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Las recomendaciones deportivas de LD durante la cuarentena por el coronavirus: 'Ballers' (VII)

Sergio Valentín continúa en LD su serie de recomendaciones de películas, series y documentales de temática deportiva durante la cuarentena.

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Sergio Valentín continúa en LD su serie de recomendaciones de películas, series y documentales de temática deportiva durante la cuarentena.
Dwayne Johnson, protagonista de la serie Ballers. | Archivo

Aunque no se prodigan demasiado por ninguna de las numerosas plataformas audiovisuales, sí existen series que giran en torno al deporte. Hoy os recomiendo Ballers, una producción de HBO que finalizará este próximo otoño tras cinco temporadas. Si buscan una serie profunda, que les haga reflexionar o que exija exprimirles el cerebro al máximo, vayan a otra ventanilla. Si buscan divertirse, denle una oportunidad, porque Ballers es puro entretenimiento.

¿En qué consiste? Es una mezcla de Un domingo cualquiera y Jerry Maguire, pero en lugar de encontrarnos a un desesperado Tom Cruise en busca de un cliente al que agarrarse, aquí está Spencer Strasmore, una antigua estrella de la NFL reconvertido en agente de jugadores y con unas aspiraciones tan grandes como sus músculos. Y es que el actor sobre el que gira gran parte de la serie es Dwayne la Roca Johnson. Una de las personas más productivas de Hollywood. Desde que se dio a conocer en La Momia en 2001, ha participado en más de 40 películas. Según la revista Forbes, fue el actor que más ganó en 2019. En total, 89,4 millones de dólares. Por cada capítulo de Ballers se endosaba 700.000 dolares.

La serie es fácil de ver. Mola. Sus capítulos son cortos (unos 30 minutos), todos tienen bastante ritmo e intuyo que son bastante realistas. Lo intuyo porque desconozco la farándula que rodea a la NFL, pero los directores, guionistas o productores han recalcado que pretendían ser objetivos y llevar a la tele el mundo tan excéntrico de un deporte en el que un jugador puede cobrar 30 o 40 millones de dólares por temporada.

En todas las escenas de todas las temporadas se desprende lujo. Mansiones que nos parecerán más grandes —sobre todo ahora que estamos encerrados—, deportivos cuyas puertas se abren de abajo a arriba, joyas en dedos o cuello, yates polivalentes, donde se negocian contratos o fusiones de empresas o se hacen fiestas con el mix propio de alcohol, drogas y sexo. Por supuesto no hay chicas normales y hasta el propio Spencer Strasmore, cuyo objetivo inicial es ayudar al resto de jugadores a no malgastar el dinero como él hizo, nos enseña en cada escena un traje distinto, cada uno más chocante que el anterior. Pero la serie no es sólo este lujo. De hecho, cuando superas esa fase ostentosa, la serie gana enteros. Es ahí cuando encuentras personajes secundarios cuyas historias son interesantes. Son temas serios y reales, propios del deporte. El traspaso de una franquicia a otra ciudad, la presión de los jugadores jóvenes antes de enfrentarse al Draft, cómo las universidades intentan captar la atención de las futuras estrellas, la salud de los jugadores en un deporte tan duro con seguros médicos especiales o el efecto a corto y largo plazo de recibir tantos golpes en la cabeza o la nueva y a veces dura vida de un deportista cuando se retira. Como curiosidad uno está interpretado por David Washington, hijo de Denzel Washigton.

La serie se centra en sus inicios en Miami pero si van pasando capítulos verán como luego se amplía a Las Vegas. No es un drama, tampoco es una comedia ni un suspense. Es una mezcla de todo. Es como una versión de Entourage, pero en lugar de descubrirnos Hollywood desde la visión de un actor y su séquito, aquí nos enseñan la NFL. Y por si todo esto no les ha convencido, la serie la produce Mark Wahlberg, que no tiene ni un pelo de tonto.

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