
El Real Madrid ha completado este lunes su última sesión de entrenamiento en las instalaciones deportivas antes de retomar la competición doméstica. Tras el duro varapalo que supuso la eliminación el pasado miércoles frente al Bayern Múnich en la Liga de Campeones, el conjunto blanco ha enfocado todos sus esfuerzos en apuntalar la puesta a punto para recibir al Alavés este martes en una nueva jornada del campeonato liguero.
El equipo afronta este tramo final del curso con una sensación de vacío deportivo. Prácticamente sin objetivos por delante, los jugadores deben disputar los últimos siete partidos del calendario liguero por puro trámite y profesionalidad. Eliminados de la Copa del Rey, fuera de la máxima competición continental y a nueve puntos del Barcelona en la clasificación, las opciones de alzar algún título son nulas en lo que resta de campaña.
Durante la jornada de trabajo, tan solo tres futbolistas no pudieron participar en la dinámica grupal debido a distintos problemas médicos. El defensa Raúl Asencio fue baja por una enterocolitis bacteriana, mientras que el guardameta Thibaut Courtois y el atacante brasileño Rodrygo Goes continuaron con sus respectivos procesos de recuperación alejados del grupo.
La situación de la enfermería es especialmente delicada en el caso de las lesiones de mayor gravedad. El portero belga sufre una lesión muscular en el recto anterior del cuádriceps derecho que le mantiene alejado de los terrenos de juego desde el pasado mes de marzo. Por su parte, el delantero paulista afronta la peor cara del deporte tras sufrir una rotura del ligamento cruzado, una dolencia que le exigirá muchos meses de rehabilitación antes de volver a calzarse las botas.
El resto de integrantes de la primera plantilla se puso a las órdenes de Álvaro Arbeloa para llevar a cabo una práctica diseñada para mantener el tono competitivo. La sesión preparatoria arrancó sobre el césped con diversos ejercicios de movilidad, seguidos de series de velocidad de reacción y los habituales rondos para fomentar el toque rápido y la presión tras pérdida.
Posteriormente, el cuerpo técnico dispuso un trabajo mucho más táctico, enfocado en la posesión del esférico y en la salida de balón ante posibles planteamientos del rival. La jornada de entrenamiento concluyó con la disputa de un partido en dimensiones reducidas entre los propios miembros de la plantilla, finalizando la mañana con ensayos específicos de cara a puerta y lanzamientos de faltas directas para afinar la puntería.
