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Liga

La delantera del Atlético responde y acaba con la resistencia del Alavés (3-0)

Sin Diego Costa, Kalinic y Griezmann marcaron los dos primeros goles. Con una parte para cada uno, los puntos se quedaron en Madrid. Lesión de Lucas.

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Kalinic se reivindica | EFE

La afición del Wanda Metropolitano llegó al estadio mirando el once en el móvil para saber qué jugador tendría la confianza de Simeone para acompañar a Griezmann en el ataque. De nada sirve a día de hoy pensar en jugadores como Maxi Gómez o Stuani porque ninguno está en la plantilla de Simeone y todo apunta además a que no estarán. El que sí está, gustando más o gustando menos, es Kalinic y el croata fue el elegido para ejercer de ‘9’ y de recambio de Costa, razones por las que se le fichó en verano.

La jugada de Simeone con el croata funcionó aunque estuvo a punto de salir mal por culpa de un Alavés que esta temporada en casa o fuera es un auténtico dolor de cabeza para todos los equipos que se miden a la escuadra vitoriana. El Atlético vivió en sus propias carnes cómo se las gasta el equipo de Abelardo cuya resistencia pone siempre a prueba la paciencia de equipos grandes y pequeños. Por desgracia para los vitorianos y alegría para los madrileños, en el primer partido serio sin Diego Costa, Kalinic y Antoine Griezmann vieron portería y como se dice habitualmente cuando algo está a prueba "respondieron" a la ausencia del delantero de Lagarto. Los que miraban el once en el móvil necesitaban resolver la duda y aparte de eso ver si funcionaba. Funcionó.

En la columna de malas noticias, una que no hubo que lamentar y otra que pudo ser mucho peor. El Atlético se volvió a meter en la cueva en la segunda parte desdibujando la gran primera media hora que hizo en el acto que abrió el choque, pero el resultado de 3-0 borró o disimuló esas dudas. Lo que no hubiese tenido solución habría sido que la lesión de Lucas llevase consigo la rotura del cruzado de su rodilla derecha. Todo quedó en un fuerte esguince y el Cholo da las gracias por ello. Un 'enfermo' más, pero no grave.

La conclusión a fin de cuentas es que el Atlético se llevó un 3-0 importante ante un rival que pelea en lo más alto de la tabla. Engañoso o no, el resultado es el que es, y los puntos, tres más para el Atlético, se quedaron en el Metropolitano.

Media hora parecida a la de Dortmund

Primera parte con sonrisas y caras de preocupación por igual en el Wanda Metropolitano. La cara de la moneda quedó reflejada en el juego del equipo durante la primera media hora del choque y el gol de Kalinic en el minuto 25, pero la eterna maldición de los defensas en 2018 fue una cruz que cada vez pesa más en las espaldas de Simeone. Lucas Hernández tuvo que salir del terreno de juego por una lesión que preocupó y mucho al Atlético de Madrid. Calleri cayó encima de su rodilla derecha y desde ese momento se empezaron a colocar velas a todos los santos para que la palabra "cruzado" se alejase lo máximo posible del parte médico del francés. Los rezos funcionaron y la cosa quedó en un esguince de grado II.

La lesión de Lucas afectó fuera del terreno de juego y también lo hizo dentro porque antes de que el galo saliese del campo, el Atlético había firmado una primera media hora de las más serias del campeonato. Junto a la jugada ante el Dortmund en Champions, la primera parte frente al Alavés ha sido de lo mejorcito que ha mostrado el equipo de Simeone en la presente temporada. Algo tendrá que ver que en ambos partidos jugasen Thomas y Rodrigo en el doble pivote. A partir de esa medular física y llena de talento, el Atlético se fue asociando cada vez mejor con Correa y Lemar mientras que Arias fue un puñal por la banda derecha.

Simeone aplaudió en varias ocasiones las jugadas que el Atlético iba generando y que minimizaron las virtudes de un Alavés que llegaba al Metropolitano con la mentalidad clara de hacerle ver a los locales el porqué de su gran temporada. Abelardo intentó inutilizar el ataque del Atlético con Tomás Pina juntándose a los cuatro defensas y formando esa famosa kryptonita defensiva que bloquea al conjunto rojiblanco: la defensa de cinco.

No funcionó en la primera parte la táctica del técnico visitante porque el Atlético encontró con mucha asiduidad los balones largos a la espalda de los laterales y así llegó el gol de Kalinic a los 25 minutos. Lemar fue el encargado de meter el balón largo para la llegada de Arias, el colombiano colocó un centro milimétrico para la entrada de algún rematador y en esas apareció Kalinic para decirle al Metropolitano que sin Costa hay un ‘9’ en casa que puede aportar brega y además goles, que es lo más importante. Hasta Simeone se fue al corrillo de sus jugadores para celebrar el gol porque sabía que tres fichajes lo habían fabricado y el Cholo, que suele tardar en asentarlos en el once, premia la paciencia para quien la tiene.

La segunda parte ya fue otra historia...

Cueva, control del Alavés y gol de Griezmann

No dio esa sensación cuando se reanudó el encuentro gracias a un palo del retornado Giménez y varias acciones ofensivas del Atlético, sin embargo, en cuanto el Alavés se hizo con el control del partido, el cuadro de Simeone, una vez más, se metió en la cueva. Suena a repetitivo, pero es repetitiva esa actitud. Cuando los colchoneros pierden el control del partido son incapaces de recuperarlo y eso no se puede dejar de mencionar pese a golear posteriormente por 3-0.

El Alavés sabía que igual que el Atlético te puede hacer una media hora impecable como hizo al inicio del choque, si le metes atrás tienes tus opciones de empatar y eso fue lo que hizo Abelardo. Simeone no supo cómo equilibrar a su equipo y en mitad del descontrol llegaron los cambios de Vitolo por Kalinic y Montero por Lemar que terminaron de desajustar las líneas. Vitolo pasó a ser Saúl en el lateral zurdo, Saúl subió su posición, Montero pasó al centro actuando como tercer central, pero esperando las ayudas del Vitolo que no sabía cuándo y dónde estar… Descontrol. El Alavés olió la sangre y Borja Bastón y Calleri tuvieron varias opciones para marcar el empate.

El paso de los minutos asentó al Atlético y cuando Ibai dejó el campo, Abelardo vio que el mando del partido se le iba definitivamente. Habían perdido su oportunidad. Griezmann y Rodrigo sentenciaron y ahí murió el choque. El Alavés tiene la capacidad de resistir, pero en el Metropolitano, el Atlético sobrevive a casi todo. Tres puntos más para el Cholo, opciones de liderato o coliderato y velas bendecidas para Lucas. Próxima cita, Brujas.

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