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La desconocida historia de Van Dijk: estuvo a punto de morir y llegó a dejar testamento

El central holandés sufrió apendicitis, peritonitis e infección renal en 2012, con 21 años. "Lo único que veía eran tubos colgando sobre mí", revela.

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El central holandés sufrió apendicitis, peritonitis e infección renal en 2012, con 21 años. "Lo único que veía eran tubos colgando sobre mí", revela.
Virgil Van Dijk, en un partido reciente con el Liverpool. | EFE

Muchos saben que Virgil Van Dijk es un extraordinario futbolista, que ha acabado segundo en las votaciones del premio The Best, que la FIFA entregó este lunes a Leo Messi en La Scala de Milán, y que el pasado mes de agosto ganó el Premio al Jugador del Año de la UEFA tras su magnífica actuación la pasada temporada con el Liverpool, equipo con el que ganó la Champions en el Wanda Metropolitano.

Pero lo que la gran mayoría desconoce es que el central holandés estuvo a punto de morir en 2012, cuando sólo tenía 21 años y militaba en las filas del Groningen. Entonces Van Dijk sufrió apendicitis, peritonitis y una infección renal, una enfermedad que en la mayoría de los casos supone la muerte del afectado.

"(Van Dijk) Estuvo en casa unos días y con mucho dolor. Fue al hospital local pero no pudieron encontrar nada, así que lo enviaron de regreso a casa. El dolor fue a más y, cuando su madre viajó para verlo, se dio cuenta de lo grave que era la situación. Lo llevó a otro hospital, lo que resultó ser crucial", ha desvelado el que fuera entonces segundo entrenador del Groningen, Dick Lukkien, en una entrevista a la revista FourFourTwo.

En esa misma entrevista habla el propio Van Dijk, recordando el calvario que vivió hace siete años. "Lo único que pude ver fueron tubos colgando sobre mí. Mi cuerpo estaba roto y no podía hacer nada. En ese momento, los peores escenarios sobrevolaban mi cabeza", señala.

El defensa empezaba a temerse lo peor, llegando incluso a escribir su testamento: "Si muriera, una parte de mi dinero iría a mi madre. Por supuesto, nadie quería hablar de eso, pero teníamos que hacerlo. Podría haber terminado".

Van Dijk fue operado de urgencia en el hospital y luego permaneció dos meses fuera de los terrenos de juego por este episodio, pero pudo resultar mucho peor si no hubiera intervenido su madre.

Una historia de superación

Lo cierto es que la de Van Dijk es una historia de superación tras un cúmulo de adversidades. A los 17 años, el actual capitán de la selección holandesa lavaba platos en la parte trasera de un bar-restaurante de Breda. A pesar de que ya tenía una imponente presencia física, ni siquiera estaba considerado como un diamante en bruto.

Virgil quiso enrolarse en las filas del Willem II pero, al fracasar en su intento de dar el salto al primer equipo, encontró su oportunidad en el Groningen, el club que le acabaría catapultando a la fama. A Van Dijk lo descubrió un un hombre que conoce a un buen defensa en cuanto lo ve como es el exzaguero Martin Koeman, padre de la leyenda Oranje y actual seleccionador holandés, Ronald Koeman.

Tras dos temporadas en el Groningen, Van Dijk fichó por el Celtic de Glasgow y luego, en 2015, dio el salto a la Premier League al recalar en el Southampton, precisamente a las órdenes de Ronald Koeman. El central de Breda, que cumplió 28 años el pasado mes de julio, fichó por el Liverpool en diciembre de 2017, convirtiéndose entonces en el defensa más caro de la historia después de que los Reds desembolsaran la friolera de 84 millones de euros.

Un honor que le ha durado casi dos años a Van Dijk. Y es que el pasado 5 de agosto, el Manchester United anunció el fichaje de Harry Maguire, procedente del Leicester, a cambio de 88 millones, convirtiéndose actualmente en el defensa más caro de la historia del fútbol.

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