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William Foulke, mucho más que el futbolista más gordo de la historia

Considerado el futbolista más gordo de la historia, fue también un avanzando a su tiempo, contribuyendo enormemente al desarrollo del fútbol del s.XX.

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Considerado el futbolista más gordo de la historia, fue también un avanzando a su tiempo, contribuyendo enormemente al desarrollo del fútbol del s.XX.
William 'Fatty' Foulke, en el centro de la imagen. | Wikipedia

Fulk ha sido considerado siempre como el futbolista más gordo de la historia. Sí. Pero también fue un pionero, un avanzando a su tiempo. Uno de aquellos personajes clave sin los que el fútbol no hubiera podido vivir la inmensa evolución que tuvo a comienzos del Siglo XX.

Porque William Foulke estaba gordo. Sí. Muy gordo. Y por eso ha quedado para la historia como Fatty. Pero también fue, entre muchas otras cosas, una de las primeras estrellas mediáticas, el primer parapenaltis, o el primer portero goleador…

Una figura laureada

Nacido en Dawley, Shropshire, Inglaterra, el 12 de abril de 1874, William Henry Foulke comenzó jugando como delantero -y marcando muchos goles merced a su tremendo disparo- en el Blackwell. Aunque pronto encontraría en la portería su mejor hábitat. En 1894 fue contratado por el Sheffield United. Tenía apenas 20 años, pero ya mostraba sus dos principales características: medía 1,93 metros, y pesaba más de 150 kilos.

En el Sheffield pensaron que con ese tamaño y esa envergadura, iba a ser un portero muy difícil de superar. Y no se equivocaron. Para tratar de aumentar aquella sensación de inmensidad que ofrecía, decidieron colocar en los partidos como local a dos aficionados –generalmente niños-, justo detrás de la portería. Aquello generaba un enorme impacto visual. Foulke parecía aún más grande de lo que era. Y se dice que de ahí nacieron los recogepelotas.

Pero además de grande, Foulke era muy buen portero. Cuentan las crónicas de la época que a su indudable capacidad de mando dentro del área y a su sobriedad ante los disparos lejanos, era también ágil y gozaba de unos muy buenos reflejos.

Con el conjunto del Yorkshire, que por cierto fue el primer equipo inglés en llevar la denominación de United, conquistaría un campeonato de liga (el único en toda su historia) además de dos FA Cup.

No sólo eso. Foulke se convertiría también en el portero titular de la selección de Inglaterra a comienzos del Siglo XX, en lo que eran los albores del fútbol internacional. Aunque hoy sería impensable un guardameta de sus características, en la época aparecía como un coloso, un Goliat, ante los futbolistas rivales.

Así que no es de extrañar que con esas cualidades, esa imagen, y los grandes resultados, Fatty Foulke se convirtiera en toda una leyenda ya no sólo del Sheffield, sino del fútbol británico de finales del XIX y principios del XX.

Único dentro y fuera del campo

Con su inmenso tamaño y fortaleza, Foulke hacía lo que quería dentro del campo. Nunca escondía su dureza, en una época en la que no existían aún las tarjetas. Todos le tenían miedo: rivales, compañeros, árbitros, e incluso aficionados.

Capaz de abandonar en más de una ocasión el terreno de juego, dejando la portería vacía, si creía que sus defensas no se estaban esforzando lo suficiente, también rompió un larguero durante un derbi entre su Sheffield United y el Sheffield Wednesday. Hay quien cuenta que fue durante una parada, cuando golpeó involuntariamente el travesaño con el puño; y hay quien cuenta que fue durante un momento en que decidió colgarse del larguero. Fuera como fuere, éste se partió en dos, y hubo que esperar a que apareciera un carpintero, quien trajo una nueva barra y la serró ahí mismo para adoptar las medidas necesarias. Pasó un buen rato hasta que se restableció el juego. Y desde entonces se obligó a todos los equipos locales a disponer de una portería de reserva.

Uno de sus capítulos más sonados fue en la final de la FA Cup de 1902, ante el Southamton. Concluyó el encuentro enfadado por un gol dudoso concedido al rival, y tras marcharse al vestuario volvió a salir completamente desnudo y persiguió al colegiado Tom Kirkham por los pasillos. Éste se tuvo que encerrar en un armario, y no pudo salir hasta que llegaron representantes de la federación de fútbol y calmaron a Foulke.

Estrella en el Chelsea

En 1905 fichó por el Chelsea, después de 11 temporadas en el Sheffield United. El equipo londinense pagó 50 libras para que fuera su portero y capitán.

Aunque sólo estuvo un año, dejó para el recuerdo grandes actuaciones, y también más de una anécdota. Como la que protagonizó durante una concentración, en la que se levantó de la cama antes que el resto del equipo, y se comió todo el desayuno que se había dejado preparado para la plantilla. Aquello, cuentan, generó polémicas internas en el equipo; pero claro, quién iba a decirle algo...

Finalmente, y tras una temporada en el Bradford City, Foulke se retiró en 1907, a los 33 años.

El primer parapenaltis

A contribuir a su leyenda como buen guardameta ayuda el hecho de que está considerado el primer parapenaltis de la historia. Y no es casualidad. También hay que tener en cuenta que entonces se permitía a los porteros adelantarse hasta 5 metros ante los lanzamientos de penalti. Algo así como sucede en el fútbol sala. Y claro, con aquel tamaño, reducía muchísimo los espacios.

Durante la temporada que estuvo en el Chelsea (1905-1906) llegó a detener hasta 10 penaltis, destacando el encuentro del 3 de marzo de 1906 ante el Burslem Port en el que paró dos penas máximas. Al finalizar aquella temporada, la federación de fútbol inglesa decidió cambiar la normativa, como casi siempre en contra de los porteros: ya no podrían adelantarse ni un metro en los penaltis, deberían quedarse inmóviles sobre la línea de gol.

Portero goleador

Entre las diferentes facetas que destacaban de Fatty Foulke encontramos otra muy avanzada a su tiempo: fue el primer portero goleador. Si bien es cierto que el honor de ser el primer guardameta que anota un gol en partido oficial corresponde al escocés James McAuley, quien el 25 de marzo de 1882 marcó en el encuentro de su selección ante Gales (5-0), nuestro protagonista fue el primero que lo hizo en repetidas ocasiones.

En un encuentro disputado en septiembre de 1899 ante un combinado de futbolistas holandeses y sudafricanos, su Sheffield United ganaba cómodamente por 4 a 0. Foulke, aburrido de que su rival no se acercara al área, decidió abandonar la portería y sumarse al ataque de su equipo. En una de las primeras jugadas dio muestra de su potencia y, tras deshacerse de dos rivales, soltó un trallazo que significó el 5 a 0. Antes de acabar el encuentro anotaría otro tanto, logrando así su doblete particular. Aunque también hay que señalar que, aprovechando su abandono de la portería, el combinado sudafricano logró también dos tantos.

Nace el ‘clean sheet’

En un encuentro en febrero de 1907, ya con el Bradford City, Foulke se encontró con que su adversario, el Accrington Stanley, llevaba una camiseta del mismo color que la que solía lucir el portero. Como quiera que entonces no había segundas equipaciones, y que buscar una camiseta para un hombre de 150 kilos tampoco era sencillo, a Fatty no se le ocurrió otra idea que tomar una sábana blanca, y ponérsela a modo de toga romana.

Aquel día Foulke mantuvo su portería imbatida, y su equipo se llevó la victoria por 1 a 0. Al día siguiente un periódico comentó el partido usando la expresión "Foulke mantuvo limpia la sábana", y desde ese momento nació la expresión ‘Clean Sheet’ usada aún hoy día para indicar un partido en el que el guardameta termina con la portería a cero.

Una muerte prematura pero no inesperada

Además de todo ello, a Foulke, como buen futbolista inglés de la época, le encantaba frecuentar los bares y los pubs. Las cervezas que se tomaba cada tarde se podían contar por decenas. Una actividad que aumentó aún más cuando abandonó el fútbol. Por eso no es de extrañar que se le detectara una cirrosis, que terminaría con su vida el 1 de mayo de 1916, a la edad de 42 años.

Con todo, se puede decir que el recuerdo de William Fatty Foulke se ha quedado como el del futbolista de mayor corpulencia de la historia. El más gordo, vamos. Pero eso es ser injusto con él. Pues, a su manera, contribuyó de manera indudable a la evolución del fútbol. Sus records, sus gestos, y también sus anécdotas nos recuerdan cómo era el fútbol en sus inicios, y las variaciones que ha sufrido. Algunas de ellas, por su figura. Por su enorme figura.

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