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El Eibar castiga el mal endémico del Atlético de Madrid (2-0)

El conjunto armero se aprovechó de la falta de intensidad rival en los primeros minutos de partido. Goles de Burgos y Expósito.

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El conjunto armero se aprovechó de la falta de intensidad rival en los primeros minutos de partido. Goles de Burgos y Expósito.
El Atlético, superado por el Eibar. | EFE

Cuando repites la misma disculpa más de ocho o nueve veces en un periodo de tiempo inferior a tres meses, la persona o personas a las que se lo dices ya ni siquiera te hacen caso. Y eso es lo que le pasa a cualquier jugador del Atlético de Madrid que sale después de cada partido perdido o empatado para decir que "nos faltó intensidad en la primera parte".

Esa "falta de intensidad" es la eterna frase que repiten jugadores como Saúl o Koke que, como referentes del Atlético de Madrid, tienen que salir a dar la cara ante la prensa por el resto de sus compañeros. Hace unos años era una quimera que el Atlético de Simeone saliese al campo sin, como mínimo, los segundos duelos ganados al rival. Podían ganar, empatar o perder al final, pero casi nunca era por ser inferiores en espíritu a su oponente. En la presente temporada y en parte de la anterior, lo que antes era una quimera se ha convertido en un mal endémico. Coloquialmente hablando al Atlético de Madrid es difícil ganarlo, sin embargo, al Atlético de la Caraja lo puede ganar cualquiera.

Porque jugar ante el Eibar no es nada fácil y menos en Ipurúa, pero si hay un equipo en la liga española que te señala con luces de neón y letras gigantes cómo piensa jugar todos los encuentros, ese es el equipo de Mendilibar. El técnico vasco no se esconde. Lleva cinco años jugando y dominando un estilo de juego que todos sus rivales conocen y aún así, el Atlético fue sorprendido por el Eibar en una primera media hora terrorífica del equipo de Simeone. Es como ir por la carretera y saltarse un paso a nivel cuando te están señalando con luces y bocinas que viene el tren. ¿Qué pasó? Que el tren vino a toda velocidad y cuando el Atlético se quiso dar cuenta llevaba dando vueltas de campana media hora.

De poco sirvió que los rojiblancos realizasen una buena segunda parte en el primer tramo de la misma porque el gol de Esteban Burgos a los diez minutos de partido ya les había hecho hincar la rodilla nada más comenzar el partido. Seguro que Simeone les dijo a los suyos en la previa "cuidado con las faltas laterales" u "ojo a las segundas jugadas que son expertos", pero en el Atlético nadie hizo caso de las advertencias. Y ojo, eso no es lo peor. Lo más preocupante para el cuadro madrileño es que ya no hay en el equipo un Gabi, Godín, Raúl García o incluso el mejor Diego Costa que con una sola mirada haga temblar las canillas de cualquier jugador que no esté metido en el partido desde el inicio. Hay capitanes de brazalete, no capitanes de gritos y autoridad.

Al Atlético le falta personalidad y el Eibar se lo comió con patatas gracias a su intensidad eterna y a un Pedro León que puso al milímetro centros de escuadra y cartabón para cualquier jugador armero que pasase por los dominios de Oblak. Así llegó el gol de Burgos. Un tanto que el VAR hizo subir al marcador demostrando una vez más que aparte de la que tiene interiorizada el Atlético, la caraja también tiene acento arbitral.

Joao y Vitolo llegaron tarde

Al descanso se llegó con 1-0 y con el Atlético de Madrid echando de menos personalidad, calidad, gol y verticalidad. No sirvió de mucho con el 2-0 final, sin embargo, si algo positivo se puede rescatar de la derrota rojiblanca fue que Joao Félix y Vitolo demostraron por qué están llevados a ser los estiletes del Atlético de Madrid si del aburrimiento se quiere pasar al atrevimiento y la verticalidad. Ambos estuvieron muy bien en el segundo acto. Aún así, sin gol, otro mal endémico del Atlético, nada se pudo cambiar en el luminoso de Ipurúa.

El Eibar se defendió casi sin gasolina y con mucha gallardía en el segundo tiempo y esperó todo lo que fuese necesario para buscar, si era posible en algún momento, el tanto de la sentencia. Con el Atlético volcado sin acierto, Expósito marcó en el 90' y Saúl, que se lo veía venir, se fue directamente a la zona de entrevistas para decir el ya conocido "nos faltó intensidad en la primera parte".

"No sólo de pan vive el hombre. Y no de excusas vivo yo", decía la cantante Shakira en una de sus canciones más famosas, la 'tortura'. Pues esa misma tortura viven los aficionados del Atlético con la ya mencionada cantinela de la intensidad. Más le vale al Atlético encontrar alguien más que grite en el terreno de juego y en el vestuario porque en las guerras que plantea siempre el equipo del Cholo no vale solo con correr al recibir el primer disparo. Hay que correr y disparar antes. Si no lo haces, al hoyo.

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