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Joventut y Barcelona se verán las caras en la primera semifinal de la Copa del Rey tras superar a Akasvayu y Unicaja

La Copa del Rey de baloncesto ha tenido un comienzo inmejorable. DKV Joventut y Akasvayu de Girona abrieron fuego en el Martín Carpena de Málaga con un encuentro del que ha salido victorioso el conjunto de Badalona, que estaba desahuciado a pocos segundos del final del último cuarto, pero que resucitó en la prórrga. El Unicaja de Málaga y el Winterthur Barcelona disputaron el segundo partido. Los anfitriones del torneo han caído ante los azulgrana, que se valieron de un gran comienzo para anular el esfuerzo ímprobo del rival y lograr la clasificación (62-77). Este viernes, el campeón del año pasado, el Tau -quien nunca ha revalidado el título-, juega ante el Caja San Fernando, y el líder de la ACB, el Real Madrid, buscará el pase contra el Gran Canaria.

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EFE
L D (EFE) El DKV Joventut tumbó al Akasvayu Girona por segunda vez en la presente temporada y, después de tres años y de forzar una prórroga milagrosa, regresó a las semifinales de la Copa del Rey, un territorio que pisó por última vez para hacerse finalista y coronar mejor jugador del torneo a Rudy Fernández en Sevilla. Acababan de jugar en la ACB. El DKV Joventut, después de perder los tres enfrentamientos anteriores -en la Liga Catalana y en la ACB-, ganó el domingo pasado en el Pabellón Olímpico, partía con la ventaja moral de haberse anotado la última victoria. Pero esto es la Copa y el Akasvayu un equipo que quería superar, por primera vez en su historia, los cuartos de final coperos. Por eso salió a la pista decidido a apoderarse de las riendas del choque, a llevar la voz cantante para evitar que un rival tan peligroso, con un Rudy Fernández espectacular, se sintiese cómodo o lo viese fácil. El lituano Dainius Salenga permitió que el plan táctico del serbio Svetislav Pesic diera el resultado apetecido.

Los diez puntos del lituano en el primer cuarto abrieron la brecha que los gerundenses pretendían para asentarse en el siempre complicado primer partido de una competición así (14-5 m.6). Parece que los verdinegros esperaban algo así. Devolvieron el golpe con un rápido parcial de 0-7, pero no pudieron evitar que el Akasvayu dominase el primer cuarto (23-17) y, sobre todo, transmitiese la sensación de afrontar el partido con una férrea determinación. Un diez de trece en tiros de dos también contribuyó a que los gerundenses tomasen la iniciativa. Los siete puntos de Rudy Fernández en el cuarto inicial insuflaron capacidad de resistencia al Joventut. Pero el Akasvayu sabía muy bien lo que quería.

Pesic buscaba ritmo, mucho. La tripleta formada por el serbio Marko Marinovic, el estadounidense con pasaporte esloveno Arriel McDonald y el ex azulgrana Víctor Sada imprimieron una cadencia y una constancia al juego del Akasvayu que hizo meterse en apuros a la 'Penya' (31-20 m.14). El DKV Joventut, no obstante, también ha hecho del ritmo alto una seña de identidad. La consecuencia: un partido intenso y atractivo entre dos equipos que, más allá del resultado, merecían la semifinal. La segunda descarga de Salenga (38-28) volvió a meter en problemas al cuadro dirigido por Aíto García Reneses. La defensa y el baloncesto eléctrico de hombres como Rudy Fernández o el excepcional Ricky Rubio sacaron de nuevo al Joventut del atolladero para dejar todo en el descanso prácticamente igual que al principio (39-37).

A partir de cero. A pelear por las riendas otra vez. Y a mandar el Akasvayu como en el arranque. Pero dentro de un partido distinto. El Joventut ya no cedió diferencias por encima de los cinco puntos (57-52 m.29), la igualdad presidía la acción sobre el parqué y la victoria podía caer de cualquier lado. Una eliminatoria en toda regla. Los protagonistas habían cambiado también. Los jugadores que habían marcado el paso abrieron huecos ofensivos para otros compañeros. Los sistemas querían engañar a las defensas, darles una por otra. Tangar a dos sistemas de protección tan buenos como los implantados por Pesic y Aíto exige mucho. Por eso, nadie engañó a nadie, sólo cambiaron cromos. En vez de buscar a quienes normalmente llegan los balones en ataque, surgieron otros. Es normal cuando hay tanta calidad en la pista.

Habría roto cualquier previsión que el partido hubiera discurrido por el camino de la desigualdad. Jugaban dos de las apuestas cestísticas más valiosas de la ACB. Lo normal era que algún pequeño detalle inclinase la balanza de un sitio o de otro (58-54). Una mala racha de tiro acompañó a los dos en la salida del último cuarto. Pero los gerundenses aún mandaban. Lo hacían porque tenían el día en el lanzamiento. Después de treinta minutos de juego firmaban un destacado veinte de veintiocho de dos. El escocés Robert Archibald apareció en las operaciones ofensivas del Joventut de forma muy oportuna. El pívot mantuvo a flote a los suyos en la zona de aguas más turbulentas. Pese a todo, pese a la gran tarde en el tiro, pese a lo bien planteado que afrontaba el choque, pese a todo, los gerundenses no terminaban de ver las cosas claras (63-60 m.35).

A menos de tres minutos aún había que clarificar el futuro de ambos (67-64). Archibald lo había conseguido otra vez. Un palmeo suyo abortó un peligro que no sabía con quien quedarse. A renglón seguido, Rudy aumentó la emoción colgándose en uno de sus mates al contragolpe (67-66 m.38). El Joventut se ha acostumbrado en las últimas semanas a resolver partidos en la cuenta atrás, algunos en la Euroliga y contra rivales de alcurnia. Defensa, recuperación y contragolpe. Volvió a obrar el milagro.

Una canasta de Arriel McDonald y dos tiros libres de Salenga pusieron la eliminatoria al límite (73-68). El tiempo muerto de Aíto y los más de cincuenta segundos restantes dejaban margen para el Joventut. Y lo encontró. Un par de tiros libres y una canasta sobre la bocina de Marcelinho Huertas forzaron la prórroga 'in extremis' (75-75). El base de origen brasileño regresó a la línea de personal (75-77), asistió para un 'alley-hoop' espectacular a Rudy y, mientras, el Akasvayu veía como se le escapaba la eliminatoria entre los dedos por los errores en los tiros libres. Desperdició tres en los dos primeros minutos de la prórroga. Eso le mató. El Joventut vuelve a semifinales.
 
Muy superior, el Barcelona alcanza las semifinales a costa del Unicaja
 
El Barcelona jugará el sábado las semifinales de la Copa del Rey tres años después de disputarlas por última vez y de ejecutar, con precisión quirúrgica, la maldición del anfitrión que, en este caso, cayó como una losa sobre el Unicaja, el enésimo organizador que se queda sin título en la Copa ACB. La condición de local en la Copa del Rey es una trampa. El italiano Sergio Scariolo ya había dicho en la víspera que, si alguien le hablaba del factor campo como ventaja, respondería "despotricando" en su idioma materno. Ahí es nada.

El Barca hace ya unas cuantas semanas que empieza a dar síntomas de recuperación, de ser algo más que Juan Carlos Navarro. A los ocho minutos de partido doblaba en el marcador a los 'locales' (8-16) y, al final del primer cuarto, cerrado con un triple italiano Gianluca Basile, dominaba por once (10-21). Por tanto, el Unicaja abordó el segundo corte consciente de que no podía ceder ni un milímetro más. Los andaluces tiraron de defensa y arrestos para remontar un pesado 16-32 (m.15). Los triples del esloveno Marko Tusek y una mejoría general apreciable, salpicada con presiones defensivas, le acercaron antes de que la situación fuera irreversible, aunque alcanzó el descanso a doce de distancia (30-42).

Bastó que Carlos Cabezas apretase la brecha en la reanudación para que el público dejase notar su presencia. El base internacional metió un triple y una penetración y logró prender fuego a la grada (35-42). Las dificultades barcelonistas más allá de la presión ambiental, tampoco demasiado fuerte la verdad, respondían al trabajo de los verdes. Navarro rompió una sequía de casi cinco minutos por medio de una cesta doble. Sus cosas siempre levantan al equipo. El esloveno Jaka Lakovic levantó los pies desde los 6,25 metros, le siguió a continuación Navarro y la diferencia volvió a poner al borde del precipicio al equipo de Scariolo (37-50 m.26).

El Barcelona se plantó a falta de diez minutos con media semifinal en el bolsillo (42-55). Ya se había hablado en los ambientes coperos del peligro que entraña el grupo del Palau. El grupo rebosa calidad, el entrenador también y las dificultades, los reveses, la adaptación mutua, han hecho vacilar a un equipo condenado a ganar o fracasar. El Unicaja sentía que se le escapaba la eliminatoria y empezó a apretar sin cuartel cuando aún le quedaba margen de reacción (50-57 m.34). El Barcelona ha flaqueado esta temporada en varios finales y sabía que aún disfrutaba de posibilidades reales. Logró volver a la lucha. Cabezas le metió de lleno por medio de un triple frontal (53-59 m.35).

Ocurre que, para ganar al Barcelona, hay que controlar primero a Juan Carlos Navarro. El campeón del mundo tiene la cintura muy flexible y no lo permitió. Camuflado entre los suyos, surgió para lanzar una de esas penetraciones tan características que, a fin de cuentas, dio la puntilla al Unicaja aunque todavía restaban más de tres minutos (56-64). Tres años después, el Barca regresa a las semifinales.

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