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Un vídeo de Jenni Hermoso en el autobús de la selección echa por tierra su última versión sobre el pico con Rubiales

Mientras Hermoso alardeaba de su piquito con Rubiales sus compañeras la jaleaban entre risas y coreando "beso, beso, beso".

Mientras Hermoso alardeaba de su piquito con Rubiales sus compañeras la jaleaban entre risas y coreando "beso, beso, beso".
Jenni Hermoso en el bus de la selección tras ganar el mundial | Fotograma vídeo Twitter

El caso Rubiales no parece tener fin. La filtración de un vídeo en el autobús de la selección femenina de fútbol, dos horas después de haber ganado el Mundial y, por lo tanto, de que Rubiales le diera un piquito a la jugadora Jenni Hermoso, no hace sino aumentar la polémica sobre lo sucedido y la manipulación del caso que ha hecho la izquierda, política y mediática.

En las imágenes filtradas se puede ver cómo la jugadora comenta entre risas lo sucedido y los primeros memes en redes sociales, concretamente en el que se compara su pico con Rubiales y el de Iker y Sara Carbonero en 2010 en Sudáfrica. Pero no es sólo ella la que bromea, botella de cava en mano, con el suceso, sino que todas sus compañeras asisten, partidas de la risa a lo que, posteriormente, se convirtió en una agresión sexual, coreando "beso, beso, beso".

El momento más chusco se produce cuando las jugadoras jalean a Luis Rubiales con gritos de "presi, presi, presi" y piden que repita el beso con Jenni Hermoso, a lo que el hoy expresidente de la RFEF responde con un "a ver, parad, que me da vergüenza. Ayy".

La "cultura de la violación"

Ante estas imágenes resulta difícil seguir defendiendo la actuación de Jenni Hermoso y su cambio de opinión sobre el piquito supuestamente no consentido. Una explicación podría ser que esa celebración se produjo antes de que se pusiese en marcha la orquestada operación política, mediática y en redes sociales contra el presidente de la RFEF, y que la jugadora se haya visto presionada para cambiar su relato de "suceso sin importancia" a "agresión sexual", lo que a su vez ha hecho que aumentase la cacería contra Rubiales y provocado su defenestración como máximo dirigente del fútbol español. Las presiones habrían sido tan grandes que la jugadora no habría sido capaz de parar el tsunami provocado por ella misma.

No obstante, tras la publicación del vídeo en el autobús el feminismo woke ha señalado que esas imágenes no cambian nada en la valoración de lo ocurrido, al contrario: son un ejemplo claro de lo que ese feminismo califica de "cultura de la violación". Así lo ha hecho Isa Serra, de Podemos, en la red social X.

Con el hashtag #SeAcabó, Serra escribe a propósito de las imágenes en el autobús: "Si estás muy mal eres una débil. Si estás bien es que querías. Si no lo cuentas no fue para tanto. Si lo haces quieres sacar provecho. Se llama ‘cultura de la violación’. Afrontamos la violencia como podemos o como nos da la gana. Con Jenni, por ella y por todas".

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