
La FIFA no deja de dar el cante en este Mundial. Tras manchar la Copa del Mundo con el vergonzoso indulto para Folarin Balogun tras las presiones -con llamada incluida a Gianni Infantino de Donald Trump- y adulterar completamente la competición -Bélgica hizo justicia poética goleando a Estados Unidos en los octavos de final-, este martes, la polémica fue la gran protagonista del Egipto - Argentina tras un arbitraje sibilino en el que se utilizó un criterio completamente diferente con los dos equipos y todas las jugadas grises cayeron del lado de la Albiceleste.
Infantino, que nunca ha ocultado su gran admiración por Lionel Messi -hasta en el palco ha mostrado sus preferencias, lamentándose de algún gol encajado por el equipo sudamericano- está en la diana. Tras la remontada histórica de Argentina -nunca una selección había remontado un 0-2 en el minuto 78 antes de la prórroga- las redes sociales eran un clamor: el robo a Egipto había sido catedralicio. Los jugadores egipcios se fueron tan frustrados e indignados que no pudieron callarse. Zico, el autor de un tanto y al que le anularon otro, montó en cólera: "Ha sido injusto. El árbitro ha desperdiciado el esfuerzo de todo un país. El campeonato está dirigido. Pase lo que pase, va a ganar Argentina".
La polémica ha seguido creciendo tras conocerse las designaciones arbitrales para los cuartos de final. En una decisión sin precedentes en este Mundial, la FIFA ha considerado que la mejor idea para el Francia - Marruecos es que todos los árbitros sean argentinos.
La FIFA comunicó que el árbitro principal será el argentino Facundo Tello. Sus asistentes serán los también argentinos Juan Pablo Belatti y Gabriel Chade. Hasta ahí puede haber un pase, ya que lo habitual es que el árbitro sea asistido por gente de su confianza, de su país -aunque no parece lo más lógico poner a tres árbitros argentinos a repartir supuestamente justicia ante una de las grandes favoritas como es Francia cuando aún la Albiceleste está viva en el Mundial-. Pero lo más indignante y sorprendente, lo que rompe el patrón, es que el cuarto árbitro y el árbitro de reserva sean también argentinos. Que los cinco colegiados de un partido sean del mismo país es algo que no ha ocurrido en todo el Mundial.
La FIFA no deja de hacer el ridículo en esta Copa del Mundo y los comentarios de que el Mundial está amañado cada vez llegan a más rincones de todo el planeta.
