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Florentino Pérez paraliza el fichaje de Mourinho

La convocatoria de elecciones en el Madrid cambia el escenario. El entorno de Mou no oculta su sorpresa, mientras el presidente le pide que espere.

La convocatoria de elecciones en el Madrid cambia el escenario. El entorno de Mou no oculta su sorpresa, mientras el presidente le pide que espere.
Cordon Press

Florentino Pérez ha decidido echar el freno de mano. Cuando todo parecía encaminado para el regreso de José Mourinho al banquillo del Real Madrid, la convocatoria de elecciones en el club blanco —tal y como el presidente se encargó de anunciar en su turbulenta rueda de prensa— ha obligado a paralizar una operación que, hasta hace apenas 48 horas, avanzaba a velocidad de crucero. El dirigente anunció este martes el inicio del proceso electoral y, de manera automática, el posible fichaje del técnico portugués quedó congelado por una cuestión institucional, lógica y casi hasta legal.

En este sentido, cabe destacar que, con los estatutos en la mano, Florentino sí podría fichar a Mourinho aunque hubiera campaña electoral y posteriores elecciones. El problema es que, en el hipotético caso de que se presentase algún candidato y ganase las elecciones frente al empresario, el nuevo presidente y la nueva junta directiva podrían destituir al técnico. En cualquier caso, tampoco parece muy ético fichar a un entrenador justo antes de unos comicios.

Estas elecciones lo han condicionado todo. Según ha podido saber Libertad Digital, fue el director general del Real Madrid, José Ángel Sánchez, quien trasladó personalmente la situación al entorno del técnico portugués. El directivo telefoneó a Jorge Mendes, agente y hombre de máxima confianza de Mourinho, para comunicarle que el Madrid se veía obligado a detener temporalmente las conversaciones debido a la convocatoria electoral. Una llamada que sorprendió —y bastante— en el bando del técnico de Setúbal, que de momento se centra en su objetivo de clasificar al Benfica para la Champions.

Sorpresa total en el entorno de Mourinho

Porque tanto Mourinho como Jorge Mendes daban prácticamente por hecho que la operación estaba bastante encarrilada. Durante las últimas semanas se habían producido múltiples contactos, videollamadas e incluso alguna reunión presencial para abordar el posible regreso de Mou al banquillo del Bernabéu. El propio Florentino había tomado personalmente las riendas de la negociación después del desgaste acumulado esta temporada, con Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, unido a todas las polémicas extradeportivas que se han venido revelando (la pelea entre Tchouaméni y Fede Valverde, los desplantes de Dani Ceballos, el tortazo de Rüdiger a Álvaro Carreras...) y de la sensación de fin de ciclo que existe en Valdebebas.

El escenario había evolucionado mucho desde aquellas primeras conversaciones discretas en Lisboa hasta el punto de que el entorno de Mourinho ya discutía detalles deportivos, estructura de poder y posibles refuerzos. De hecho, una de las grandes obsesiones del portugués era dejar claro desde el principio que quería recuperar peso en la planificación deportiva, algo que siempre consideró fundamental para competir al máximo nivel.

Por eso, la llamada de José Ángel Sánchez cayó como un jarro de agua fría. No porque el acuerdo esté roto —ni muchísimo menos—, sino porque nadie esperaba un frenazo tan brusco justo cuando el entendimiento parecía total. En el entorno del portugués existe cierta incredulidad. Consideran que el Madrid conocía perfectamente el calendario institucional y que, aun así, decidió avanzar muchísimo en las conversaciones. De ahí la sorpresa generada por una paralización que interpretan más como un movimiento obligado que como una marcha atrás real.

"Espera un poco más"

El mensaje que trasladó el Madrid, eso sí, fue muy claro: calma. Desde el club blanco le han pedido a Mourinho que espere. Que no son tantos días. Que el proceso electoral debería resolverse en un plazo relativamente corto, probablemente entre quince días y un mes como máximo, y que la idea sigue siendo exactamente la misma. En otras palabras: el Madrid no quiere perder a Mourinho.

De hecho, las conversaciones seguirán existiendo de manera informal durante este periodo. Lo que no puede producirse ahora es una oficialización del acuerdo ni movimientos que puedan interpretarse como decisiones ejecutivas definitivas de una junta en funciones. En Valdebebas entienden perfectamente que el contexto es delicado. El Real Madrid es una entidad gigantesca y cualquier paso en falso podría generar ruido institucional innecesario. Más aún tratándose del entrenador más mediático y polarizante del fútbol mundial. Porque Mourinho no deja indiferente a nadie. Y Florentino lo sabe.

El regreso del hijo pródigo

La figura de Mourinho lleva semanas dividiendo al madridismo. Hay un sector importante de la afición que considera que el portugués es exactamente lo que necesita un vestuario al que muchos ven acomodado, falto de tensión competitiva y demasiado blando en determinados momentos clave de la temporada. Otros, sin embargo, creen que su etapa pertenece al pasado y que el club debería apostar por un perfil más moderno y menos conflictivo.

Pero Florentino parece haber tomado ya una decisión. El presidente blanco considera que Mourinho reúne varias condiciones fundamentales para afrontar un momento especialmente delicado: conoce perfectamente el club, tiene personalidad para soportar la presión del Bernabéu y sería capaz de devolver intensidad competitiva a un equipo al que muchos ven anestesiado.

Además, existe un componente emocional evidente. Mourinho siempre mantuvo una conexión especial con el madridismo. Incluso tras su salida, nunca rompió del todo el vínculo con el club blanco. Y en el entorno presidencial creen que su regreso tendría un impacto inmediato tanto en el vestuario como en el ambiente alrededor del equipo.

Mendes mantiene la calma

Mientras tanto, Jorge Mendes intenta rebajar la tensión. El superagente portugués entiende perfectamente la posición institucional del Real Madrid y sigue convencido de que el desenlace final acabará siendo positivo para su representado. Aunque la sorpresa inicial fue importante, ni Mendes ni Mourinho contemplan ahora mismo romper las conversaciones. Todo lo contrario. El mensaje que llega desde ambas partes es que el proyecto sigue vivo y que lo más probable continúa siendo ver a José Mourinho sentado nuevamente en el banquillo del Santiago Bernabéu la próxima temporada.

Eso sí, ahora toca esperar. Y en el fútbol moderno, especialmente cuando aparece de por medio el Real Madrid, quince días pueden parecer una eternidad.

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