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Premier League

Arsenal y Manchester City libran una picante lucha por el título de la Premier League

Los de Arteta se impusieron 2-3 en el derby del este de Londres, pero el City ganó 0-2 al Nottingham Forest y dependen de sí mismos.

Los de Arteta se impusieron 2-3 en el derby del este de Londres, pero el City ganó 0-2 al Nottingham Forest y dependen de sí mismos.
Arteta y su Arsenal siguen de lleno en la lucha por la Premier | EFE

La Premier League está muy picante. A pesar de los constantes resbalones del Liverpool -los de Jürgen Klopp solo han ganado uno de sus últimos cinco partidos-, Arsenal y Manchester City libran una jugosa batalla por el título.

Los de Mikel Arteta asaltaron el Tottenham Hotspur Stadium y se impusieron a su gran rival en el derby del este de Londres por 2-3. Fue un duelo de dos caras. En la primera parte el Arsenal noqueó al Tottenham con un 0-3 y una pegada descomunal, pero los Spurs se metieron de lleno en el partido en la segunda mitad tras aprovechar un garrafal error de David Raya y terminó sufriendo de lo lindo y pidiendo la hora.

La primera parte del Arsenal fue incontestable. Sobrepasó a su oponente a balón parado y al contragolpe. Dos destrezas tan fundamentales en el fútbol, quizá mucho más que la obsesión posesiva del balón que, por momentos, asume como estilo irrenunciable. Aún más cuando cuentas con recursos con un golpeo tan amenazante como Saka o Declan Rice, decisivos para el 0-3 al intermedio.

El extremo lideró los dos primeros goles. Anulado instantes antes el 0-1 anotado por Kai Havertz, el córner botado por Saka promovió el tanto. Tenso, potente, con la dificultad que implica para cualquier rechace, el centro lo despejó Hojbjerg contra su propia portería, entre el golpe 'envenenado' desde la esquina y la presencia de Tomiyasu. Minuto 15.

Después sufrió la ofensiva del Tottenham, con dos cabezazos de Cristian Romero. Una salió fuera. Otro impactó en el poste. Cuestión de milímetros el empate. Los mismos que invalidaron el 1-1 de Van de Ben en el minuto 22. La revisión concienzuda y compleja del VAR reveló su posición por fuera de juego por un pelo. Ya había celebrado el gol. No lo fue.

Cinco minutos después, el Arsenal marcó el 0-2. En medio del ataque local, con Kulusevski, desequilibrado por Trossard, y Maddison por los suelos en el área de Raya, reclamando sendos penaltis, activó un contragolpe imparable, que inició y culminó Saka. Desde su terreno hasta el contrario. Primero conectó con Havertz y luego corrió y corrió. Recibió el centro largo, controló, dribló y pasó a la red. Minuto 27. Primer tiro a portería. El 0-2.

En el minuto 38 agrandó la diferencia, de nuevo a través de un córner. Esta vez desde el otro lado, al derecho del ataque sobre la portería de Vicario. Lo lanzó Declan Rice, también cerrado, también un jeroglífico para la defensa y el guardameta, más aún cuando Kai Havertz conectó el testarazo. El 0-3. El 30 por ciento de posesión. Dos remates... tres goles. Además, el Tottenham había perdido a la media hora a Timo Werner, lesionado.

Incluso rondó el 0-4 en una volea de Saka que salvó milagroso Vicario, con el pie derecho, ya en el segundo tiempo, que se animó superada la hora de encuentro por una torpeza de David Raya: controló una cesión con la derecha e intentó jugar un balón con la izquierda hacia Thomas por encima de Romero, que adivinó el pase fallido y lo batió con la derecha.

De pronto, volvió a rugir el estadio Tottenham. De repente, pareció su equipo dentro del partido, aún a dos goles de distancia. Nada más que apariencia, hasta que Rice pegó una patada dentro del área. No lo vio en directo el árbitro. Lo señaló después, cuando lo revisó en el VAR. Son Heung Min lo transformó para reavivar la emoción y la inquietud del Arsenal.

El golpeo del surcoreano con la derecha puso entonces contra las cuerdas a los 'gunners', con Mikel Arteta pidiendo cabeza a sus jugadores, con el cambio defensivo de Kiwior por Odegaard. Una declaración de intenciones para el tramo final, igual que la entrada de Lo Celso por Davies, con el Arsenal encerrado en su área, pero ganador resistente por 2-3. El Tottenham ya no depende de sí mismo para la cuarta plaza en su pulso con el Aston Villa.

Tampoco depende de sí mismo el Arsenal a pesar de haber ganado 13 de los últimos 15 partidos de la Premier. El Manchester City consiguió asaltar el campo del Forest (0-2) y sigue dependiendo de sí mismo. Se impuso 0-2 con tantos de Gvardiol y Haaland que marcó en su regreso tras su lesión.

Sin brillantez, con menor fluidez en su fútbol. Por momentos endeble a las embestidas repletas de coraje del rival. Salvado por la falta de acierto de Wood y el oportunismo de Gvuardiol, jugador que se instala en los mejores números goleadores.

En uno de esos experimentos 'made in Guardiola', alejando por momentos del lateral a un jugador que ya mostró ante el Real Madrid y el Luton que está de dulce. En esta ocasión no fue un golazo desde fuera del área con la diestra, como en ambos partidos. Apareció al primer poste para sorprender al rival y cabecear el primer regalo de Kevin De Bruyne, el futbolista diferencial que decide el rumbo de los partidos.

Le tocó ponerse el mono de trabajo en un terreno donde la pasada liga se dejó dos puntos, ante un Nottingham Forest que pelea a un punto de caer al abismo. Eso sí, sin complejo alguno ante el vigente campeón. Castigando con velocidad y transiciones rápidas. Avisando ya a los 25 segundos de que cualquier despiste podía costar caro. Apareció Neco Williams en el segundo palo y Gvardiol para salvar el tanto.

No le funcionó como deseaba el plan de partido a Guardiola. En uno de esos días en los que Doku no estuvo fino en el desborde. Con Julián Álvarez desconectado en la zona del 9. Sin que Bernardo Silva encontrase vías por las que generar peligro. Rodri, incansable en el robo, y De Bruyne, asumieron la responsabilidad.

Ambos se encontraron en el primer aviso, con el recorte de De Bruyne y el disparo al palo largo que sacó la estirada de Sels a los nueve minutos. Pero el partido estaba abierto. El Notthingham Forest sentía que podía dañar. Gibbs-White chutaba cerca del larguero una falta tocada con delicadeza y Ederson sacaba un disparo seco de Williams. A balón parado sufría el City.

La diferencia la marcaron los millones de euros que diferencian unos jugadores de otros. Wood falló lo que nunca se debe perdonar ante un grande. Primero de cabeza, rematando arriba el centro perfecto de rosca de Gibbs-White. La precisión la puso Gvardiol en el testarazo al saque de esquina de De Bruyne.

Y posteriormente con dos fallos groseros de un punta. Sólo para empujarla Wood a los 38 minutos. En boca de gol, libre de marca, enganchando mal de primeras el balón. Repitiendo a los 47 minutos, de nuevo a dos pasos de la línea de gol pero esta vez conectando bien el disparo pero topándose con Gvardiol. Tres ocasiones que rondarán por su cabeza durante horas.

Salió indemne de su siesta el City, que perdió por el camino de nuevo a su portero titular, con un fuerte golpe en un hombro que provocó posteriormente una mala salida y un balón llovido del cielo que no supo precisar Murillo. La mayor agresividad del Nottingham Forest no encontró el premio del gol y los cambios de Guardiola al descanso, tres de golpe, y la entrada a escena de Haaland, cambiaron el panorama.

La presencia del noruego dio libertad de movimiento a Julián Álvarez que lo agradeció en segundos. Acarició el larguero con su zurdazo tras el pase al espacio, como no, de De Bruyne. El City olía la sangre y sentenció cuando quiso. Con su rival rebajando la velocidad, comenzando a sufrir tras el desgaste y a correr tras el balón.

Salvado por su portero con el vuelo al disparo colocado de De Bruyne pero finalmente superado cuando el mismo asistente, en su pase de gol 16 de un curso del que se perdió meses por lesión, presentó a Haaland el mano a mano ante Murillo, para recortar zurda y definir, con la calidad que le faltó a Wood, de diestra a la red.

Los de Pep Guardiola se sitúan a un punto del Arsenal, pero con un partido menos.

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