
Alonso casi, Pérez todo en Bakú

Es cierto que Bakú nos ha privado de un nuevo podio de Fernando Alonso, pero nos ha dejado ver en qué estado de forma está el piloto asturiano. Gran parte de lo ocurrido el domingo hay que explicarlo mirando y analizando la clasificación del viernes donde los Aston Martin tuvieron problemas con el DRS y sólo pudieron ser sexto Fernando y noveno Lance Stroll, su compañero.
El sábado, durante la carrera al sprint los equipos y los pilotos, después de no tener a penas entrenamientos para probar los neumáticos, se dieron cuenta que, como buen trazado urbano, los adelantamientos serían escasos, sólo la recta de meta daba alguna opción y que los neumáticos apenas sufrían degradación.
Así llegó el domingo y pese a las expectativas de los espectadores de ver batalla y adelantamientos, los equipos y los pilotos sabían que sería una carrera muy estratégica de mucho control en la degradación de las gomas. Quien más las conservara, más oportunidades tendría para avanzar en la pista. Una mentalidad que rompe, que destruye la auténtica filosofía de las carreras, donde se espera el máximo del binomio coche piloto en cada segundo del gran premio.
Sólo el safety car que salió como consecuencia de la salida del monoplaza de De Vries hizo que algo cambiara, aunque fuera poco. Hamilton y Verstappen, que habían cambiado antes, penalizaron perdiendo posición, el primero a cuenta de Alonso y Sainz y el segundo de su compañero de equipo Checo Pérez. Poco pasaría después, Alonso conseguía hacerse un hueco casi imposible para ganarle la posición a Carlos Sainz y Hamilton daría cuenta de Stroll, pero poco más.
Sin duda lo mejor del gran premio, la solidez de Checo Pérez que mantuvo a raya a un Verstappen que empujó hasta el final pero sin éxito, consiguiendo el mexicano no sólo los 25 puntos del gran premio de Azerbayán sino también la victoria en la carrera al sprint del sábado.
Me quedo también con la mentalidad de Alonso, su solidez y la capacidad para estudiar al adversario, sus gomas, sus tiempos para lanzar los ataques en el momento preciso con el menor riesgo posible. Lo hizo con Hamilton, obligando al inglés a hacer la primera parada en box y puso en aprietos, aunque durante pocos metros, a Charles Leclerc que por fin consiguió cruzar la línea de meta en el mejor gran premio del monegasco de lo que llevamos de Mundial, al ser tercero.
Lo peor del gran premio, la extrema durabilidad de los neumáticos. No es normal que unos neumáticos duren casi todo el gran premio sin que penalice la velocidad o el rendimiento de los pilotos. Tanto Occon como Hulkenberg aguantaron casi toda la carrera con las mismas gomas y sin mayores consecuencias.
Como conclusión podemos decir que los Red Bull sólo se tienen a ellos mismos como rivales y que Ferrari, Aston Martin y Mercedes se repartirán el resto.
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