
En Marruecos no pierden la ocasión, cada vez que pueden, de demostrar que están muy dolidos con la decisión de Lamine Yamal de jugar con la selección española en vez de con los 'Leones del Atlas'.
En pleno Mundial y con un posible cruce de semifinales frente a España —además de la lucha que tiene por protagonizar la gran final del Mundial de 2030 que organizan España, Marruecos y Portugal y que se disputan el Santiago Bernabéu de Madrid y el faraónico Hassan II, de Casablanca; ojo, porque Donald Trump está haciendo fuerza ante su amigo Gianni Infantino para que la final se la den a sus aliados de Marruecos— si ambos eliminan a Bélgica y Francia, el presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, ha decidido que no había mejor momento para caldear el ambiente que tirarle un dardo envenenado a Lamine.
En una entrevista para Onze Mondial, Fouzi no se ha mordido la lengua a la hora de hablar del sentimiento que le generó la decisión de Lamine: "Respetamos la decisión de Jamel; nunca la cuestionamos. Nunca hemos cambiado nuestra actitud hacia Jamel ni hacia su familia, quienes, según tengo entendido, suelen venir a pasar sus vacaciones, especialmente a las provincias del norte, su tierra natal. Siempre serán bienvenidos", decía el presidente.
Justo después, y con una fina ironía cargada de mala baba, Fouzi lanzó el dardo: "Lamine Jamel. No conozco a ningún español que se llame Jamel".
"Nunca, al elegir jugadores, hemos sopesado la frustración frente al orgullo. Para nosotros, se trata de fútbol, de la universalidad del fútbol. Jugar para un equipo con una nacionalidad administrativa, con la posibilidad de elegir, no cambiará en absoluto nuestros lazos con el país".
Para terminar quiso suavizar la crítica proclamando un mensaje de unión al pueblo español: "Nuestra historia y nuestra civilización nos llenan de orgullo, y nos hacen sentir aún más orgullosos cuando, efectivamente, la nación marroquí contribuye al éxito de una selección nacional amiga y vecina como España".
