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Brais Méndez: la perla de A Madroa cuyo padre jugó para Sito Miñanco

Pupi, padre de Brais Méndez, jugó en el Juventud Cambados que hizo historia y cuyo presidente fue Sito Miñanco.

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Brais junto a su padre | Instagram

La gran sorpresa en la lista de Luis Enrique, además de la reconciliación con Jordi Alba, ha sido la llamada de Brais Méndez, centrocampista del Celta de 21 años. Brais, al que Juan Carlos Unzué dio la alternativa en Primera la temporada pasada, ha firmado las dos mejores semanas deportivas de su vida. Dos goles y una asistencia ante Eibar y Betis y la convocatoria para la selección absoluta en tan solo 13 días.

Una llamada que a Brais le ha dejado asombrado. El canterano del Celta estaba más pendiente de la convocatoria de la Sub 21, combinado con el que debutó el pasado 6 de septiembre ante Albania, que de la lista de Luis Enrique. Brais, un centrocampista zurdo ofensivo de mucho talento que más luce cuanto más se acerca al área, lo primero que hizo tras salir del entrenamiento del Celta, donde se enteró de la buena nueva, fue llamar a una figura clave en su desarrollo futbolístico, su padre, Modesto Rafael Méndez Delgado, Pupi, que en su día también fue futbolista profesional.

Pupi, que llegó a jugar en el Deportivo, vivió la etapa más gloriosa en la historia del Juventud Cambados. Una época que jamás olvidarán en el pueblo pontevedrés y que llevó el sello de Sito Miñanco, uno de los mayores narcos en la historia de España.

Gracias a Fariña, las imágenes del partido de celebración del histórico ascenso del Juventud Cambados a Segunda B en 1989 con un amistoso contra el Gondomar, se han hecho virales. Ese día, el saque de honor lo hacía su presidente, Sito Miñanco.Mientras, uno de los delanteros del equipo repartía flores al público. Ese delantero era Pupi.

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Pupi, padre de Brais, el día que el Juventud Cambados celebró el histórico ascenso

El padre de Brais llegó a jugar en Segunda B un total de 45 partidos con el equipo cambadés, en los que anotó 3 goles, pero no pudo evitar el descenso a la siguiente temporada. El equipo amarillo ya no regresaría a la élite, volviendo a las categorías en las que ha permanecido durante casi toda su historia con ese breve paréntesis.

La historia que vivió en Cambados Méndez Delgado es digna de ser contada. A pesar de jugar en Segunda B, en el Juventud se cobraban sueldos millonarios, a los jugadores se les trataba a cuerpo de Rey, con viajes exóticos y lujos inimaginables que ni siguiera disfrutaban estrellas de Primera. ¿Cómo fue posible? Gracias al poder económico de su presidente, José Ramón Prado Bugallo, más conocido como Sito Miñanco, que se convirtió en el Rey de la cocaína en Europa –por Galicia entraba el 80% del polvo blanco del viejo continente– al final de la década de los 80.

El Pablo Escobar español

El narco gallego, hijo de una familia humilde de mariscadores de la localidad pontevedresa de Cambados, se inició en el lado oscuro como mariscador furtivo en la Ría de Arousa. De ahí dio el saltó al contrabando de tabaco y, finalmente, al tráfico de cocaína.

Desde sus inicios en el mundo del trapicheo, Miñanco tenía una obsesión. Ser el Pablo Escobar español. Para ello, además de su bigote, Sito imitó varios aspectos de la vida del colombiano. Al igual que Pablo, Miñanco buscó ganarse el fervor popular. Financiaba las fiestas del pueblo, pagaba operaciones, tratamientos médicos, los estudios de sus hijos... Miñanco sabía cómo sacar una sonrisa a sus vecinos.Y como a Escobar –dirigió en la sombra el Atlético Nacional al que convirtió en campeón de la Libertadores–, a Miñanco le encantaba el fútbol. En 1986, Sito compró el Juventud Cambados. Un equipo humilde que navegaba sin rumbo por las categorías regionales.

En tres años, el Juventud Cambados consiguió la proeza de subir a Segunda B –por primera y única vez en su historia– e incluso llegó a rozar el ascenso a Segunda. A pesar de que Cambados es una pequeña localidad de tan solo 12.000 habitantes, Miñanco consiguió convertirlo, durante unos años, en el tercer equipo más importante de Galicia –solo por detrás de Celta y Deportivo–.

Los sueldos millonarios –hasta tres millones de las antiguas pesetas pagaba Sito–, el trato exquisito que daba a sus jugadores–, primas extras que repartía en pleno vestuario en bolsas de basura, giras exóticas por Venezuela o Panamá en las que no faltaba de nada, ir al campo como héroes en yate... atraían a jugadores que tenían potencial para jugar en equipos de categoría superior. Miñanco llegó a financiar, incluso, la construcción de un nuevo campo.

Todo era felicidad por aquel entonces en el Juventud Cambados. Sin embargo, cuando la justicia puso sus miras sobre Sito, allá por 1990, el equipo empezó a venirse abajo. Miñanco dejó la presidencia del club, puso a un hombre de su confianza en el cargo, y el equipo se mantuvo un par de temporadas en la categoría. Sin embargo, pronto empezaría el vía crucis de Miñanco y del Cambados. La operación Nécora finalizó con la detención del narco gallego y el Juventud empezó a descender categorías sin freno. Curiosamente, el ocaso de ambos coincide con la muerte de Pablo Escobar (2 de diciembre de 1993). El referente, en muchos aspectos, del rey del polvo blanco gallego, José Ramón Prado Bugallo. Cosas del destino.

Todo esto lo vivió en sus propias carnes Pupi. Una burbuja irreal con un Juventud Cambados que vivió episodios dignos de película y la posterior caída a los infiernos. Por ello, el padre de Brais siempre le ha inculcado a su hijo dos valores por encima de todo: humildad y esfuerzo. Un esfuerzo que ha llevado a Brais con tan solo 21 años a ver cumplido uno de sus grandes sueños: ser llamado a filas por la selección absoluta. Seguro que su padre no permite que se relaje ni se lo crea. Él mejor que nadie sabe que en el fútbol lo que hoy es blanco mañana puede ser negro.

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