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Proeza histórica de los Patriots para arrebatar la Super Bowl a los Falcons (34-28)

Un parcial de 3-28 pareció encarrilar la final, pero New England remontó 25 puntos y ganó en la prórroga su quinto trofeo Vince Lombardi.

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El mejor ataque contra la mejor defensa a un sólo partido y con medio mundo pendiente de los contendientes. Ese era el reclamo de la Super Bowl 2017, pero el verdadero elemento diferenciador en esta 51ª edición de la gran final de la NFL fue la épica convertida en proeza histórica.

Nunca antes se había llegado a una prórroga en la lucha por el Trofeo Vince Lombardi y para sentar precedente los Atlanta Falcons y los New England Patriots se enzarzaron en una pelea de parciales que fue del 0-21 al 3-28 acabando en una racha de 25 puntos del séquito de Tom Brady para igualar a 28 y ganar en la prórroga. Pura adrenalina en vena con miedo a ganar en los Falcons y épica llena de orgullo de lo Patriots.

El equipo "más odiado" de los EEUU se ha ganado por derecho propio el ser el más querido porque su quinta Super Bowl no fue una Super Bowl cualquiera. El triunfo del orgullo del campeón sobre el miedo a ganar ya es historia del deporte mundial y Tom Brady, mariscal de mariscales en esta generación, demostró por qué a los mejores hay que rematarlos para vencerlos.

La primera parte casi decide el título

Desde la patada inicial se vio claramente que el color rojo de los Falcons iba a predominar en el comienzo de la final. Sólo hubo que prestar atención al primer ataque de cada conjunto para comprobar que las sensaciones eran favorables al equipo capitaneado por el quarterback, Matt Ryan, aunque sería Devonta Freeman el encargado de mandar un mensaje a Tom Brady y compañía.

La primera ofensiva de los Patriots apenas hizo sudar a los Falcons mientras que en la réplica se pudo ver todo lo contrario. La velocidad de Freeman fue una clara declaración de intenciones, pero no sería en el primer cuarto cuando se vería el verdadero potencial ofensivo del mejor ataque del curso en la NFL.

Los primeros quince minutos acabaron con empate a cero para sorpresa de aquellos que pensaban que el marcador sería una sucesión de touchdowns ya desde el inicio. Al menos no ocurrió de esta forma en ambas direcciones y en el primer tiempo, pero sí lo hizo de manera unidireccional con los Falcons como bestias desatadas en el NRG Stadium.

Devonta Freeman transformó el miedo inicial en terror patriótico cuando pasó de amenazar a directamente agredir al rival con el touchdown inaugural de la noche. Con el primer 6+1 a Tom Brady le empezó a temblar el brazo más de la cuenta. El que no falló fue Matt Ryan que enseño a su homónimo el porqué de su MVP previo a la Super Bowl. Quizá no debió retarle tanto.

La combinación entre Ryan y Hooper dio el segundo touchdown con un gran pase completado que otorgó alas al equipo entrenado por Dan Quinn. El 0-14 aún tendría continuación antes del descanso. Brady redondeó su dubitativo inicio con un pase interceptado y transformado en un Pick Six por Alford. El 0-21 dejó con la boca abierta a propios y extraños que ya miraban estadísticas pasadas para encontrar una remontada con un resultado tan adverso. Gostkowski maquilló el marcador con un field-goal para irse a vestuarios con 3-21 en el luminoso sin saber que lo mejor aún estaba por llegar.

Miedo a ganar

La primera parte fue angustiosa para los Patriots y muy engañosa para los Falcons. La experiencia es un grado y New England tiró de ella para esperar lo que algunos psicólogos deportivos denominan "miedo a ganar". El temblor de piernas que un jugador o un equipo siente cuando se ven celebrando algo que aún no han conseguido convirtió a Atlanta en una máquina de generar esperanza en su rival.

Pese a aumentar su renta de 3-21 a 3-28, el equipo capitaneado por Matt Ryan fue acercándose más y más con el paso de los minutos a la trampa de New England. Fueron paso a paso, yarda a yarda y dos touchdowns de White, otro de Amendola, un field-goal de Gostkowski y dos conversiones de dos puntos hicieron renacer al Fénix de Massachusetts. La mirada de Brady había cambiado y el partido, también.

El sorteo de campos en la prórroga le dio otro guiño más a los Pats y estos no dudaron en rematar lo que no pudieron hacer en su momento los Falcons. White rompió el muro rojo con la última ofensiva patriota y puso el cinco en el palmarés del equipo más laureado de los últimos años. Lágrimas de Tom Brady, resignación en la Atlanta de Matt Ryan y página épica, una más, para la historia de la Super Bowl. "Un campeón nunca se rinde", renovado lema de los New England Patriots.

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