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Ramos, villano y héroe ante un Villarreal que araña un punto en el Bernabéu (1-1)

El sevillano cometió un absurdo penalti antes del descanso, transformado a lo Panenka por Bruno, y firmó el empate al inicio de la segunda mitad.

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Sergio Ramos es como el amor. Va y viene. De septiembre a febrero es difícil quererle, pero una vez llega la primavera, en marzo, le empiezas a querer. Y así, durante 11 años que son los que lleva en el Real Madrid. Más de un madridista se habrá hartado de deshojar margaritas.

Aún con sus múltiples defectos, Ramos es el capitán porque también acumula muchas de las características que han definido al Madrid en la última década. Un equipo capaz de ganar dos Champions en tres años pero al que le cuesta concentrarse en el día a día. De ahí que sólo haya levantado una liga en ocho temporadas.

No vale de nada regalar bombones durante la segunda parte si en la primera vas a estar ausente en la cita. A veces sí vale, pero asumes un riesgo que es más elevado si has quedado ese día con el Villarreal. Hasta el descanso, el Real Madrid y el submarino amarillo brindaron un partido sin velocidad, sin ritmo, casi sin ocasiones y cuyo único punto destacable se produjo al borde del descanso con el tanto de penalti transformado por Bruno Soriano a lo Panenka. Una pena máxima que pudo ahorrarse el Real Madrid al cometer tres errores en la misma jugada. El primero fue de Carvajal, que ni estaba en el terreno de juego. No tenía las botas puestas y, ante la lesión de Marcelo, tardó más de lo normal en sustituirle. El conjunto blanco estaba con diez jugadores pero no fue motivo suficiente para que Varane realizara una ruleta. El francés, que lleva dos años sin hacer un partido completo, se resbaló y propició un contraataque que terminó en un disparo que golpeó en las manos de Sergio Ramos. Otra vez. Como en Cornellá hace tres días. Igualito porque hasta el central comenzó a fingir que le habían dado un pelotazo en la cara. Su actuación finalizó cuando vio a González González sacarle la amarilla.

Marcó Bruno y se fueron los dos equipos al vestuario tras una merecida pitada. Hasta entonces, el Madrid no había dado muestras del fútbol que le ha hecho encadenar 16 victorias consecutivas. Tácticamente, el Madrid fue un galimatías. Era indescifrable su sistema y la posición de muchos de sus futbolistas. A veces podías ver a Bale de interior, a James de delantero, a los dos por la izquierda junto a Marcelo y Ronaldo... Una locura imposible de cuajar porque, además, tampoco hubo actitud. Bale y Ronaldo no encaraban por su banda, James estaba lejos de su zona de efectividad, Marcelo y Danilo no doblaban la banda y lo peor, salvo James, enchufado desde el primer minuto, no había ningún tipo de presión indiviudal y colectiva para frenar las largas y casi estéril, posesión del Villarreal. Casi porque, en el minuto 29, Kiko Casilla evitó el tanto de Cheryshev y posteriormente, Samu Castillejo mandó fuera una chilena. El Villareal había conseguido sorprender al Real Madrid con cinco jugadores por dentro y sin ser dueño del partido -algo casi imposible ante el Madrid- dominaba la posesión con relativa comodidad. El juego de posesión le estaba dando sus frutos pese a no haber encontrado verticalidad.

La misma historia que ante el Sporting sin el gol in extremis

La segunda parte fue otra historia. Como en la primera, podemos reflejarlo en Sergio Ramos. Mientras muchos madridistas discutían por sus absurdas manos, él seguía a lo suyo. Lo que te quita Ramos, te lo devuelve Ramos. Córner a los tres minutos y tanto del central. En ataque es de los mejores centrales del mundo. En defensa es una moneda al aire. Quizá por esto se le quiere sólo por momentos.

La lesión de Marcelo puso el partido más complicado para el Real Madrid. Sin Coentrao, Zidane tuvo que optar por la solución de Benítez: Carvajal en la derecha y Danilo en la izquierda. Por jugadores el Madrid había empeorado. Pero la actitud y el posicionamiento correcto de sus futbolistas había cambiado tras el descanso.

James se hartó a meter centros precisos desde la izquierda. Bale, que no estuvo acertado, ya tenía claro su ubicación y que Carvajal le doblaba por fuera. Poco a poco el Madrid fue metiendo en su área al Villarreal pero siempre apareció Asenjo o la mala puntería. Lucas y Morata entraron por Bale y Benzema y algo cambió la película. Esta no era de amor. Era bélica. De asedio. Muchas ocasiones y de vez en cuando, cambiaban de objetivo para centrarse excesivamente en un árbitro que no perjudicó al Real Madrid pese al enfado de muchos de sus jugadores.

Del Villarreal cabe destacar más lo táctico que lo técnico. Supo cambiar su habitual 4-4-2 por un 4-4-1-1 con Sasone arriba como único punta. A veces estaba demasiado solo pero supieron ir tocando la pelota hasta llegar a él. Algo habitual en un Villareal que todavía no ha perdido. Continúa su racha y se pone fin a la del Real Madrid que no pudo sumar su décimo séptima victoria consecutiva. Quizá como dijo Luis Herrero en Fútbol es Radio, Zidane menospreció al Villarreal dejando a Modric en la grada.


Ficha técnica

Real Madrid, 1: Kiko Casilla; Danilo, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Kroos, Kovacic, James; Bale (Lucas Vázquez, m.72), Cristiano Ronaldo y Benzema (Morata, m.77)
Villarreal, 1: Asenjo; Mario, Musacchio, Víctor Ruiz, José Ángel; Bruno; Trigueros, Dos Santos (N'Diaye, m.87), Cheryshev (Soriano, m.63), Samu Castillejo; y Sansone (Pato, m.73)

Goles: 0-1, m.45: Bruno de penalti; 1-1, m.49: Sergio Ramos
Árbitro: González González (colegio castellano-leonés). Mostró tarjeta amarilla a Sergio Ramos (m.45), Cristiano Ronaldo (m.69), Kroos (m.75) y Carvajal (m.93), del Real Madrid; y a José Ángel (m.53), del Villarreal. Expulsó a Chendo, delegado del Real Madrid
Incidencias: Partido correspondiente a la quinta jornada de LaLiga Santander 2016/17 disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 67.328 espectadores

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