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El COI presiona a Río de Janeiro para acelerar las obras para los Juegos de 2016

En el Comité Olímpico hay cierta intranquilidad por el velódromo, el campo de golf y el centro de hípica.

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En el Comité Olímpico hay cierta intranquilidad por el velódromo, el campo de golf y el centro de hípica.
Vista de Río de Janeiro desde el cerro del Corcovado. | Cordon Press

"Sí, estoy muy satisfecho". Así se pronunciaba esta semana el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, al ser preguntado en Río de Janeiro por el avance de las obras de cara a los Juegos Olímpicos que se celebrarán el próximo año en esta ciudad, entre los días 5 y 21 de agosto.

Estas palabras de elogio de Bach, que fue elegido como presidente del COI hace ya un año y medio -en la 125 Sesión del organismo celebrada en Buenos Aires, sustituyendo en el cargo a Jacques Rogge-, contrastan con las declaraciones realizadas hace unos meses por algunos dirigentes del propio Comité, poniendo en duda que Río realmente estuviera
lista para organizar los Juegos en verano de 2016.

Entonces, los dirigentes de algunas federaciones criticaron los atrasos de las obras y la demora de la alcaldía de Río en licitar importantes proyectos importantes para la organización de los Juegos. Sin embargo, la ciudad carioca parece haberse puesto las pilas en los últimos meses y de momento convence al COI, cuya Comisión de Coordinación para los Juegos Olímpicos (Cocom) Río 2016 -que preside la exatleta marroquí Nawal El Moutawakel- afronta esta semana la octava visita a esta urbe, la segunda más poblada de Brasil tras Sao Paulo.

Nawal El Moutawakel, presidenta de la Cocom. | Cordon Press

Las obras del Parque Deportivo de Deodoro, donde se disputarán once modalidades olímpicas -entre ellas rugby, pentatlón, tiro y hockey-, eran de las que más preocupaban al COI hasta hace unos meses, pero están avanzando a pasos agigantados.

Sin embargo, no todo es de color de rosa en Río. Según informa la prensa brasileña estos días, coincidiendo con la visita de la Cocom, en el COI sí hay preocupación por tres instalaciones concretas: el Velódromo Municipal (ciclismo en pista), el campo de golf en Barra da Tijuca (Riserva Uno Residential) y el Centro Nacional Ecuestre en Deodoro.

Vista aérea del Velódromo de Río de Janeiro. | Cordon Press

Asimismo, en el Comité Internacional también hay cierta inquietud por el estado del agua de la Bahía de Guanabara, que baña la zona norte de la ciudad y donde se deben celebrar las pruebas de vela, y por la colocación de las gradas en la Laguna Rodrigo de Freitas, donde tendrán lugar las competiciones de canoa.

El campo de golf, situado en un terreno cercano al Parque Natural Marapendi, es el caso más polémico. No sólo por los notables retrasos , sino principalmente por el impacto ambiental que produciría, con múltiples protestas por parte de los ecologistas.

Corrupción en Petrobras



A ello hay que sumarle el escándalo de corrupción en la petrolera brasileña Petrobras, en el que estarían involucradas unas diez empresas constructoras y que podría afectar el curso de las obras para los Juegos como consecuencia de las acciones judiciales.

Este viernes, el diario O Globo revelaba en un reportaje que siete empresas investigadas en el escándalo de Petrobras participan en 11 proyectos olímpicos, entre ellos la Villa Olímpica y la construcción del metro de Río de Janeiro. Expertos consultados por el periódico dijeron que, al formar parte de la investigación y estar sujetas a posibles sanciones, esas constructoras tendrían problemas para completar los proyectos en los próximos 17 meses, especialmente por las dificultades para tener acceso a créditos.

Entre las empresas figuran constructoras como Odebrecht, OAS, Queiroz Galvão, Andrade Gutierrez, Camargo Corrêa, Mendes Júnior y Carioca, que participan en el 92% de los proyectos de construcción de los Juegos, con contratos estimados en 10.000 millones de dólares.

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil. | EFE/Archivo

El precedente del Mundial


Posibles retrasos y casos de corrupción al margen, en el COI también han tomado buena nota de lo que ocurrió el año pasado con el flagrante retraso en las obras para el Mundial de fútbol 2014, a lo que hubo que sumar la muerte de nueve obreros. El pasado 10 de junio, a apenas 48 horas para que comenzara el torneo en el Arena Corinthians de Sao Paulo con la ceremonia inaugural y el primer partido entre Brasil y Croacia, la tensión era más que patente en un país dividido por la celebración de la Copa del Mundo.

Entre el último semestre de 2013 y el primero de 2014, las protestas se convirtieron en algo habitual en Brasil. Miles de personas criticaron al Gobierno de Dilma Rousseff por una inversión global en la Copa del Mundo de más de 13.500 millones de dólares, mientras se dejaba de lado servicios como la sanidad, el transporte o la educación.

Así, hubo estadios en los que se invirtieron más de 500 millones de euros, mientras que una gran parte de la población no podía asumir sus gastos personales por deficiencias en el Estado de Bienestar.

Dos años después, el movimiento olímpico no quiere que se repitan los fracasos del pasado de cara al evento deportivo más seguido en el mundo.

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