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El antídoto de Berizzo para terminar con la imbatibilidad del Madrid

El técnico argentino ha construido una máquina de jugar al fútbol con pocas fisuras. El Celta ya le pintó la cara al Barcelona y al Sevilla.

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El antídoto de Berizzo para terminar con la imbatibilidad del Madrid
Los tres mosqueteros del Celta | EFE

Mientras todo el madridismo andaba pendiente del partidazo de Champions que su equipo disputaba entre semana ante el PSG, en un rinconcito de galicia, una ciudad entera se prepara para el duelo de invictos que librarán Celta y Real Madrid este sábado.

El Celta es uno de los cuatro equipos de las grandes ligas europeas que todavía no han hincado la rodilla. Un honor que comparten con el Real Madrid, con el Paris Saint-Germain y con el Bayern de Munich. No hay más equipos, en el Viejo Continente, que no hayan encajado como mínimo una derrota en esta temporada.

El capitán general de la nave céltica es el argentino Eduardo 'el Toto' Berizzo. Un entrenador que ha implantado su filosofía al conjunto vigués y que ha formado un equipo en el que defienden y atacan todos, que juega de memoria y que es lujo para la vista. Un equipo con alma, corazón, oficio y arte, mucho arte, que hace las delicias de su afición y de cualquier amante del buen fútbol. El Celta levanta admiración allá por donde pisa. Desde el martes, en las instalaciones de A Madroa y a puerta cerrada, el Toto puso a funcionar su laboratorio para encontrar la fórmula que consiga aniquilar al Real Madrid.

Estilo de juego del Celta

  • El esférico es el mejor amigo

El Celta disfruta con la posesión. El primer mandamiento del librillo berizziano es intentar no soltar el balón. Lo necesita para respirar. Por eso, cuando lo pierde, la máxima es clara: recuperarlo lo antes posible.

  • Presión adelantada

La presión alta es una de las principales señas de identidad. Ahogar la salida de balón del rival es fundamental para el Toto. Contra el Barcelona, el Celta convirtió la salida de la pelota de su oponente en un jeroglífico. Además de dificultar el inicio de jugada del oponente de turno, la presión adelantada puede ser el camino más directo y más sencillo para llegar al gol.

  • Verticalidad y explosividad

​Esta temporada, con la ausencia de Krohn-Dehli, el auténtico cerebro del equipo la temporada pasada, el Celta no acaricia tanto el balón. El sustituto de Krohn es otro danés -Dehli hizo un último servicio a su ex equipo apuntando en la agenda de Miguel Torrecilla, Director Deportivo céltico, el nombre de Daniel Wass-, que no tiene tanta técnica, pero es superior en físico y llegada. El Celta ha perdido precisión pero ha ganado verticalidad y gol. Wass lleva ya dos tantos en 8 partidos -los mismos que Krohn-Dehli en sus tres temporadas en Vigo-, y se une a los Iago Aspas, Orellana y Nolito para formar un ataque vertical y muy explosivo.

  • Cargado de dinamita

El equipo con Iago Aspas y Wass tiene más gol que la temporada pasada y cuando reúne a todos sus jugones en vanguardia se vuelve mucho más peligroso. El Celta quiere llevar cuanto antes el balón a tres cuartos de cancha. Allí el tridente 'mojón', como lo denominó Nolito, pone la magia suficiente como para desequilibrar a cualquiera. El equipo llega con muchos efectivos a posiciones de remate. Tucu Hernández también se suma con asiduidad, y en el ataque posicional, los dos laterales pisan con facilidad el área rival para desdoblar a Nolito y Orellana.

  • Importancia de los laterales

​Para dar amplitud al campo, es fundamental que tanto Hugo Mallo como Jonny suban con asiduidad por ambos carriles. Una de las claves de la mejoría ofensiva del equipo, es que Berizzo ha conseguido que, dos laterales que lucían más en tareas defensivas, se destapen en ataque. Mallo es el lateral más asistente de la liga -3 pases de gol en 8 partidos-, y Jonny forma una sociedad letal con Nolito en el carril izquierdo. Las bandas, muy afiladas, son un peligro constante.

  • Equipo Mixto. Puede matarte a la contra

A pesar del gusto por la posesión, el Celta tiene argumentos para 'matarte' con espacios. Eso es lo que te ofrece tener a jugadores como Iago Aspas, que no sólo abre huecos en las defensas rivales gracias a su constante movilidad, sino que también, con sus desmarques de ruptura, genera muchos recursos cuando el equipo rival adelanta líneas.

  • Movilidad constante del tridente ofensivo

Los tres mosqueteros -Iago Aspas, Nolito y Orellana-, son un incordio para cualquier defensa. Además de asociarse con precisión, los tres tienen la capacidad para cambiar de posición con facilidad, moviéndose por todo el frente del ataque, incluso pueden juntarse los tres en un determinado flanco para generar ventajas sobre la defensa rival. Si a esto añadimos que los tres tienen bastante gol y ayudan, y mucho, en tareas defensivas, el resultado arroja un tridente de muchísimos quilates.

  • Oficio

Sin duda una de las grandes aportaciones de Berizzo con respecto a su antecesor, Luis Enrique, es haber dotado a su equipo de una mala leche, de la que adolecía en temporadas pasadas. Los olívicos eran demasiado candidos e incluso llegaban a pecar de pardillos. Ahora, la orden es clara. No importa dar una patada. Si el rival supera la primera línea de presión,para evitar que llegue con ventaja a posiciones de remate, las faltas tácticas son mucho más que una opción. Se han convertido en una obligación.

  • La importancia de Augusto Fernández

El capitán se ha convertido en la pieza angular del Celta. Uno de los grandes aciertos de Berizzo, que ha convertido a un decente interior derecho, en un excelente mediocentro. El argentino abarca una franja de terreno inmensa, lo que da más libertad a sus compañeros en la sala de máquinas para que se incorporen a posiciones de remate. Es fundamental en la presión y roba un sin fin de balones. Es el líder que todo ejercito necesita.

Puntos débiles del Celta

  • Estrategia

Los olívicos, limitados por su falta de altura, tienen su verdadero tendón de aquiles en el balón parado. Tanto en defensa como en ataque, la falta de centímetros, debilita a los de Berizzo,

  • Sufre cuando el rival supera la primera línea de presión

En ocasiones el equipo se parte cuando el físico no permite una presión escalonada. No sucede habitualmente, pero en algunos partidos las transiciones defensivas no han sido bien ejecutadas, por lo que el rival si supera la presión adelantada, llega con ventaja numérica a zonas de peligro. Es un riesgo plausible para los célticos.

  • Centrales lentos al girarse

Los tres centrales del Celta sufren mucho con espacios abiertos. Viven Sergi Gómez, Cabral y Fontás de la anticipación. Se achican si les cogen la espalda.

  • Escaso fondo de armario

La del Celta es la plantilla más corta de primera división.

ADN Marcelo Bielsa

Eduardo Berizzo era un central elegante en la salida de balón, con mucho carácter, y muy bueno al corte. Pero por encima de todo, era un mariscal en el terreno de juegp. Inteligente, no paraba de hablar y ordenar a sus compañeros. Era la prolongación del entrenador en el campo. Sus tres temporadas y media en Vigo le valieron el cariño de la afición.

Tras colgar las botas, Marcelo Bielsa lo apadrino en la selección chilena. Su legado, aún sigue latente en el Toto.

De Bielsa tomó el gusto por el buen fútbol, la minuciosidad en el trabajo diario, poseer una oratoria, un mensaje que cala hondo en sus futbolistas, el no renunciar jamás a su estilo, el gusto por la respuesta ¿y por qué no?, la pequeña locura que supone marcar al hombre y el romanticismo del fútbol.

Las marcas individuales que suele imponer Marcelo en sus equipo, las mantiene Eduardo en el Celta. Pero con matices. Está loco pero es listo. Hay zonas delimitadas de estas marcas al hombre más propias de un fútbol de antaño. Conseguir realizar las permutas del modo adecuado se convierte en clave. Lo mismo que para realizar las coberturas. Por eso es fácil ver a un interior cubrirle las espaldas a Mallo o a un delantero caerse a la banda para cubrir cualquier desajuste. En el equilibrio y la solidaridad está la virtud.

Como todo entrenador, Berizzo tiene sus manías. Quizás su punto negro sea la gestión de los recursos. De jerarquías muy marcadas, los roles están muy definidos en el equipo gallego. No es amigo el Toto de las rotaciones.

No todo fue un camino de rosas

La huella que dejó Luis Enrique en Vigo fue muy alargada. El técnico asturiano gestionó a la perfección los recursos de los que disponía y dejó a varios aficionados olívicos enamorados. La llegada de Berizzo, un excéltico, fue aplaudida por la hinchada celeste. El equipo jugaba bien y conseguía buenos resultados. Aún así, muchos no llegaban a comprender algunos trucos del mago argentino.

El cielo azul celeste se tornó negruzco tras ganar al Barça en el Camp Nou. Con la nefasta racha de 10 jornadas consecutivas sin ganar, la continuidad del Toto pendía de un hilo. Como el mejor de los equilibristas, Berizzo se agarró a su puesto con la uña del meñique.

Tras caer dando una muy mala imagen contra el Getafe y el Espanyol, el técnico se la jugaba en el primer partido de la segunda vuelta. El Córdoba llegaba como colista a Balaídos y solo valía la victoria. El propio Eduardo comentó en la rueda de prensa previa al partido donde se jugaba su futuro, que entendería una destitución. Muy pocos entrenadores en el mundo pueden soportar una racha tan nefasta como la que acumulaba su equipo.

Tras una primera parte sublime, la ansiedad y la falta de acierto dejaron vivo al conjunto andaluz. Cuando quedaban 7 minutos para el final del partido, y con el Celta ganando 1-0, una acción en el área entre Planas y Rossi fue sancionada por el mayor de los Teixeira Vitienes como penalti. Cuando el colegiado se dirigía hacía el punto fatídico, con todos los jugadores protestando, Berizzo tuvo un impulso. Salió como un poseso desde su banquillo hasta el área céltica y le indicó al colegiado cántabro que la acción se había producido fuera del área. Ese instante, ese segundo, hizo dudar a Teixeira, que tras consultar con su asistente, pitó juego peligroso de Rossi. Una decisión, que quizá, salvó la cabeza del Toto.

¿Salvó Berizzo su puesto con ese arranque de locura?

Ese fue el verdadero punto de inflexión. A partir de ahí el equipo se soltó y terminó la temporada como un tiro.

Belleza salvaje

Cuando un equipo modesto se pone a jugar al primer toque, sin importar quién sea su rival, arriesga, presiona, le echa corazón a cada balón suelto, demuestra hambre en cada acción , y todo esto lo mezcla con calidad y pegada, la belleza de su fútbol se vuelve salvaje.

Donde otros guardan la ropa y se preocupan por modificar dibujos e ideas cuando se enfrentan a un gigante, el Celta se aventura a la locura, confía en su estilo y lo mantiene hasta las últimas consecuencias, cautivado por la idea de que la vida se disfruta mucho más si, en una de estas, puedes sufrir un descalabro total. El riesgo. Esa adrenalina que se siente cuando sabes que te pueden partir la cara pero que si te libras y te sales con la tuya, nada te hará sentir mejor. Y si fallas en el intento y terminas atropellado, por lo menos puedes levantarte con dignidad por luchar por lo que sientes, por lo que amas. Ese es el Celta. Bendita locura.

Un Celta, que junto a su afición, disfruta de la belleza futbolística y sueña con ponerse líder el sábado a eso de las 17:50. Con toda la plantilla disponible y con un Balaídos que colgó el martes el cartel de no hay billetes, los célticos tienen armas suficientes para romper el acorazado transatlántico blanco. ¿Lo conseguirá? Pase lo que pase, el Celta ya ha ganado. Codearse de tú a tú con un equipo en el que Cristiano Ronaldo cobra lo mismo que toda la plantilla olívica junta, es un triunfo, y ver al Celta jugar, sin duda, un regalo para la vista.

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