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André Greipel gana la etapa y Cancellara es líder en un día marcado por los abanicos

Contador y Froome, los grandes beneficiados en una dura jornada de viento y lluvia. Le han metido 1'28 a Nibali y Quintana, cortados.

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Greipel se impone en Zolande. | EFE

Las jornadas de transición no existen en las grandes vueltas. Hace tiempo que esos días tranquilos desaparecen. Y el pelotón siempre mira con inquietud el perfil de la etapa. Ese perfil no hace falta que sea quebrado. En ocasiones, como en esta segunda etapa del Tour de Francia, da más miedo, más pavor, ver que es un perfil llano, donde entra el viento y donde hace mal tiempo.

Si a las condiciones climatológicas adversas añadimos a gente con ganas de guerra, la tensión aumenta. Por suerte, la lluvia que caía en meta dos horas antes de que llegaran los ciclistas desapareció, aunque no evitó que éstos se mojaran bastante. Era una etapa corta, de apenas 166 kilómetros por los Países Bajos, junto al mar, permitiendo que el viento azotara con fuerza. Todos tenían algo de respeto a la etapa. Todos, menos Alberto Contador, que fue el que comenzó la batalla.

Contador, a ganar batallas

Pegó un grito a sus compañeros del Tinkoff-Saxo a falta de más 100 kilómetros y se formaron los primeros abanicos. Esas formaciones que rompen el pelotón en pedazos. Fue un primer aviso, nada serio, pero donde ya se vio que Alejandro Valverde, que no viene a luchar por la general, y Purito Rodríguez iban a sufrir. Se cortaron pero al poco consiguieron entrar.

Hasta que a falta de 55 kilómetros, con lluvia y viento, todo cambió. Una caída en el seno del pelotón y los de delante que entraban con fuerza y ya estaba la mecha prendida. Los primeros en quedarse fueron Péraud (tercero el año pasado), Quintana y Valverde, Rui Costa, Mollema y Bardet. Y más lejos han llegado otros como Kelderman, Rolland, los gemelos Yates, o Hesjedal. Así que Movistar tuvo que poner al equipo a trabajar, con un sensacional Dowsett marcándose una crono individual a fin de minimizar las pérdidas.

De los cuatro magníficos, Quintana estaba fuera y los otros lo iban a aprovechar. La diferencia podría haber sido escandalosa. Pero estuvieron listos desde el coche de equipo, con calma y, además, tuvieron suerte. La que no tuvieron los cuatro integrantes de la escapada del día que vieron como por detrás le comían terreno poco.

Esa suerte de Quintana y el Movistar vino al salir de una rotonda. En el grupo delantero, donde estaban Contador, Froome, Nibali, Van Garderen y todo el Etixx-Quick Stepp con Tony Martin, Kwiatkowski y Cavendish, se frotaban los ojos al ver como podían dejar atrás al colombiano. Pero Nibali cometió un error impropio de él y propio del día duro y de tensión y se quedó cortado de ese gran grupo.

Quintana y Nibali contra Froome y Contador

Se puso nervioso el italiano, con sólo un compañero y el resto en el grupo de Quintana. Así que desde atrás enlazaron con Nibali y Pinot, otro que se quedó cortado en ese momento. Y que no le pasó a Contador de milagro porque su equipo reaccionó justo a tiempo. Fue el que empezó la guerra y supo reaccionar en esa batalla entre agua y viento. Sabe que viene algo más justo que los otros tres grandes candidatos y el pinteño no le teme a nada. En el recuerdo del Tour, aquel año del Paso de Gois donde Zülle dijo adiós a sus opciones.

Temblaban desde la organización porque se podía haber disparado la diferencia. Pero el Sky de Froome y el BMC de Van Garderen apenas colaboraron de un grupo donde tiraban Tinkoff y Etixx, más Lotto por Greipel. Eran ellos contra Movistar, Astana y un par de hombres entre Fdj y Katusha. A falta de kilómetros de crono, tocaba crono por pelotones. Y como siempre ocurre en estos casos, véase inercia, véase lo que sea, el de delante se lleva el premio y aumenta su ventaja, de tal manera que llegaron a meta con 1'28 sobre el grupo de Nibali y Quintana.

La victoria, al sprint, fue para Greipel, el más rápido en esas carreteras construidas sobre el mar, por delante de Sagan y Cancellara, que acabó tercero porque Cavendish dejó de pedalear al ver que no ganaba. Ese mal gesto le dejó a su compañero Martin sin el amarillo por la bonificación conseguida por el suizo. Además, Contador también se dejó llevar y perdió 4 segundos con respecto a Froome y el joven francés Barguil, que puede ser la sorpresa de esta edición.

Una ventaja más que suficiente, pero que puede cambiar en los próximos días ya que el lunes llega el final en el muro de Huy, una subida explosiva donde alguno cederá tiempo; pero donde sí que se cederán segundos será el martes con los adoquines. Ha sido la primera batalla en los Países Bajos. Ahora toca la segunda en Bélgica. Y con Contador demostrando que va a aprovechar cualquier terreno. Es el más listo en carrera, habrá que ver quién es el más fuerte.

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