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España vence a Noruega y se mete en semifinales del Mundial de balonmano (31-26)

La selección de Ribera vuelve a las semifinales de un mundial gracias a un encuentro trabajado en el que la estrella fue el portero Corrales

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La selección de Ribera vuelve a las semifinales de un mundial gracias a un encuentro trabajado en el que la estrella fue el portero Corrales
Los jugadores de la selección española de balonmano celebran la clasificación para semifinales del Mundial. | EFE

La guerra será terrible porque así se puede denominar en el lenguaje coloquial lo que van a dirimir Dinamarca y España el viernes en el Mundial de Egipto. Dos colosos frente a frente. La campeona mundial de 2019 frente a la de Europa en 2018 y 2020. Una auténtica batalla, un majestuoso partido en el que la selección de Jordi Ribera retorna a esta ronda de semifinales y en la que luchará por las medallas para terminar con un colofón extraordinario este torneo.

Para llegar a ello la selección se deshizo de Noruega porque fue mejor en los momentos puntuales, fue más constante. Cuando peor le fue en ataque, más se esmeró atrás. Cuando tuvo que apretar lo hizo y le permitió correr. España ganó al combinado nórdico (31-26) tras un partido trabajado. Comenzó España seria, no se podía afrontar de otra forma unos cuartos de final del Mundial. Con el 5-1 tan utilizado en este campeonato, a Noruega se le empezó a apagar la luz 6-3, 9-6, 11-7, 14-8 hasta el 21-15 del descanso. Con Rodrigo Corrales soberbio, con Guardiola y Viran Morros cerrando atrás y con los goles de Marchán, Ferrán Solé y Jorge Maqueda.

A España también le favoreció el golpe que sufrió Sander Sagosen, la estrella rival, de los mejores y más finos estilistas en el mundo del balonmano. Se retiró hasta el descanso y luego hizo apariciones esporádicas, exhausto pero queriendo demostrar que a un país entero no se le deja abandonado. Suplió Noruega con coraje la baja tan importante y aguantaron el tirón gracias a Joddal y a Myrkhol y a alguna parada magistral de Bergerud que impidieron que España destrozase el partido definitivamente.

Lo intentó el seleccionador noruego dándole una vuelta a su defensa. Combinando el 6-0 tan típico en los nórdicos, con un 5-1 que intentaba ahogar a España. Y lo consiguieron en cierta medida con un parcial de 0-3. Jordi Ribera pidió un tiempo muerto necesario. A los seis minutos España vio puerta por primera vez.

A partir de ahí un vaivén en el marcador, idas y venidas, con España aguantando el tipo. Goles alternos (Guardiola, Cañellas, Maqueda) y Reinkind sosteniendo a Noruega. Una parada de Corrales propició un contragolpe español a 17 minutos para el final, 25-21 con gol de Dujshebaev.

El tiempo muerto pedido por el rival serenó a la selección para los momentos finales, cruciales la mentalidad y el saber estar en la parte final del partido. Ese momento en el que fue más importante ser dobles campeones de Europa que dobles finalistas de Mundial.

Fue mejor España en los quince minutos finales, aguantando la avalancha de Noruega, que llegó en forma de zarpazos desde nueve metros pero que se truncó ante un enorme Corrales. El cancerbero gallego cerró su portería de manera definitiva, se guardó la llave y desquició a Noruega que murió a cinco minutos, con Sagosen asfixiado y jugando con portería vacía. Un gol de Dani Dujshebaev, otro de Dani Sarmiento y la vigésima parada de nuestro guardián acabaron con la función a tres minutos y medio. 30-25.

La victoria final (31-26) le permite a España volver a unas semifinales de un mundial, algo que no lograba desde Qatar 2015. Otra opción de luchar por las medallas aunque el envite de este viernes (posiblemente 20.30 h) sea de aúpa ante la defensora del trono, ante la gran generación danesa, cansada pero temible. La selección de Mikkel Larsen jugó dos prórrogas y necesitó el lanzamiento de siete metros para meterse en esta ronda. La guerra será tremenda.

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