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El Atlético de Simeone hace desaparecer al Valencia (2-1)

Los goles de Jackson Martínez y Yannick Carrasco hicieron inútil el tanto de Alcácer en la segunda parte. El Atlético fue muy superior al Valencia.

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El Atlético de Simeone hace desaparecer al Valencia (2-1)
El belga Ferreira - Carrasco, un nuevo artista para la sinfonía de Simeone | EFE

El Atlético de Madrid de Simeone, intenso y sabedor del juego que tiene que imponer sobre el terreno de juego, ha vuelto en el mejor momento posible. Ante un rival duro y sólido como el Valencia, los rojiblancos demostraron su superioridad con un partido muy completo de hombres como Tiago, Gabi, Carrasco o Juanfran. Es cierto que acabó sufriendo por el penalti innecesario de Godín, pero el Atlético del Cholo ha vuelto. Veremos si es para quedarse.

Sólidos en el centro, eficaces arriba

Choque muy parejo en el inicio y con una dinámica que ambos entrenadores podían intuir, es decir, un duelo cerrado y preparado para el que cometiese menos errores o arriesgase más. El Atlético jugando en casa tiene la obligación de ser más valiente que su rival y ante el Valencia no se arrugó. Fueron los rojiblancos, de la mano de un centro del campo descomunal, los que llevaron la manija del encuentro desde el principio.


Gabi y Tiago fueron un muro imposible de traspasar para el Valencia, pero la cosa no quedó ahí. El portugués repartió juego en todas las direcciones posibles, recuperó balones y movió al Atlético de Madrid con un metrónomo perfectamente regulado. Nuno no sabía qué hacer ante un despliegue tan intenso como el rojiblanco y, según pasaron los minutos, llegaron las oportunidades.

Primero sería Koke el encargado de probar a Jaume Costa y luego llegaría el turno para Godín y Griezmann, que no vieron portería. La lesión de Rodrigo tampoco ayudó a un Valencia tímido, superado por el escenario y por su rival. Pese a todo, el Atlético no conseguía traducir el dominio en goles, hasta que llegó el nuevo Jackson Martínez. Es el mismo de siempre aunque ahora tiene ocasiones para marcarlas. El 1-0 fue un regalo a la par de Mustafi y Aderlan que fallaron en el despeje y dejaron sólo al colombiano que controló y colocó el balón donde lo hacen los asesinos del área: dentro de la portería.

Con el gol de Jackson, el Atlético se desató y pudo dejar sentenciado el choque en el acto inicial. El primer goleador de la noche tuvo varias, Godín se encontró en un córner con una mano maravillosa de Jaume Costa y tendría que ser Yannick Carrasco el encargado de firmar una obra de arte que calmar las ganas de sangre del Vicente Calderón.

Justo antes de llegar al 40’, Carrasco cogió el balón y de paso la moto, se lanzó en diagonal a la portería del Valencia y cuando todos pedían un pase a un compañero, el belga se hizo un ‘Juan Palomo’ para guisarse él sólo el gol con un derechazo imposible para el portero. Si falla, le matan. No lo hizo. Carrasco pide paso y lleva dos goles y un soberbio choque ante el Astana en la última semana. Simeone es de los que coge su libreta para apuntar estas cosas y el ‘21’ rojiblanco está muy presente en ella.

En la reanudación, más de lo mismo. Recuperaciones continuas del Atlético con un centro del campo, Tiago-Gabi, inmensos. Y Yannick Carrasco haciendo de las suyas por la banda izquierda. El Calderón disfrutaba, pero faltaba rematar la faena para no complicarse la vida. Por momentos y debido a la gran superioridad local, los colchoneros parecían deleitarse demasiado ante un Valencia en manos de su rival.

Godín metió al Valencia en el choque

Simeone fue moviendo el banquillo y Nuno también. Torres y Óliver saltaron al campo por los goleadores de la noche, Jackson y Carrasco. Ovación para el colombiano, Calderón desbordado ante la salida del belga. El Valencia tiró de Bakkali y quitó a Parejo para buscar no se sabe muy bien qué.

Estaba claro que todo lo que sucediese en los minutos finales iba a tener color rojiblanco y así fue. Godín hizo lo que nunca suele hacer y cometió un penalti muy innecesario, más allá de lo riguroso o no del colegiado. Alcácer marcó y en la ribera del Manzanares empezaron a pensar en las oportunidades perdidas.

No se echó atrás el Atlético porque el Valencia tampoco le obligó y si un rival metido en el partido por un error propio te achucha muy poco, la ventaja se mantiene mejor. Correa entraría por Griezmann para intentar asustar arriba. La victoria, merecida, no se escaparía de Madrid y el Atlético presenta credenciales. Todo lo contrario ocurre en Valencia porque Nuno y su equipo no pueden disimular pese al 2-1 que sólo hubo un color sobre el campo y ese fue el rojiblanco.

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