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La increíble razón por la que Antonio Rüdiger no bebe agua después de las 20 horas

El central alemán se ha convertido por pleno derecho en uno de los jugadores favoritos de la afición merengue.

El central alemán se ha convertido por pleno derecho en uno de los jugadores favoritos de la afición merengue.
Rüdiger se ha convertido en uno de los ídolos de la afición merengue | EFE

Si hay un jugador que es querido dentro del vestuario del Real Madrid y por la afición merengue ese es Antonio Rüdiger. El central alemán se ha ganado el corazón de todos gracias a su arrolladora personalidad.

Como central es una auténtica roca, una lapa que desquicia a los delanteros rivales, pero como persona es una bendición para los que le rodean. Un tipo que hace de la locura una virtud, que siempre busca hacer sonreír a lo que tiene al lado y que ha protagonizado escenas de lo más variopintas como jugador del Real Madrid.

Por derecho propio, Antonio es uno de los líderes del vestuario. Rüdiger, que tuvo una infancia complicada, siempre recordará el día que cambió su mentalidad para siempre. Sucedió cuando tenía solo ocho años y le pidió dinero a su madre, pero no le pudo dar nada por la enorme pobreza por la que pasaba la familia: "Ser rico era tener comida, algo que beber. Si en la mesa había pollo, eras rico ese día, amigo. Le pedí dinero a mi madre, era para un viaje escolar, algunos euros, pero no me dio nada. Recuerdo que lo que me hirió no fue que me dijo que no, sino su cara, me rompió el corazón que me quería dar dinero, pero no podía. Ahí me dije, debes ser un hombre ahora. Tenía ocho años. Aunque algunos fuera del barrio puedan pensar que exagero, otros dicen ¿Ocho? Qué suerte, yo tenía seis".

Desde ese momento Rüdiger se hizo una promesa: luchar a muerte por sacar adelante a su familia.

La curiosa historia de Don Antonio

Rüdiger tenía un problema cuando comenzó en el mundo del fútbol. De pequeño no controlaba la micción durante la noche. "Mi historia más increíble. Yo diría que… Hasta los 15 años me hacía pis en la cama", desveló en una entrevista. "No hay nada de que avergonzarse. Bueno, sí es un poco vergonzoso pero está bien, así es la vida".

Cualquier otro niño no se hubiera atrevido a salir de su casa. Rüdiger, demostrando la enorme personalidad que atesora, pensó en otra solución. No bebía agua a partir de las 8 de la tarde. Algo que sigue haciendo en la actualidad. Don Antonio Rüdiger, siempre en mi equipo.

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