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Aurora Villa, o la revolución en el deporte femenino español

Fue una atleta multidisciplinar. Una avanzada a su tiempo. Gracias a ella –y a las hermanas Moles– el deporte femenino español dio un gran paso.

Fue una atleta multidisciplinar. Una avanzada a su tiempo. Gracias a ella –y a las hermanas Moles– el deporte femenino español dio un gran paso.
Aurora Villa (segunda empezando por la izquierda) junto a Lucinda Moles, Manuel Robles (entrenador), Margot Moles y Aurora Eguiluz, en 1932. | Real Fe | RFEA

El 29 de junio de 1931 tres mujeres, Aurora Villa, Margot Moles y Lucinda Moles, introducían una nueva modalidad deportiva femenina: el lanzamiento de martillo. Consolidada hoy en el calendario del atletismo, en aquellos momentos aún no se había realizado en ningún otro lugar del planeta.

Es sólo un ejemplo más de lo avanzadas a su tiempo que estuvieron estas tres atletas españolas. Verdaderas pioneras del deporte femenino español. Y Mundial. De Margot Moles ya hemos hablado aquí. Hoy es el turno de Aurora Villa...

Una instrucción deportiva

Aurora Villa Olmedo nacía en Madrid el 16 de octubre de 1913. A los seis años ya ingresó en el Instituto Escuela, una entidad educativa innovadora que destacaba por la formación del profesorado y la incorporación de métodos avanzados que se empleaban en otros países europeos como las clases mixtas, las actividades al aire libre, o la práctica de ejercicios deportivos.

Aurora sería alumna hasta completar sus estudios primarios y secundarios a los 18 años. Posteriormente, regresaría como profesora de Juegos y Deportes.

Fue ahí donde se destaparía como una consumada atleta multidisciplinar. Atletismo, natación, esquí, piragüismo… Aurora Villa hacía de todo. Y todo se le daba bien.

Esa pasión por el deporte llevaría a Aurora, junto a las hermanas Moles y a otros compañeros, a fundar en 1928 el Real Canoe Natación Club, toda una institución en el mundo del deporte madrileño y español que perdura en nuestros días. En una época en la que apenas había dos piscinas en Madrid que permitieran el acceso a las mujeres para entrenar, aquello fue sin duda una revolución.

Reina del atletismo

Aunque sería en el atletismo donde más brillaría Aurora Villa. Y 1929, el año en el que pondría su nombre en los registros de la historia. Un año, 1929, sin duda clave para el atletismo femenino español.

En junio se disputaría la primera exhibición de atletismo femenino en el país. A semejanza del campeonato de España masculino, que había nacido en la década anterior, se dispusieron seis pruebas: 60 metros lisos, salto de altura y de longitud, y lanzamiento de disco, peso y jabalina. Tan solo participarían atletas pertenecientes al Instituto Escuela. A Villa y las hermanas Moles se añadirían Carola Ribed y Carmen Herrero.

Aurora Villa sería la deportista más destacada, con dos victorias, en las pruebas de velocidad y de salto de altura, además de un segundo puesto en salto de longitud.

Y aunque aquella exhibición no gozara de carácter oficial, ya se vislumbraron importantes avances. Como en la indumentaria: por primera vez se pudo ver a una mujer compitiendo en un deporte con pantalón corto y camiseta sin mangas, lo que provocó una gran agitación en aquella época.

La competición sería el preludio de lo que llegaría dos años más tarde: el primer campeonato de España de atletismo femenino.

Se celebraría en Madrid, en el Campo de la Sociedad Atlética de Madrid. Y ahí Aurora Villa se consagraría como la mejor atleta del país. Participaría en un total de nueve pruebas, logrando la victoria en dos de ellas: salto de altura y lanzamiento de jabalina.

Éxito que repetiría al año siguiente, en 1932, cuando el campeonato tuvo una segunda edición en Barcelona. En este caso se haría con tres victorias: al salto de altura y lanzamiento de jabalina –en los que lograría, en ambos, el récord de España– se añadiría el triunfo en los 600 metros lisos. Además, sería segunda en 80 metros, 150 metros y lanzamiento de disco.

Atleta multidisciplinar

No sólo en el campeonato de atletismo brilló Aurora Villa. En ese mismo 1932 disputaría el campeonato nacional de natación, celebrado en Tarrasa, y al que llegaba tras cosechar importantes resultados en travesías en Santander o San Sebastián. De hecho, llegaría a poseer la mejor marca nacional en 50 metros libres. Récord que simultaneó en el tiempo con las plusmarcas en salto de altura, salto de longitud y lanzamiento de jabalina.

En una piscina abarrotada los espectadores vibraron con la final de los 100 metros libres, que deparó un épico duelo entre Aurora Villa y Carmen Soriano, otra gran pionera, en este caso en el agua. Sería la catalana quien se llevaría la victoria.

También en el esquí. Como miembro de la sociedad madrileña Peñalara, alcanzó diversos triunfos regionales y nacionales, destacando el campeonato de Castilla de 1930 y el subcampeonato de España de 1934, sólo por detrás de Margot Moles (quien se convertiría, junto a Ernestina Maenza, en la primera española en competir en unos Juegos Olímpicos de Invierno).

Además, en 1933 Villa comenzó a probar otros deportes, como el baloncesto y el balonmano. Era el del deporte femenino un mundo que comenzaba a despertar, y gracias a figuras como Aurora Villa lo hizo con paso firme.

Pionera también fuera del deporte

Con el inicio de la Guerra Civil Aurora Villa comenzó a reducir su actividad deportiva, centrándose en sus estudios de medicina, que había iniciado en 1934. En su promoción solo terminaron la carrera cuatro mujeres. Ella lo hizo cum laude, una vez concluido el conflicto bélico. Pasaría un tiempo trabajando en el Protectorado de Marruecos.

Aun con todo, continuó ligada, de una manera u otra, al deporte. Al deporte femenino. Fue una de las fundadoras del Club Femenino de Deportes de Madrid, que trató de llevar la práctica deportiva a numerosas mujeres de la capital. Sería, también, profesora de natación en diferentes etapas.

Tras las relaciones creadas en Madrid con el cónsul británico, en 1953 se marchó a Londres para especializarse en Oftalmología. Regresaría a España con grandes avances en estrabismo y trastornos de visión binocular, entonces algo prácticamente desconocido en nuestro país, y dirigió el primer departamento de Ortóptica de España, situándolo en el Hospital Clínico de Madrid. Una vez más, una avanzada a su tiempo. Una pionera. También en medicina.

Su muerte llegó el 9 de noviembre de 2002. A la edad de 89 años. Un año en el que, por ejemplo, Marta Domínguez se llevaba el oro en el campeonato europeo de atletismo en la prueba de 5000 metros, el equipo femenino español se llevaba la plata en la prueba de 4x200 libres en el campeonato europeo de natación, o Ruth Beitia se daba a conocer en un gran campeonato internacional: la Copa del Mundo de Atletismo, celebrada en septiembre en Madrid.

Beitia se convertiría en la mejor saltadora de altura española de todos los tiempos, medalla de oro olímpica incluida en 2016. Probablemente, sin aquella gesta de Aurora Villa casi 90 años atrás, sin aquella figura precursora y pionera, todo hubiera sido mucho más difícil. Ella abrió el camino a tantas y tantas deportistas españolas…

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