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Miguel Poblet, el 'rara avis' que cambió el ciclismo español para siempre

Único ciclista español que ha logrado ganar en el mismo año en Vuelta, Giro y Tour, su irrupción fue un soplo de aire fresco en el ciclismo patrio.

Único ciclista español que ha logrado ganar en el mismo año en Vuelta, Giro y Tour, su irrupción fue un soplo de aire fresco en el ciclismo patrio.
Miguel Poblet celebrando una victoria de etapa en el Giro con el Ignis. | Archivo

Hoy que empieza el Tour de Francia, recuperamos la historia de uno de los más grandes ciclistas que ha dado nunca España. Antes de los Contador, Valverde, Indurain, Perico o Freire. Antes de Ocaña. Antes incluso de Bahamontes –aunque llegarían a ser cohetáneos-, un ciclista de Montcada i Reixach, en el Vallés Occidental catalán, fue el primero en lograr grandes hitos para el ciclismo español. Hitos que aún hoy continúan imborrables. Hitos que entonces eran totalmente impensables.

Hablamos de la figura de Miguel Poblet (18 de marzo de 1928), el primer clasicómano de nuestro país, un mito que significó un antes y un después en el ciclismo español.

Figura del mítico Minaco

Lo de ser ciclista fue prácticamente inevitable. Su padre regentaba un negocio de bicicletas en su pueblo, y le inculcó desde pequeño el amor por las dos ruedas. Así que no había otro camino. A los 16 años ya se convirtió en ciclista profesional. Si bien sus primeros años los pasó compitiendo básicamente en pruebas de Cataluña y cercanías.

Simultáneamente comenzó a brillar en el ciclismo de pista, confirmándose como un muy buen velocista. Integrante del Minaco, un equipo mallorquín fundado por Miquel Nadal Comas que fue gran impulsor del ciclismo de pista y en el que también estaban míticos pistards como Timoner o Gual, logró ser campeón de España de velocidad ya con 21 años (en toda su carrera lo conseguiría en siete ocasiones).

En esta primera etapa en que podría dividirse su trayectoria hasta 1955 Poblet conquistó también importantes pruebas de carretera, como la Volta a Catalunya (y un gran número de etapas en la misma). Pero especialmente llamativa es la consecución durante tres años consecutivos del campeonato de España de montaña. Así que aquello que se ha dicho siempre de que Poblet ‘no era un escalador’, queda evidente que no es cierto.

Otra cosa es que Poblet escapara del molde de lo que eran los ciclistas españoles hasta su irrupción. Todos eran grandes escaladores o, a lo sumo, algún buen ciclista para las competiciones por etapas. Vueltómanos. Poblet no se conformó con eso. Fue mucho más lejos. Se convertiría en un especialista en las clásicas y las llegadas masivas. Supuso un punto de inflexión en el panorama ciclista español.

Un ciclista único

Su gran salto, como decíamos, llegaría en 1955, año en que debutaría en el Tour de Francia. Imposible hacerlo mejor: en su primera etapa, entre Le Havre y Dieppé, se llevaría la victoria. Se convertía así en el primer español en llevar el maillot amarillo. Ese que, desde entonces, ha coronado a tantos españoles. Pero Poblet les abrió las puertas a todos.

No sólo eso. También se impondría en la última etapa de aquella edición, cuando el Tour terminaba en el estadio Parque de los Príncipes.

No hay duda de que aquel gran éxito en la ronda gala le abrió a Poblet las puertas para dar el salto a la elite del ciclismo internacional, mostrándose como un excelente esprinter. De los mejores de Europa. Un brillante ciclista, capaz de competir con los mejores clasicómanos del momento como Van Steenbergen, Van Looy, De Bruyne o Van Daele.

Y lo demostraría, sobre todo, en Italia, donde se convertiría en un ídolo de masas. Y no era para menos.

En 1956, en su primera participación en el Giro, ya se llevaría cuatro etapas. Precisamente aquel 1956 sería el año que le consagraría como leyenda del ciclismo mundial. Porque unas semanas antes de la ronda italiana conseguiría tres victorias de etapa en la Vuelta a España. Y sólo unas semanas después consiguiría otra victoria parcial en el Tour de Francia.

De ese modo, Miguel Poblet se erigía en el primer ciclista de la historia que lograba victorias de etapa en las tres grandes vueltas, Tour, Giro y Vuelta, en un mismo año. Hasta la fecha, sólo dos ciclistas más lo han conseguido: Pierino Baffi y Alessandro Petacchi.

Su idilio continuó con el Giro de Italia en todas sus ediciones. Desde aquel 1956 hasta 1961, último Giro que disputaría, conquistó un total de 20 victorias de etapa (4, 4, 3, 3, 3 y 3). Un registro que le convertía entonces en el ciclista extranjero con más triunfos parciales en la ronda italiana, hasta que fuera superado años más tarde por Eddy Merckx (25) y Roger De Vlaeminck (22).

Además, quedaría 6º en la general del Giro en tres ocasiones. No sería, como en el Tour, el primer español en vestirse de líder. Pero casi. Sólo Salvador Botella se le anticipó, al hacerlo en 1958.

El primer gran clasicómano

Pero no sólo por sus gestas en el Giro se convertiría Poblet en un ídolo italiano.

Su primera participación, la de 1956, el año que decíamos se consagró entre los grandes, lo hizo formando parte del Faema, entonces equipo italiano y al que había llegado la temporada anterior. Pero a finales de año supo que no le iban a incluir en el equipo de la Milán-San Remo del 57. Así que decidió marcharse.

Firmó por el Ignis, un equipo fundado en Varese sólo dos años antes por il commendatore Giovanni Borghi, y que desde el primer momento trató a Poblet como si de un hijo se tratara. Juntos llevaron al Ignis a lo más alto.

De hecho, el catalán se tomó su vendetta particular al imponerse en esa Milán–San Remo del 57. Esa en la que no le iban a dejar competir. Se convertía de ese modo en el primer español que conseguía la mítica Clásica. Y repetiría triunfo en 1959.

Poblet confirmaba con esa victoria lo que tantas veces se había apuntado sobre él: que era un rara avis del ciclismo español. Un precursor que escapó del molde de los escaladores y fondistas para convertirse en un el primer clasicómano de nuestro país. Y uno de los mejores del mundo en su época.

Un clasicómano cuya fama podría haber sido aún mayor de haber logrado culminar alguna de sus grandes carreras del 58. Su año del casi. Porque en cuestión de semanas Poblet sería segundo en la Milán-San Remo (que, como señalábamos, sí conquistó el año anterior y también el año siguiente); segundo en el Giro de Lombardía, donde España no se estrenó hasta el triunfo de Purito Rodríguez en 2012; y segundo en la Paris–Roubaix, quedándose a 10 centímetros del ganador León van Daele, y siendo el español que más cerca ha estado de lograr la victoria en los más de 100 años de historia de este monumento, con permiso de Juan Antonio Flecha, que también fue segundo en 2007. Un casi triplete que goza de un inmenso valor y complejidad en su momento, pero de un escaso reconocimiento en nuestro ciclismo.

13 victorias por año

1962 fue su último año como ciclista profesional. Se retiró como había comenzado todo: proclamándose campeón de España de velocidad. 14 años después de su primer título en la pista. 19 años después de que arrancara su carrera. 19 años en los que cosechó 262 victorias.

Tras su retirada, Poblet pasó a vender electrodomésticos que su paso por Ignis le permitía en la España del desarrollismo. Y, cómo no, siguió ligado al mundo del ciclismo, siendo presidente de la Federación Catalana de Ciclismo, y formando parte también de la organización de la Vuelta a Cataluña.

Fallecería el 6 de abril de 2013, a los 85 años de edad, tras ser ingresado por una insuficiencia renal y sufrir una infección generalizada que complicó su estado de salud.

Se marchaba de ese modo una figura trascendental en la historia del ciclismo español. Un ganador con más reconocimiento fuera que dentro de España. El primer gran Miguel del ciclismo patrio. El calvo divino. El bebé de Moncada. ‘Mig’, como los cazas soviéticos, por su velocidad. La flecha amarilla, por el color de la camiseta con la que triunfaría en el Ignis…Apelativos todos ellos con los que se puede resumir sólo una parte de lo mucho que significó y significa Miguel Poblet en el ciclismo español. Abarcar toda su trascendencia es imposible.

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