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La FIFA silencia con su final del Mundial las atrocidades qataríes

Miles de muertos, amenazas, sobornos y una ejecución programada. Todo, con el silencio cómplice de la corrupción del fútbol.

Miles de muertos, amenazas, sobornos y una ejecución programada. Todo, con el silencio cómplice de la corrupción del fútbol.
Getty Images

Los titulares del Mundial, ahora que termina, se los lleva Argentina y su héroe, Lionel Messi. También los goles de Mbappé, la destitución de Luis Enrique, y la ridícula, pero elocuente, chilaba que le impusieron a Messi, antes de recoger la copa del mundo de las manos de Infantino y el emir de Qatar, Khalid bin Khalifa bin Abdul Aziz Al Thani.

Sin embargo, ahora que ha dejado de rodar el balón, y antes de que empezara, la atención del mundial debería haber ido más allá del oropel en holograma que ha mostrado la tiranía Qatarí al mundo durante estas semanas de competición.

Ahora que ha terminado el mundial comenzarán a destruirse los siete estadios construidos para la ocasión, con la sangre de al menos 6.500 inmigrantes que han trabajado en esas obras. Los datos los ofrece Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional, porque la tiranía qatarí no lo va a investigar.

El emirato qatarí, donde rige la ley islámica, ha gastado más de 220.000 millones de dólares en estadios, hoteles y carreteras con la mera intención de mejorar el escaparate que da un mundial para ofrecer una imagen de país desarrollado y rico, por más que siga estando manchado de sangre en nombre de Alá. Un país que persigue a las mujeres, aunque luego las use como elemento de márketing en forma de azafatas de Qatar Airways. Una campaña de imagen que se completa con el patrocinio de clubes como el del FC Barcelona.

Sin embargo, en Qatar, las mujeres necesitan el permiso de un hombre para ir al médico, por ejemplo. Si son violadas, se enfrentan a penas de 7 años de prisión. Las mismas que por ser homosexual.

La FiFA adoptó en 2017 una Política de Derechos Humanos con la que se comprometía a tomar medidas para promover la protección de los mismos. Sin embargo, parece que los 100 millones que algunos dicen que se ha embolsado la FIFA por el mundial, ha relajado un poco este compromiso. Y ahí están los datos: 16 de los 22 ejecutivos que votaron a favor de Qatar fueron acusados por corrupción. Y no queda ahí la cosa. Los sobornos han llegado, como se ha conocido la pasada semana, hasta el parlamento europeo, y Al Jazeera ha pagado 300 millones de dólares por los derechos del mundial.

Veto a Zelensky

Además, las mismas ligas que han apoyado a Ucrania estos meses, no han dicho ni una palabra del veto a Zelensky para ofrecer un mensaje mundial.

Silencio también por parte de las autoridades políticas y deportivas, ante la condena a muerte de un futbolista iraní de 26 años por defender en este mundial la libertad de las mujeres de su país a no llevar velo.

Durante la final, ni un segundo en TV dedicado a comentar esta terrible noticia.

Tan sólo Tarane Alidoosti una actriz iraní con un Óscar se atrevió a escribir un tuit condenando este tipo de ejecuciones. En las últimas horas hemos conocido que también ha sido detenida. Esto no es algo puntual. Es constante. El viernes pasado, el cuerpo de un joven luchador colgaba inerte de una grúa en plena calle. No es que sea algo normal. Es que estos asesinatos públicos del régimen se jalean como hace siglos se hacía frente a las piras. Y todo el mundo calla.

Pero en fin. Allí estaba Messi. bajo el manto de Qatar: El Bisht, se llama. De nuevo un símbolo: La capa del jeque, la opulencia, por supuesto, sólo reservada para los elegidos, llevándose el protagonismo de la foto con la copa del mundo …

El simbólico y el del negocio que presenta para las marcas este mundial. Nike ya había arrebatado a Adidas el 41% de las equipaciones de este mundial y la marca iba a tener en esta foto su propio trofeo. Una imagen que Qatar le ha robado a Adidas y que quedará en los anales de la historia como una mancha negra.

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