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¿Es Casillas una de las tres "ovejas negras" que señala Mourinho?

Al técnico portugués no le tiembla el pulso a la hora de dejar en el banquillo a los pesos pesados del vestuario madridista.

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Tiempo Extra 23/12/12 Tiempo Extra

El audio empezará a sonar cuando acabe el anuncio

Al técnico portugués no le tiembla el pulso a la hora de dejar en el banquillo a los pesos pesados del vestuario madridista.
Iker Casillas, en el banquillo de La Rosaleda. | Archivo

Hace diez días, en la rueda de prensa previa al partido contra el Espanyol (2-2), José Mourinho protagonizó un incidente con el periodista Antón Meana, de Radio Marca, en una habitación contigua a la sala de prensa del estadio Santiago Bernabéu.

Según el relato del informador, el técnico del Real Madrid trató de sonsacarle sus fuentes, tras haber publicado que el intocable preparador de porteros Silvino Louro es visto como un "espía" por algunos futbolistas de la primera plantilla, y, entre otras muchas, le soltó la siguiente frase: "En este vestuario hay 21 jugadores que están a muerte con el cuerpo técnico y tres ovejas negras que sólo quieren vender mierda".

Esas tres "ovejas negras" serían tres futbolistas españoles con mucho peso en el vestuario y las principales sospechas de Mourinho recaerían en Iker Casillas y Sergio Ramos. Kaká, Mesut Özil, Karim Benzema y Gonzalo Higuaín, que tampoco tienen una relación precisamente buena con el técnico, figuran también como candidatos a "oveja negra".
 

El caso de Ramos

El pasado 18 de septiembre, en el debut de los blancos en la Champions ante el Manchester City (3-2), ya se vio cómo se las gastaba Mourinho al dejar en el banquillo a Ramos. Reaccionaba así el entrenador a las palabras del defensa sevillano, que había osado replicarle después de que el portugués criticase la actitud de sus jugadores en el Sánchez Pizjuán.

"No tengo equipo (...) Tengo pocas cabezas comprometidas y concentradas, para las que el fútbol sea lo prioritario en su vida. Si no estamos comprometidos es complicado", dijo Mourinho tras la derrota ante el Sevilla (1-0). Y Ramos, al parecer cansado de que las críticas apuntasen en una sola dirección, no dudó en responder horas después. "Yo siempre digo que aquí todos somos culpables, del primero al último. Cuando ganamos, lo hacemos todos; y cuando perdemos, lo mismo", afirmó.

Semanas después, en un partido de Liga contra el Deportivo de La Coruña (5-1), el de Camas protagonizó otra polémica al ponerse una segunda camiseta debajo de la suya, con el número 10 de su amigo Mesut Özil, en un gesto que fue interpretado como una afrenta a Mourinho después de que el alemán fuera sustituido en el descanso por su flojo partido –en su lugar entró Kaká–.

El internacional español trató de aclarar la polémica, pero sus declaraciones no parecieron satisfacer a Mourinho. "Mesut es un gran amigo y le dije hace tiempo que mi primer gol de la temporada sería para él y aprovechando su cambio me puse su camiseta confiando que podría ser mi primer gol. Nada más", se justificó Ramos en su cuenta de Twitter.

Iker, suplente

Y ahora la historia parece repetirse con Iker Casillas con la suplencia a la que se vio relegado el pasado sábado en La Rosaleda frente al Málaga (3-2). Fue una decisión completamente inesperada porque la última vez que el guardameta había estado en el banquillo en un partido de Liga había sido el 10 de mayo de 2002, ante el Deportivo en Riazor (3-0).

"Es una decisión técnica, podéis inventar lo que queráis", respondía Mourinho a los periodistas en La Rosaleda que le preguntaron por la suplencia de Iker. "Adán está mejor. Es la opinión que vale porque el entrenador es el que elige. Yo tengo como opiniones válidas las de mis asistentes. Hemos decidido y me parece que bien por el modo en el que ha transcurrido el partido", insistía el preparador portugués.

"Vuestros amiguitos de la prensa"

Cierto es que el capitán del Madrid y de la selección española no atraviesa su mejor momento deportivo, aunque tampoco se le escapa a nadie que su relación con Mourinho no es buena.

Los roces entre el técnico y el guardameta vienen de bastante tiempo atrás. Concretamente desde agosto de 2011, tras la disputa de los dos clásicos ante el Barcelona en la Supercopa de España.

Iker telefoneó después a su amigo Xavi Hernández –con quien ganó conjuntamente el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes el pasado mes de septiembre– y a Carles Puyol para poner paz entre los dos equipos después de todos los incidentes en la vuelta del Camp Nou, en un partido que pasará a la historia porque Mou le metió el dedo en el ojo al entonces segundo técnico culé, Tito Vilanova. Y esto le molestó al entrenador luso, que no dudó en echárselo en cara al jugador a la mínima ocasión que tuvo.

Un año después, el pasado agosto, tras la primera derrota liguera ante el Getafe (2-1), Mourinho también habría mantenido una dura bronca con Casillas y Ramos, a los que acusó de estar "endiosados" tras haber ganado la Eurocopa con la selección española en Kiev, además de recriminarles los supuestos contactos con sus "amiguitos de la prensa".

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