
Argentina ha tenido que sudar hasta el último suspiro para mantener viva su esperanza de revalidar la corona. En un encuentro cargado de dramatismo y tensión, el combinado sudamericano logró sobreponerse a un escenario adverso de dos dianas en contra frente a un aguerrido conjunto norteafricano. La victoria por la mínima diferencia certifica su pase a la siguiente fase de esta Copa del Mundo 2026 gracias a la providencial aparición de Enzo Fernández en los instantes finales del choque y a Messi, que empató a dos el partido.
El inicio del compromiso no fue ni mucho menos el esperado para los defensores del cetro global. La primera mitad estuvo marcada por la falta de fluidez y por un acontecimiento que pudo haber cambiado el curso de la eliminatoria más temprano: un penalti fallado por la gran estrella del equipo, Lionel Messi. Este revés anímico dio alas a los rivales, que supieron aprovechar sus oportunidades para golpear y poner contra las cuerdas a los favoritos con una sorprendente ventaja en el marcador al conseguir dos goles.
El desarrollo de la segunda parte trajo consigo no solo los tantos de la reacción, sino también una importante dosis de polémica arbitral. Cuando el resultado era favorable por la mínima a los africanos, estos vieron cómo el colegiado señalaba un gol anulado que habría supuesto un golpe casi definitivo a favor del cuadro asirio. Además, las protestas se intensificaron ante un posible castigo máximo no concedido en el área sudamericana y las quejas airadas por una presunta infracción sobre el delantero Mohamed Salah justo en el origen de la jugada que desembocó en el último tanto del encuentro.
Lejos de rendirse, la escuadra dirigida por Lionel Scaloni tiró de casta y galones para iniciar la épica. El encargado de encender la mecha de la esperanza fue el zaguero Cristian Romero, quien en el minuto 79 recortó distancias. Apenas cinco minutos después, en el 84, la insistencia tuvo premio y el capitán rosarino se redimió de su error previo desde los once metros para firmar el empate a dos, desatando la euforia en las gradas y el total desconcierto en las filas oponentes.
El éxtasis absoluto llegó en el tiempo de prolongación. Corría el minuto 93 cuando un testarazo inapelable completó la machada y selló el billete a la próxima ronda. Ahora, tras sobrevivir a un susto mayúsculo que estuvo a punto de enviarlos a casa prematuramente, los sudamericanos aguardan a su próximo rival, que saldrá del duelo entre Suiza y Colombia, para continuar con la defensa del título internacional obtenido hace cuatro años.
