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Liga

El Barcelona sentencia a Rafa Benítez en un clásico sin color (0-4)

Los azulgrana, sin tirar de Messi, dan un baño histórico. Recital de Neymar. Pañolada de la afición, que pidió la dimisión de Florentino Pérez.

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Sin paliativos, sin rodeos. nadie podrá decir lo contrario. ¡Vaya baño del Barcelona al Real Madrid! No se recordaba un partido como éste desde hace diez años exactamente! Desde los famosos aplausos a Ronaldinho. La cuestión es que hace una década se podía pronosticar el resultado por la diferencia de calidad entre ambas plantillas. Ahora es diferente.

El Real Madrid no tiene peores jugadores que el Barcelona. Lo que sí tiene es peor equipo. Si el objetivo que tiene Rafa Benítez es ser un agujero negro colectivo, lo ha conseguido. Es la perfección de la absoluta nada. Como equipo, el Madrid fue un cero a la izquierda. Fue tan lamentable su partido que la grada, cansada de pitar y sacar los pañuelos sin que surgiera efecto, tuvo que ver la muerte de su equipo mientras la afición visitante se hacía sonar al burlesco grito de "a Segunda oé, a Segunda oé".

Siempre se ha, dicho y con razón, que una imagen vale más que mil palabras. Y aquí está la prueba número uno del baile del Barcelona.

Como pueden observar, en el Madrid hay dos equipos. Sí, hay dos. Los defensas y los atacantes. Entre medias, un desierto llamado centro del campo que no debe ser importante ni para Benítez ni para sus jugadores. Ni que enfrente estuviera el Barcelona. Pues así fue suicidándose poco a poco el Madrid.

Con Bale, Benzema, Ronaldo y James en la misma línea. Sin moverse, sin ofrecerse, sin crear espacio y cayendo en fuera de juego constantemente. Es sólo uno de los múltiples errores que cometieron. Supongo que todo comenzó con el once inicial de Benítez en el que, en parte, se traicionó a sí mismo. Descartó a Casemiro y optó por el sistema y equipo más ofensivos que puede tener el plantel. Valiente pero insensato, teniendo en cuenta cómo está el Real Madrid a estas alturas.

Se supone que el Madrid está en construcción. O en destrucción, según se mire, pero la cuestión es que por falta de trabajo o por falta de actitud de la plantilla, no están para plantarle cara de tú a tú al Barcelona. No presionan en conjunto. Va un jugador porque le toca, pero va sin fe. Luego va otro... y a desgana. Y así el Barcelona puede tocar y tocar como si se tratase de una pachanga, que era lo que parecía. Tenía el Barcelona tantas llegadas sobre la portería de Navas, eran tan superiores que hasta Piqué, oliendo la sangre de su enemigo,buscó el gol desesperadamente. La tuvo pero se la quitó Munir. El defensa se enfadó porque sabía, al igual que todo el el mundo, que su tano hubiera sido apoteósico. Gol, el 0 a 5 y el gesto de la manita dando la vuelta al mundoPiqué. Hasta el público, que le había pirado durante todo el partido dejó de hacerlo para centrarse en los suyos.

Fruto de esa nula e inútil presión del Madrid, llegó el primer tanto del partido. El Barcelona dio 40 pases hasta que Sergi Roberto encontró espacio entre líneas. Donde tendría que estar Casemiro, no había nadie. Y el canterano, sin oposición, pasó a Luis Suárez, que definió perfectamente con el exterior. Sólo era el comienzo de una de las mayores humillaciones que se recuerdan en este estadio desde hace mucho tiempo. Por cierto, ¡qué gran jugador es Sergi Roberto! Tiene clase e inteligencia. Tiene el gen defensor desde que Luis Enrique lo puso de lateral derecho. Un futbolista completo. Increíble que Del Bosque no le haya llamado todavía.

Ahora es cuando debería escribir que el Madrid, herido en su orgullo, sacó la cabeza y dio un arreón buscando el empate. Pero no será éste el caso. El Madrid no tenía juego para plantar cara. Marcelo lo intentaba ante dos rivales. Bale ante tres azulgrana, Kroos y Modric no tenían socios. Ni Varane ni Ramos podían sacar la pelota desde atrás. En la primera parte, los locales tuvieron una ocasión y el Barcelona pudo, y debió, irse con un 0-3 al menos.

El segundo tanto del partido llegó en el minuto 39. Iniesta, rodeado de dos jugadores del Madrid que miraban pero no intentaban robar la pelota, dio un pase brillante a Neymar, que definió ante la salida de Keylor. El brasileño emuló a Ronaldinho hace diez años. No salió ovacionado, pero el partido estaba para ello. Danilo, que ha dado muestras toda la temporada de no tener nivel defensivo, lo pasó peor que en Sevilla... y ya es decir. Al borde del descanso, Neymar se metió hasta la cocina, sonrió a las cámaras y regaló el gol a Luis Suárez. No subió al marcador porque Marcelo lo salvó con la cabeza bajo palos.

El Madrid no sabe a qué juega. Y aquí está la base de sus problemas. Benítez navega entre dos aguas. Entre lo que el quiere y lo que sabe quw gusta al palco y a la grada. Está perdido y los jugadores, conscientes de ello, no pueden confíar en un entrenador que ya entró con el píe torcido tras la salida de Ancelotti. O Benítez no sabe transmitir su mensaje o los jugadores no están con el. Viendo que el baño estaba siendo espectacular, y sin Leo Messi todavía en el campo, seguramente sea lo segundo. Por muy mal que lo haga el entrenador, una plantilla de esta calidad no puede ser pisoteada de esta manera sin que la crítica sea dura con ellos. Tampoco hubo reacción tras el descanso. Era imposible que la hubiera. Los huecos en la defensa se multiplicaron y así llegó el tanto de Iniesta. El golazo de Iniesta. Recibe sólo en la frontal del área y con una sencilla pared, recibe y fusila por la escuadra.

Comentar lo que fue el resto del encuentro es intrascendente. Era ese partido de solteros contra casados en el que los que llevan el anillo, saben que no pueden hacer nada porque son peores. Salió Messi pero la diferencia entre unos y otros era tan amplia, que ni su presencia se notó. Pudieron ponerse las botas y sólo marcaron uno más. Fue Luis Suárez tras un mano a mano ante Keylor en el que incluso pudo ceder a un compañero que le acompañaba en el pase de la muerte.

Pero para muerte -deportiva- la de Benítez. Parece imposible que pueda reconducir esto. La herida ha sido muy profunda para él como para Florentino Pérez y para Cristiano Ronaldo. La afición no señaló sólo al entrenador, sino también al presidente; el club, consciente de ello, subió al máximo la megafonía cuando sonó el pitido final. También sale muy tocado Cristiano. Una vez más, pasó desapercibido -tan sólo apareció en el Clásico para dar un flagrante codazo a Dani Alves-, y la afición, harta, pitó al portugués en la recta final del choque. Se hablará mucho, y mal, del Real Madrid esta semana y con razón. El único aplauso que dedicó la afición, fue a Isco y por dar una patada de frustración a Neymar. Con eso se dice todo.

Ficha técnica

Real Madrid, 0: Keylor Navas; Danilo, Varane, Sergio Ramos, Marcelo (Carvajal, m.59), Kroos, Modric, James (Isco, m.55), Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo
FC Barcelona, 4: Claudio Bravo; Dani Alves, Piqué, Mascherano (Mathieu, m.27), Jordi Alba, Sergi Roberto, Rakitic (Messi, m.56), Sergio Busquets, Iniesta (Munir, m.77), Neymar y Luis Suárez

Goles: 0-1, m.11: Luis Suárez; 0-2, m.39: Neymar; 0-3, m.52: Iniesta; 0-4, m.74: Luis Suárez
Árbitro: Fernández Borbalán (Comité andaluz). Expulsó con roja directa a Isco (m.84) por una dura entrada por detrás a Neymar. Amonestó a James m.23), Sergio Ramos (m.50) y Carvajal (m.83), del Real Madrid; y a Dani Alves (m.31) y Busquets (m.92), del Barcelona
Incidencias: Partido correspondiente a la duodécima jornada de la Liga BBVA, declarado de de alto riesgo, rodeado de grandes medidas de seguridad, y disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 83.500 espectadores. Los dos equipos, incluidos los jugadores de los banquillos y los técnicos, saltaron al centro del campo, donde formaron para un respetuoso minuto de silencio en homenaje a las víctimas de los atentados de París, motivo por el cual también se desplegó en la grada una gran bandera de Francia. Por megafonía se escucharon los acordes de La Marsellesa. Asistió el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy

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