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Desgaste, altitud y miles de kilómetros: radiografía de los peligros del Mundial de 2026

La ampliación a 48 selecciones en 2026 eleva el desgaste de los profesionales con duros trayectos por tres países norteamericanos.

El Mundial de 2026 promete ser el más grande de la historia, pero también uno de los más exigentes para jugadores, selecciones y cuerpos técnicos. La ampliación a 48 equipos, la organización compartida entre Estados Unidos, México y Canadá y las enormes distancias entre sedes plantean un desafío sin precedentes que preocupa a quienes mejor conocen el fútbol desde dentro.

Durante el encuentro celebrado en Málaga entre Libertad Digital y cervezas Victoria, Jornada Mundial de fútbol 2026: la victoria que nos une, ex jugadores internacionales, entrenadores, árbitros y especialistas analizaron los riesgos que acompañarán a la próxima Copa del Mundo. Más allá de los favoritos o las estrellas del torneo, el debate se centró en un aspecto que cada vez genera más inquietud: el desgaste físico acumulado por unos futbolistas sometidos a calendarios cada vez más exigentes.

Más partidos y más desgaste

La ampliación del torneo ha sido uno de los asuntos más discutidos. Para muchos de los participantes, el crecimiento del Mundial tiene ventajas evidentes desde el punto de vista global, pero también genera consecuencias deportivas difíciles de ignorar.

Juanma Rodríguez ha defendido la necesidad de encontrar un equilibrio. "La virtud tiene que estar en el término medio porque llegará un día en que la gallina deje de poner huevos de oro. Todo esto va en detrimento del espectáculo y del espectador. Es un desgaste suplementario y el futbolista tendría algo que decir porque no puede rendir igual", señalaba.

Una reflexión compartida por Miguel Látigo Serrano, que considera inevitable que el nivel medio del campeonato se resienta. "Lo normal es que, con tantos partidos y tantos viajes, los jugadores peten", afirmaba. "Va a haber más guarnición que entrecot porque si sumas equipos de primera línea con otros de menor nivel, salen muchos partidos, pero se pierde calidad".

Sin embargo, otros participantes defendieron que la expansión del Mundial era una evolución lógica del torneo. Salva Ballesta ha recordado que muchas innovaciones en el fútbol fueron inicialmente rechazadas antes de ser aceptadas. "Los cambios también fueron criticados cuando aparecieron y hoy nadie los cuestiona. En la Copa del Mundo tiene que haber expansión", explicaba.

La oportunidad para nuevos países

Luis Milla aportaba una visión diferente, centrada en el impacto que la ampliación puede tener en federaciones emergentes. "Imagínate lo que supondría para Indonesia entrar en un Mundial. Eso es lo que intenta hacer la FIFA, ayudar a este tipo de países", señalaba el exseleccionador Sub-21.

No obstante, también reconocía que el nuevo formato tendrá efectos secundarios. "¿Qué pasa después? Que en la primera fase va a haber partidos muy desiguales", advierte.

La ampliación a 48 selecciones permitirá que países sin tradición mundialista tengan más opciones de clasificación, aunque muchos expertos consideran que aumentará la diferencia competitiva durante las primeras rondas.

El Mundial de los aviones

Si hay un aspecto que genera consenso es la dificultad logística que supondrá el torneo. La competición se disputará a lo largo de miles de kilómetros entre Estados Unidos, México y Canadá, convirtiéndose en el Mundial más extenso geográficamente jamás organizado. Los desplazamientos serán constantes y obligarán a las selecciones a convivir con viajes de larga duración durante varias semanas.

Antonio Jesús López Nieto, árbitro internacional FIFA durante quince años, recordó experiencias similares en grandes torneos. "Cuando estuve en el Mundial de Corea y Japón, que parece que están al lado, había desplazamientos de cuatro horas. Todo eso conlleva un desgaste", explicaba. Además de las distancias, los horarios también supondrán un reto para los aficionados europeos. "Es un Mundial con mal horario para nosotros", resumía López Nieto.

Altitud, calor y lesiones

Los factores ambientales también preocupan a los especialistas. No hay que pasar por alto que varias sedes mexicanas presentan condiciones especialmente exigentes debido a la altitud. Por ejemplo, Ciudad de México se encuentra a más de 2.200 metros sobre el nivel del mar, mientras que Guadalajara supera los 1.500 metros.

A ello se sumarán las elevadas temperaturas previstas durante los meses de junio y julio, una combinación que obligará a los cuerpos técnicos a gestionar cuidadosamente los esfuerzos de sus jugadores.

Patxi Salinas recordaba además los conflictos que suelen surgir entre clubes y selecciones cuando aparecen problemas físicos. "Ahí está el rifirrafe entre Flick y De la Fuente por la convocatoria de Lamine cuando acababa de salir de una lesión", apuntaba.

Salva Ballesta ha sido incluso más contundente respecto a la gestión de las plantillas. "Hay mucha culpa de los entrenadores cuando aparecen determinadas lesiones. Para eso existen plantillas amplias y canteras", afirmaba.

La salud del futbolista, en el centro del debate

Uno de los mensajes más contundentes llegaba por parte de Jesús Paredes, histórico preparador físico de la selección española campeona de Europa en 2008.

Paredes defendía la necesidad de establecer medidas concretas para proteger a los jugadores ante la acumulación de competiciones. "Los clubes deberían participar más para evitar abusos con sus futbolistas. No se pueden programar partidos con menos de 48 horas de diferencia. Hay que tomar medidas que mejoren la salud de los jugadores", aseguró.

También reclama un papel más activo de las asociaciones de futbolistas. "La asociación de futbolistas tiene que defender a los que están en activo y también a los que ya no juegan", señaló.

Mientras el fútbol sigue creciendo en tamaño, ingresos y alcance global, el Mundial de 2026 aparece como una prueba definitiva para medir hasta dónde puede llegar el deporte sin comprometer el rendimiento y la salud de sus protagonistas. Porque más allá de los favoritos, las estrellas y los títulos, la próxima Copa del Mundo también será una batalla contra el calor, la altitud, los viajes y el desgaste físico acumulado.

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