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Las mayores amenazas de Marruecos con las que tendrá que tener mucho cuidado España

Los Leones del Atlas son un equipo muy sólido, un conjunto físico que se encuentra cómodo sin balón y con talento puro.

Los Leones del Atlas son un equipo muy sólido, un conjunto físico que se encuentra cómodo sin balón y con talento puro.
Marruecos, un equipo con mayúsculas | Agencias

Marruecos busca hacer historia. Por segunda vez se ha colado en los octavos de final de una Copa del Mundo. La primera fue allá por 1986, en el Mundial de México, donde también lo hizo, al igual que en este Mundial de Qatar, como primera de grupo. En octavos se topó con Alemania Federal que la mandó a casa tras ganarle por 1-0. Ante España, por lo tanto, quiere desquitarse y pisar los cuartos de final de un Mundial por primera vez.

El pulmón y la brújula

La selección que entrena Walid Regragui, ex del Racing de Santander y que en tan solo tres meses en el cargo se ha convertido en un héroe en su país tras un trabajo de mejora individual y colectivo brutal, es un bloque muy sólido que solo ha recibido un tanto en la primera fase en un grupo muy complicado con Croacia, Bélgica y Canadá y fue en propia puerta. Dentro de la solidez general de los Leones del Atlas hay que destacar la labor del ancla del equipo, Sofyan Amrabat.

El centrocampista de la Fiorentina es un volante de contención que es el auténtico pulmón de los marroquíes. Esforzadísimo en la presión, sus datos físicos con una media de 11,1 kilómetros recorridos en la primera fase del Mundial, impresionan. También lo hacen los datos de precisión de un jugador que tiene un 91.6% de acierto en el pase en los tres partidos jugados hasta la fecha en Qatar. Una roca dinámica, intensa, precisa que además tiene talento. 25 pases para romper líneas efectivos de los 32 intentados. Amrabat es el alma de un equipo que se caracteriza por su presión, intensidad, garra, despliegue físico y por su facilidad para saber jugar y hacer daño al rival sin balón. Es un equipo que no necesita tener mucha posesión para tumbarte.

Un cerrojo por arriba

Con dos centrales de quilates que rozan el 1,90 como el veterano capitán Romain Saïss y el jugador del West Ham Nayef Aguerd y un portero que domina su área como pocos, el sevillista Bono, Marruecos tiene un auténtico cerrojo en el juego aéreo defensivo. Sin espacios son centrales contundentes y muy seguros, la cosa cambia cuando aparecen los espacios ya que ambos sufren bastante si les cogen la espalda por su lentitud al girarse.

Laterales TOP que aportan profundidad y desequilibrio

Otro de los aspectos que hay que destacar de Marruecos es la profundidad y el peligro que generan en ataque sus dos laterales. Mazraoui, jugador del Bayern por la izquierda, y Achraf Hakimi, ex del Madrid y actual del PSG por la derecha, son dos laterales TOP en ataque, dos auténticos cuchillos que son capaces de desbordar y alcanzar línea de fondo. El seleccionador, Walid Regragui, sabe que tiene un tesoro con sus laterales y su esquema está orientado a que ambos luzcan.

Con un 4-3-3 muy marcado, la sala de máquinas que comanda Amrabat y al que suelen acompañar Sabiri o Selim Amallah y Ounahi, suele ocupar posiciones interiores en fase ofensiva para generar el mayor espacio posible por los costados para la subida de Mazraoui y Achraf Hakimi.

Arriba, talento y velocidad

Además de ser una selección muy rocosa, otro de los aspectos que destaca de Marruecos es el talento puro. En Marruecos todavía se sigue viendo jugadores forjados en el barro, en la calle, de los que están en peligro de extinción. Ziyech, el jugador del Chelsea, es un prodigio técnico, juega acostado a la banda derecha, y no necesita mucha presentación. Menos conocido es Sofiane Boufal, ex del Celta, juega por banda izquierda y puede presumir de ser el líder Mundial del regate.

Sus números en el arte del uno contra uno está temporada en Francia son estratosféricos. Los regates completados superan a todos, incluidos a Lionel Messi y Neymar, dos de los mejores gambeteadores del Mundo. Casi nada. Boufal es un jugador genial, de los que te puede resolver un partido en un chispazo de talento. Muy irregular, su físico no le permite lucir en todo su esplendor, pero cuidado, que si tiene el día puede ser una auténtica pesadilla para Carvajal.

El ‘9’ de Marruecos es otro viejo conocido de la afición española. El sevillista Youssef En Nesyri. Un delantero con una zancada brutal, perfecto para jugar al espacio, justo como más le gusta a los ‘Leones del Atlas’. En Nesyri, producto de la Academia de Fútbol Mohamed VI, una de las más prestigiosas de todo Marruecos, llegó a España con 17 años por el buen ojo que tuvieron en Málaga. Aunque, como en sus inicios, le sigue faltando pausa en el área, es un delantero muy explosivo que sabe jugar de espaldas, es un ídolo en su país con el que ha hecho historia en Qatar al convertirse en el único que ha sido capaz de marcar en dos Copas del Mundo -anotó en Rusia contra España y en Qatar ante Canadá-.

En el banquillo, Marruecos tiene piezas de talento. Desde Abde, jugador del Barcelona cedido en Osasuna, desequilibrio puro, pasando por el rapidísimo extremo derecho Zakaria Aboukhlal del Toulouse, la torre del Real Valladolid El Yamiq, un central con un poderosísimo juego aéreo, Abderrazak Hamdallah -un veterano delantero que es un auténtico guerrillero- o la nueva perla de tan solo 18 años Bilal El Khannous -apunten su nombre que les sonará en el futuro-, un centrocampista del Genk belga que está lleno de talento.

Marruecos, en definitiva, es una selección muy física con varias piezas llenas de talento puro a la que no la importa jugar sin balón y peligrosísima si la dejas correr. Una dura roca a la que España deberá saber cómo meter mano si quiere meterse en cuartos.

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