thuram y, cómo no, el entonces capitán y actual seleccionador, Didier Deschamps. Sus ídolos de niño. Entonces N'Golo tenía siete años y hoy, veinte años después, el pulmón de los bleus quiere igualar la gesta de aquella mítica generación para volver a situar a Francia en el Olimpo del fútbol mundial.

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