
Los peritos que participaron en la autopsia de Diego Armando Maradona coincidieron este martes, durante la séptima audiencia del juicio por su fallecimiento, en que no sufrió una muerte súbita. Los especialistas señalaron que el astro superó un proceso de deterioro progresivo que derivó en evidentes signos físicos de sufrimiento antes de expirar.
El médico forense Federico Corasaniti, encargado de examinar el cadáver el 25 de noviembre de 2020, aseguró que el paciente presentaba "signos de edema generalizado" y descartó de forma categórica cualquier fallecimiento fulminante al afirmar que "súbito esto no puede ser". Según el especialista, dicho edema implica una severa acumulación de líquido en el organismo a causa de fallos en órganos vitales.
Entre los elementos más llamativos del análisis, los expertos relataron el hallazgo de un "falso hongo de espuma" en la cavidad bucal. Se trata de un rastro asociado habitualmente a las víctimas de ahogamiento, provocado en esta ocasión por "la mezcla de aire y líquido en las vías respiratorias" a raíz de un severo edema pulmonar que bloqueó su respiración.
Asimismo, la autopsia determinó que el corazón del deportista pesaba 503 gramos, prácticamente el doble del tamaño habitual, además de presentar fibrosis, infiltración de grasa y diversos daños en las fibras musculares. Ante los intentos de la defensa del médico Leopoldo Luque por restar importancia a este tamaño utilizando estudios extranjeros, Corasaniti matizó que "son tablas del hemisferio norte, donde la gente es más alta y más pesada".
Por su parte, la médica histopatóloga Silvana De Piero precisó que los exámenes de laboratorio confirmaron que el paciente padecía un cuadro de cirrosis hepática y severos problemas renales. La doctora explicó que las lesiones detectadas en los riñones pueden desarrollarse "tanto en meses como en horas".
Otro de los detalles cruciales revelados en el Tribunal de San Isidro fue la ausencia de contenido gástrico en el estómago. Este dato desmonta la versión que el entorno más cercano trasladó al primer facultativo en llegar al lugar, a quien aseguraron que el exfutbolista "había desayunado y se había vuelto a dormir". Por otro lado, los análisis de sangre confirmaron que no había rastro de alcohol ni de drogas ilegales.
Para la Fiscalía, todos estos hallazgos clínicos apuntalan la tesis de que el ídolo pasó varias horas en un estado crítico y sin ningún tipo de vigilancia facultativa antes de perder la vida en su domicilio.
El proceso judicial trata de esclarecer el grado de responsabilidad de siete profesionales sanitarios, quienes se enfrentan a cargos por homicidio con dolo eventual. En el banquillo de los acusados se sientan, entre otros, el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicoanalista Carlos Díaz y varios enfermeros encargados de la atención médica diaria.


