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Khvicha Kvaratskhelia, la mano de Dios... ortodoxo que ilumina Nápoles y sueña con el Real Madrid

El georgiano es la gran sensación de un Nápoles que ha hecho historia al meterse por primera vez en cuartos de Champions.

El georgiano es la gran sensación de un Nápoles que ha hecho historia al meterse por primera vez en cuartos de Champions.
El georgiano se ha ganado el corazón de los napolitanos en pocos meses | Agencias

Nombre impronunciable y talento a raudales. Dos de las características del jugador de moda del equipo que domina en Italia y hace historia en Europa. El Nápoles, que va como un tiro en la Serie A -es líder y saca 18 puntos al segundo, el Inter-, se ha clasificado por primera vez para los cuartos de final de la Champions. Son muchas las claves del éxito napolitano, pero hoy nos centramos en un nombre propio: Khvicha Kvaratskhelia, Kvara como le llaman muchos para acortar su impronunciable apellido.

El extremo de tan solo 22 años brilla con luz propia con unos números espectaculares: 13 goles y 15 asistencias en los 29 partidos disputados. El impacto de Kvaratskhelia mucho más allá de las estadísticas. En tan solo unos meses -llegó en julio al Nápoles desde el Dinamo Batumi de Georgia por 11 millones de euros- se ha convertido en el gran ídolo de una afición que le llega a comparar con Diego Armando Maradona. Y eso en Nápoles son palabras mayores. El Pelusa, Dios napolitano, llevó al equipo italiano a conseguir sus dos únicos Scudettos de su historia (en el 87 y el 90) y a ganar la Copa de la UEFA en el 89. El estadio del Nápoles lleva su nombre tras su muerte en 2020.

En Nápoles alucinan con el rendimiento que está dando. Nadie, quitando a Cristiano Giuntoli, director deportivo que insistió y mucho al presidente Aurelio De Laurentiis para que se decidiera a ficharle, esperaba que un extremo georgiano desaliñado y desconocido para el gran público se convirtiera en su primera temporada en una de las grandes sensaciones de toda Europa. Una estrella que consiguió apagar en tiempo récord la estela de dos ídolos para la afición como eran el belga Mertens -máximo goleador en la historia del club- e Insigne. Ambos dejaron un tremendo hueco en el corazón de la hinchada con su marcha este verano que ha ocupado de lleno el bueno de Jvicha. Su camiseta, con el pintoresco 77 a la espalda, es la más demandada y su apodo, 'Kvaradona', lo dice todo.

Inicios complicados, Guti y el Real Madrid

El caso de Kvaratskhelia no es el de un niño prodigio, precisamente. De hecho en sus inicios no destacaba por encima del resto en la prolífica cantera del Dinamo Tbilisi. Su constancia, sus ganas de aprender y su trabajo hicieron que diera el gran salto cuando tenía 17 años. Aprovechó sus puntos fuertes, mejoró sus debilidades y comenzó a destacar.

Kvara debutó como profesional en 2017 con el Dinamo Tbilisi de su país, se marchó un año cedido al humilde Rustavi donde jugó 18 partidos y anotó 3 goles. El Lokomotiv lo recluta para la liga rusa, pero le costó adaptarse y no triunfa, por lo que vuelve al Dinamo Tbilisi que no sabía que hacer con él. El Rubin Kazan, el único equipo al que consiguió marcar en su paso por el Lokomotiv, apuesta por él y todo cambia. En dos años se convierte en el mejor jugador de la liga rusa. Llega la invasión a Ucrania y la FIFA permite que los extranjeros que jueguen en la liga rusa puedan romper su contrato. Kvaratskhelia decide liberarse del Rubin Kazan y se lleva un brutal golpe de realidad. A pesar de ser el mejor jugador de la liga rusa y destacar con Georgia -suma 10 goles en 19 partidos como internacional- ningún equipo de cierto nivel en Europa le abre la puerta. Nadie apostó por él. "Es georgiano, desaliñado y en el minuto 70 está muerto", le decían a su agente. Ante semejante panorama, decide volver a casa y en marzo ficha como agente libre por el Dinamo Batumi.

Tras brillar con luz propia en la liga de su país y con la selección, el Nápoles apuesta por él y el resto es historia. Su nombre se relaciona a día de hoy con los grandes de Europa, pero hay un equipo que es especial para el georgiano. El Real Madrid es el equipo al que apoyaba desde pequeño y Guti su gran ídolo: "Mi primer amor fue Guti, del Real Madrid. Cuando jugaba con amigos en Tbilisi, mi ciudad, llevábamos camisetas blancas y escribí su nombre en la espalda".

Antes de fichar por el Nápoles reconoció que su gran sueño sería ganar la Champions con el Real Madrid. "¿Mi mayor sueño? Ganar la Champions con el Real Madrid. Desde que soy un niño, siempre he sido aficionado del Real Madrid. Con mis hermanos siempre veíamos sus partidos", explicó en una entrevista. Desgraciadamente para él, a pesar que desde muchos medios se ha vendido humo asegurando que interesaba al conjunto merengue, tal y como ha podido saber Libertad Digital en las oficinas de Valdebebas no valoran en absoluto el fichaje del georgiano al considerarlo incompatible con Vinícius -ambos comparten demarcación predilecta-.

Estilo de juego

Es diestro y juega de extremo zurdo. Potentísimo en carrera, llama la atención como ejecuta todas las acciones con una altísima velocidad con sus medias bajadas como hacían los jugones de antaño. Gran habilidad lo que le convierte en un virtuoso del regate y un especialista en el uno contra uno. Impredecible, es muy complicado de defender al tener salida por los dos lados -por el interior con sus diagonales marca de la casa que suelen terminar con disparo o por el exterior junto a la línea de cal-, tiene un gran disparo, buena visión de juego y mucho talento cerca del área tanto para filtrar pases como en la finalización. Eléctrico, imaginativo, técnicamente dotadísimo -sus controles imposibles son un escándalo-, puro talento... Un jugador que es una delicia para la vista.

Normal que en Nápoles muchos le consideren la mano de Maradona, aquella mítica mano denominada la ‘Mano de Dios’ con la que Diego Armando tumbó a Inglaterra. La mano ortodoxa georgiana que señala el camino del éxito a un equipo que vive una temporada de auténtico ensueño.

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