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Induráin lidera una larga lista de ciclistas víctimas del salbutamol

Miguel Induráin, Rominguer, Zülle, Ullrich o Igor González de Galdeano, algunos de los ciclistas que tuvieron problemas por el consumo de salbutamol.

Libertad Digital
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Induráin lidera una larga lista de ciclistas víctimas del salbutamol
Indurain dio positivo por salbutamol | EFE

El salbutamol, el broncodilatador que alivia los efectos del asma y es muy utilizado entre los ciclistas, ha vuelto a zarandear el mundo de este deporte tras conocerse el positivo del británico Chris Froome por esta sustancia en la Vuelta 2017, en la que se proclamó vencedor menos de dos meses después de ganar su cuarto Tour de Francia.

La Unión Ciclista Internacional (UCI) anunció el positivo por una sustancia controvertida, ya que su uso está permitido hasta determinados niveles, según el reglamento de la Agencia Mundial Antidopaje, que en este caso autoriza la cantidad de 1.000 nanogramos por mililitro de orina. En el caso de Froome el registro es de 2.000 nanogramos.

Este broncodilatador tiene efectos inmediatos tras su uso, disminuye la obstrucción de las vías respiratorias y, cuando se realiza ejercicio físico, resulta de gran ayuda para evitar procesos asmáticos facilitando la respiración. Se puede administrar por vía oral, intravenosa o mediante un inhalador de dosis medida, como el Ventolín, que ha sido el utilizado por Froome.

Un uso autorizado, pues el cuádruple ganador del Tour de Francia cuenta con un permiso, un TUE en las siglas en inglés. Su equipo explica que Froome es asmático desde la infancia, pero aporta un dato tan revelador como peligroso para el desenlace del caso y de la posible sanción: su nivel de salbutamol ha sido de 2.000 nanogramos. La UCI explicó en su comunicado que "la presencia en orina de salbutamol superior a los 1.000 nanogramos por mililitro no será considerado como uso terapéutico de la sustancia y será considerado como un resultado adverso".

Cifras concluyentes que obligarán a Froome y a su equipo, el Sky, a probar ese nivel de salbutamol con un estudio médico y farmacológico convincente. De lo contrario se expondrá a una sanción que, de producirse, supondría un auténtico torpedo en la línea de flotación del ciclismo en general, que volvería a sumergirse en las sucias aguas del dopaje.

De momento, el resultado del control arrojado tras la disputa de la decimoséptima etapa de la Vuelta, también se demostró en la prueba B. La propia UCI aclara que aunque "la superación de los 1.000 nanogramos no es considerado como uso terapéutico de la sustancia y es considerado como un resultado adverso, el resultado no conlleva necesariamente la imposición de una suspensión provisional.

Pero el salbutamol remite a casos no muy lejanos que sí tuvieron consecuencias en forma de castigo. Dos ciclistas italianos, Alessandro Petacchi y Diego Ulissi, éste último aún en activo, fueron sancionados por superar las dosis permitidas.

En 2007, el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) sancionó por un año a Petacchi, que dio positivo por salbutamol durante el Giro de Italia. El velocista dio positivo el 23 de mayo en la undécima etapa del Giro, en la que había ganado. Su orina contenía una tasa de salbutamol de 1.320 nanogramos por mililitro, cuando el umbral tolerado es de hasta 1.000. El positivo le impidió tomar la salida en el Tour de Francia.

Diego Ulissi, entonces en el Lampre, dio positivo en 2015 con una tasa de 1.900 nanogramos y fue castigado 9 meses por la Asociación Olímpica Suiza, ya que residía en el país helvético. "El equipo asume la decisión y subraya que la sentencia ha establecido que el atleta actuó con negligencia pero sin la voluntad de mejorar sus prestaciones", dijo entonces el equipo.

También ha salpicado el salbutamol a otros ilustres corredores, incluso del pelotón español. Tras el Campeonato del Mundo de fondo en carretera de 1994 salió desde Francia la noticia de que Miguel Induráin había dado positivo en un control antidopaje en el Tour de l'Oise en el mes de mayo, pero el positivo no fue considerado como tal por la Unión Ciclista Internacional porque se trataba "de una sustancia, salbutamol, contenida en el producto Ventoline".

Por aquella época, algunos de los ciclistas más populares del pelotón padecían asma: el propio Indurain, el suizo Alex Zülle, el alemán Jan Ullrich... y el español Igor González de Galdeano, quien tras una etapa del Tour 2002 con final en Alençon dio un resultado de 1.360 nanogramos de salbutamol tras usar Ventolín. No fue sancionado por la UCI, pero en Francia se le sancionó en 2003 con 6 meses.

Por "motivos terapeúticos" se salvaron, sin embargo, el suizo Tony Rominger, el italiano Franco Ballerini o el español Óscar Pereiro. El ciclista gallego, segundo clasificado en el Tour de 2006, dio positivo por salbutamol en la 14ª y en la 16ª etapa de la ronda francesa. Su equipo por entonces, el Caisse d'Epargne envió los informes médicos que acreditaron que Pereiro utilizó el producto para tratar el asma y no como sustancia dopante.

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