
Un equipo de ensueño para poner el mundo a sus pies
El triunfo de la selección española en el Mundial de Fútbol se vivió con emoción indescriptible por millones y millones de españoles, que en la noche del domingo salieron a las calles a festejar la victoria ante Argentina en la final del campeonato. Las celebraciones junto a los jugadores a su vuelta a nuestro país han supuesto también un estallido de alegría compartida por la inmensa mayoría de los españoles, aficionados al fútbol o no.
No fue fácil el camino hasta la victoria en la final celebrada el domingo en el estadio MetLife de Nueva Jersey, como saben bien los que han seguido la competición. El empate inicial con la floja selección de Cabo Verde suscitó muchas dudas entre la prensa y aficionados, una zozobra que desapareció a medida que España fue avanzando en la competición, a lo largo de la cual ha desarrollado un juego brillante para derrotar sin paliativos a todos los rivales que le han salido al encuentro.
La gran lección del equipo técnico y los jugadores españoles es la fortaleza mental demostrada para seguir fieles al patrón de juego que ha hecho de España un rival futbolístico temible, como se ha demostrado nuevamente en este Mundial. La manera de conducirse de los jugadores, y la normalidad con la que este puñado de jóvenes ha culminado un éxito rutilante en el escaparate universal del Mundial de Fútbol, han convertido a la Selección en un referente de lo mejor de España, que los jóvenes, muy especialmente, han celebrado sin complejos a lo largo y ancho de nuestra nación.
Ni siquiera las regiones sometidas a la dictadura del nacionalismo violento han dejado de vivir la pasión por España, que ha recorrido las calles de los pueblos y ciudades de Cataluña, País Vasco y Navarra para desesperación de los proetarras y demás socios de Pedro Sánchez. La ausencia absoluta de complejos de los jóvenes que salieron a las calles con la enseña nacional es una noticia de profundo calado que hay que agradecer a este equipo de deportistas brillantes, capaces de poner el mundo del fútbol a sus pies sin dejarse intimidar por otros equipos con más éxitos en el palmarés o una nómina más amplia de jugadores consagrados. Argentina, con su juego marrullero, lo sabe bien.
La fase final del Mundial de Fútbol es la competición deportiva más importante a nivel mundial, con un impacto en términos de popularidad que no deja de crecer tras cada edición. En casi todos los países del mundo, y muy especialmente en aquellos representados en la competición por sus selecciones nacionales, el Mundial es un acontecimiento que se vive por millones de ciudadanos con una intensidad que no entiende de fronteras ni de condiciones económicas.
Por segunda vez en nuestra historia, España se ha consagrado como el mejor equipo del mundo, un motivo de orgullo y, sobre todo, el mejor aglutinador del sentimiento nacional en una generación que, asombrosamente para casi todos, ha abandonado los tristes complejos anteriores y hoy sale a la calle con la bandera de España y la cara pintada con los colores de nuestra enseña, coreando entusiasmada el famoso y emotivo "¡Yo soy español, español, español!".
