
Cuando el amor te fuerza a lo imposible

No sé si a lo imposible pero está claro que Marc se la está jugando a una última bala. El ocho veces campeón del mundo lleva tres temporadas luchando contra él mismo, contra un hombro que le costó curar y que ahora es casi inservible para que Marc vuelva a ser el mismo de antes, siga siendo un campeón. La rotación de su articulación es ahora el principal escollo para poder recuperar su pilotaje, sus sensaciones y las victorias. Está claro que a Marc no le vale con estar en el top diez, si fuera así él entiende que nada de lo que hace, de lo que arriesga, tendría sentido y más después de haber ganado ocho Mundiales y haber roto todos los récords de precocidad habidos y por haber.
Tres años de sufrimiento, de dolor, seguro que de muchas lágrimas vividas en silencio y en privado y con el foco permanentemente puesto en lo que hace y en lo que no hace. Sólo un campeón, y sólo el amor que Márquez siente por las motos y la competición pueden compensar todo ello. Quizás no sea amor y solo sea ambición, pero ambas se parecen mucho en muchas cosas.
Lo que está claro es que si la operación a la que se somete este jueves Marc Márquez en la Clínica Mayo de EEUU no sale bien, o todo lo bien que esperan en el equipo, la decisión que deberá tomar Márquez será si le compensa seguir corriendo para ganar de vez en cuando y sufrir siempre. Esperando además que en algunas de las caídas provocadas por ir por encima de sus posibilidades le venga a visitar el fantasma de la diplopía.
Todos, o casi todos, desean que todo salga bien, que Marc recupere su sonrisa sincera, su pilotaje agresivo con el que tanto hemos disfrutado y que tanto echamos de menos. Y no sólo la afición si no todo el paddock, porque hay que ser sinceros MotoGp ha notado la ausencia de Marc, ha perdido un importante aliciente.
Marc Márquez estaba llamado a ser el sustituto de Valentino, no sólo por sus triunfos, si no también por su carisma. Cubría a la perfección este gran vacío y ahora ni uno ni otro están y no hay, y que me perdone Quartararo, ningún candidato digno a suceder ni uno ni a otro. Así que las cosas tienen que salir bien o bien. Marc tiene que volver y hacerlo como si nada de esto hubiera pasado.
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