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Rubiales compara su caso con la aplicación del 155 en Cataluña

Pide al TAD el archivo de su expediente, al tiempo que considera "injusta" y "desproporcionada" la petición de tres años de inhabilitación.

Pide al TAD el archivo de su expediente, al tiempo que considera "injusta" y "desproporcionada" la petición de tres años de inhabilitación.
Luis Rubiales junto a su abogada, Olga Tubau. | EFE

Luis Rubiales, expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), pide el archivo y sobreseimiento del expediente abierto por el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), que propuso una sanción de tres años de inhabilitación por el beso que dio a la jugadora Jennifer Hermoso y las distintas polémicas que protagonizó en el palco tras la final del Mundial femenino que España ganó a Inglaterra el pasado mes de agosto en Sydney (Australia).

Así se puede leer en el escrito de alegaciones, que consta de 18 páginas y que ha sido presentado este lunes por el propio Rubiales ante el TAD tras la propuesta de dos sanciones, cada una de un año y seis meses, por considerar sendas actuaciones como infracciones graves por la Ley del Deporte y la legislación de disciplina deportiva.

Unas sanciones que, según la defensa de Rubiales, "no se corresponden" con lo razonado en el resto del texto de la propuesta de resolución, sino que aparecen "desconectadas" y proyectan una petición "arbitraria" e "injustificada". En este sentido, considera que la sanción debería ser de un apercibimiento, multa o inhabilitación de tres o de seis meses.

En su escrito, el expresidente de la RFEF lamenta que el TAD solicitara un informe al CSD, que recoge una "mera recopilación de artículos de prensa", pero no el impacto en las redes sociales, con lo que confiesa su "permeabilidad" e "influencia" por parte de la presión mediática y los poderes políticos. Así, Rubiales ya ha advertido que, en caso de que la sanción tenga por base la "arbitrariedad", "permeabilidad" y "ausencia de objetividad legal y tipificación", le están "sirviendo en bandeja" acudir a la jurisdicción penal. "Que es lo que ya les anuncio que haré en caso de que se consume una sanción por estos hechos", adelanta.

Rubiales subraya que tanto el acuerdo de incoación como la propuesta de resolución destacan que queda "extramuros del ámbito disciplinario deportivo el carácter consentido o no del beso", por lo que las noticias aparecidas en el informe que se refieren a 'beso forzado', 'impuesto', 'no solicitado', 'no deseado' o 'robado' no podrían, a su juicio, ser tomadas en consideración. "El fugaz beso (no en la boca sino) en los labios, fue consentido, y quien diga lo contrario, está faltando a la verdad. Todo lo expuesto por mí hasta la fecha ha sido mi única versión y así será. Las pruebas visuales, conductuales, incluso las declaraciones espontáneas de ambas partes tras lo sucedido así lo indican", reitera en contra de la versión ofrecida por Jenni Hermoso en su declaración ante la fiscalía.

Para Rubiales ha habido una "teatralización bestial", una "demagogia brutal" y un "linchamiento" por varios factores. "Uno, que cometí un error. Dos, que iban a por mí desde hace tiempo. Tres, que le vino muy bien a algún sector radicalizado de la política española. Cuatro, que este asunto constituía, sin duda, un filón mediático", resumió.

La "coincidencia caprichosa" del 155

Asimismo, ve una "coincidencia caprichosa" en el número de su expediente, el 155, con el artículo de la Constitución que aplicó el Gobierno en 2017 en Cataluña, tras la declaración de independencia por parte del Parlamento autonómico. "Es evidente que no se pueden hacer paralelismos entre mi caso y la significancia y relevancia política que ha tenido hace unos años ese número, el 155. Pero sí viene a (...) que vivimos en un Estado de Derecho, y no es razonable torcer la interpretación legal para tratar de amparar una sanción extremadamente injusta y desproporcionada", recalca.

Abunda en sus alegaciones que tuvo el consentimiento de Hermoso y lamentó los cambios de versiones cuando hay delitos de por medio que se quieren exonerar o "cuando no los hay, pero se pretende teatralizar y llevar la presión al máximo extremo para señalar y criminalizar". "En mi caso, muchos han cambiado de la opinión privada a la pública (otros callan, que es más seguro). También están los que han modificado su versión, ellos sabrán porqué. Algunos han querido utilizarme espuriamente para criminalizar un acto de alegría y celebración, mutuo y consentido. Sencilla y llanamente, yo pregunté y ella me dijo 'Vale'. Punto y final. Ustedes no pueden demostrar lo contrario. Ni ustedes ni nadie porque lo que digo es la verdad", sentenció.

Gesto "soez pero dirigido a Vilda"

Por otro lado, censuró y calificó como "gravísima" la filtración "malintencionada" de la propuesta de sanción de 3 años por algún miembro del TAD a la prensa, generándole "un juicio público paralelo" y una "total indefensión", y recordó que las sanciones de deportistas o entrenadores "por agarrarse la entrepierna" nunca han pasado de un "tirón de orejas" como un partido de sanción o una multa económica.

Admitió que el gesto de tocarse los genitales en el palco fue un "acto soez", "inapropiado" y "ordinario", pero reitera que iba dirigido al entonces seleccionador nacional, Jorge Vilda, quien "había sufrido mucho por un chantaje de quienes ahora están aprovechando para sacar réditos y ejecutar una dulce venganza con la falsa excusa de 'Ganar en derechos'".

En dicho escrito, argumenta que ni este gesto ni el del beso a Jenni Hermoso "son contrarios a la dignidad y decoro deportivos", y que en el caso del primero "no es machista" y que un apercibimiento podría ser una sanción "incluso dura", pero que "puede resultar admisible y justa". Igualmente, confesó que debió omitir el beso a Hermoso, aunque volvió a insistir en que fue un gesto "mutuo" y "espontáneo" por la alegría inmensa de acabar de ganar el primer Mundial femenino de fútbol de la historia, así como que no tuvo incidencia alguna en la competición deportiva y no puede sancionarse "con la ley en la mano".

Por último, Rubiales defendió que ha sido el principal impulsor de la igualdad entre hombres y mujeres en la práctica del fútbol al profesionalizar los cuerpos técnicos de la selección femenina, el "histórico acuerdo" de las primas para las internacionales y, entre otros hitos, el aumento de 2,7 a 27 millones de presupuesto y de la profesionalización de la Primera División femenina.

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