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Mark 'El pájaro' Fidrych, o el mayor impacto jamás vivido en la MLB

Su fama fue inmediata. Su carrera, demasiado corta. Tras una extraña muerte en 2009, su recuerdo continúa imborrable.

Su fama fue inmediata. Su carrera, demasiado corta. Tras una extraña muerte en 2009, su recuerdo continúa imborrable.
Mark ‘El Pájaro’ Fidrych, con los Detroit Tigers | Archivo

Jugó, en realidad, un año. Pero qué año. El impacto producido durante aquella temporada del 76 fue gigantesco. Vino no se sabe muy bien de dónde, y de manera inmediata estaba por todos lados. Tanto, que aún hoy se le recuerda. "Tuve una gran carrera. Algunos dicen que un año de carrera. Pero para mí fue una gran carrera, que aún continúa. ¿Por qué? Por los periodistas, por los aficionados...", declararía poco antes de fallecer de manera trágica. Y no le falta razón.

Nacido en Worcester, Massachusetts, el 14 de agosto de 1954, Mark Steven Fidrych dedicaría toda su vida al béisbol. En el Instituto de Northborough y en la Academia Worcester termina de formarse, antes de ser elegido en el Draft de la MLB de 1974 por los Detroit Tigers, en la ronda 10.

Apodado El Pájaro, por su larga y rubia cabellera rizada y su aspecto un tanto desgarbado, que recordaban al personaje de Big Bird en Barrio Sésamo, su debut en las Grandes Ligas se produciría el 20 de abril de 1976. Y su impacto fue inmediato.

Su primera gran actuación llega menos de un mes después. Ante los Cleveland Indians Joe Coleman, el lanzador titular, padece una fuerte gripe. Su lugar lo ocupará Mark Fidrych. Y los Tigers, un equipo con una clara tendencia a la derrota en aquellas temporadas, termina logrando la victoria.

Fidrych es una bocanada de aire fresco. Logra seis entradas, dos hits, y elimina a 14 bateadores. El equipo encadena ocho victorias consecutivas. Pero es mucho más que eso. Los aficionados quedan fascinados ante lo que acaban de contemplar. Ante la gran eficacia de aquel lanzador peculiar al que acaban de descubrir.

Como declara el periodista Jim Hawkins, en el documental ‘Remembering the bird’, "fue todo un acontecimiento. No estaba escrito, no estaba planeado, ni siquiera estaba en la plantilla en la pretemporada. Y pasó de ser un don nadie del que no se había oído hablar, a ser el tema central en toda la ciudad".

Genio y figura

¿Por qué? Porque lo había hecho bien, por supuesto. Pero también, o sobre todo, por sus peculiaridades a la hora de lanzar. Fidrych es un tipo peculiar en sí mismo. Se pone a hablar con la pelota. Con dulzura. Con cariño. La acaricia. Le indica por dónde tiene que ir…y logra un strike.

No sólo eso. Se pone a dar vueltas sobre la base. Hace hoyos o montañitas en ella. Habla solo. Auténticas conversaciones. Gesticula mucho. Choca la mano a cada uno de sus compañeros después de cada acción…

Y aquello, claro, hace que los aficionados se vuelvan locos con su figura. Todos quieren ir a verlo. Se convierte en la gran sensación del béisbol estadounidense. El número de aficionados que va a ver a los Tigers se duplica. Es un show continuo. Un espectáculo del que todos quieren formar parte.

Pero es que además Fidrych es bueno. Muy bueno. Algo que se constata sobre todo en el duelo que enfrenta a los Tigers con los New York Yankees.

Hasta entonces su figura era conocida, idolatrada, en Boston. Pero su imagen apenas trasciende a la prensa local. Pocos han visto realmente jugar a Fidrych… hasta aquel duelo ante los Yankees, televisado para todo el país.

Fidrych completa un partidazo. Y los Tigers ganan. Ante 48.000 espectadores en el Tiger Stadium, y ante millones y millones de espectadores que lo contemplan perplejos frente a la televisión nacional. Todo el país queda enamorado de El Pájaro. Ha nacido un mito. Una leyenda.

En aquel mismo año de 1976 es elegido mejor Rookie del año. Es incluido en el equipo inicial del All-Star (el segundo rookie que lo consigue). Su imagen está por todo. Es el primer atleta de cualquier disciplina que aparece en la portada de la revista Rolling Stone. Sports Illustrated o The Sporting News también le dedican su portada…

Una grave lesión desconocida

Pero tan rápido como llega todo, se va. Se esfuma.

Durante la pretemporada del 77, con unas inmensas expectativas puestas en él, Mark Fidrych sufre una lesión en la rodilla. Mermado físicamente, consigue arrancar el curso. Pero poco después padece un dolor terrible en el hombro. "Siento como si el hombro se me hubiera muerto", declarara.

Intenta volver, pero no puede. Lo intenta como nunca nadie lo ha intentado. Pero es imposible. Tres partidos disputa en 1978. Otro en el 79. Y otro en el 80. El 12 de agosto. En el Tiger Staduim, ante 48.000 espectadores que no saben que aquella es la última oportunidad para disfrutar con El Pájaro.

En 1981 lo prueba en los Boston Red Sox, alejado de las Grandes Ligas. Pero tampoco. En 1983, con 29 años, se retira.

No será hasta 1985 cuando se descubra cuál es el problema: una rotura en el manguito rotador del hombro. Así era imposible volver…

De vuelta a Northborough, Fidrych vive en su granja junto con su mujer y su hija. Trabaja como camionero.

Y el 13 de abril de 2009 llega la tragedia. Un amigo le encuentra inconsciente, enredado en el eje de su camión. Llama al 911, pero ya es tarde. Se ha asfixiado. Ha muerto. Días después, el médico forense dictamina que su fallecimiento había sido un accidente cuando trataba de reparar el camión.

Un trágico accidente que había terminado de un plumazo con su vida. Una de las vidas más peculiares, y más geniales, del béisbol y de todo el deporte estadounidense. Un tipo especial. Una figura eterna, al que la vida no le dejó triunfar como sin duda hubiera merecido.

Pero la leyenda de Mark El pájaro Fidrych continúa viva…

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