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La Alonsomanía rompe las audiencias de la F1

Fernando Alonso brilla con luz propia en el inicio del curso del Gran Circo
Fernando Alonso brilla con luz propia en el inicio del curso del Gran Circo | EFE

Pese a que la última carrera disputada en Australia fue un mal en calma, aburridísima, solo perturbada por tres banderas rojas que nos mantuvieron despiertos en la madrugada del pasado domingo, la F1 batió todos sus récords de audiencia desde que se emite en un canal de pago.

Porque mucho se habla de la injusta o desmedida sanción a Carlos Sainz por el toque con Fernando Alonso, del circo que montó la FIA con las banderas rojas y que obvió el recurso de los coches de seguridad para animar un poco el cotarro, pero poco se comenta la que es la peor pesadilla para los espectadores de la F1, la conservación de neumáticos.

Y con todo el gran premio de Australia, el tercer de la temporada marcó récords de audiencia de la F1 desde que se emite en canales de pago, 344 mil espectadores, lo que supone el 24, 4 por ciento del share. Y todo gracias a Alonso y su regreso al podio, a la lucha por los puestos de cabeza.

El año pasado esta misma carrera apenas registró 196 mil espectadores y es que el el brillante comienzo de temporada del binomio Alonso- Aston Martin ha devuelto hasta este deporte a muchos espectadores que habían abandonado la F1, hartos de promesas incumplidas o fallidas de Fernando Alonso, pero que no olvidan la revolución que supuso para este deporte los años 2004 y 2005 cuando el piloto español consiguió sus dos mundiales con Renault.

Además, la historia de Fernando tiene mucho carisma. Un bicampeón del mundo que lo intentó con Ferrari, con Honda y McLaren, que volvió a Renault ahora renombrado como Alpine que entre medias se fue a la Indy, fue Campeón del Mundo de Resistencia y participó en el Rally más duro del mundo, el Dakar.

Llegó a tumbarse en una tumbona en Interlagos a ver la carrera harto de los motores Honda y de esperar un coche que nunca llegó, y casi un década después vuelve a estar en puestos y dispuesto para disputar un Mundial.

Sí, con más canas, pero con las misma ilusión y la misma ambición. Lo demuestra la conversación de radio que mantuvo en Albert Park con su equipo tras el choque con Sainz en la tercera bandera roja, recordando que si los coches no habían pasado por el primer sector las posiciones debían ser las mismas que antes de que se relanzara la carrera. Todo con el objetivo de conservar la tercera posición.

Y esto no ha hecho nada más que empezar. Todos esperan la 33, la 33 victoria por supuesto. Y no hay día que no haya alguien que especule cuándo se producirá, ¿En Bakú, en Mónaco? Nadie se lo que quiere perder, pero antes se tendrán que perder los Red Bull para que Alonso siempre al acecho huela sangre y por fin celebre, celebremos la 33 victoria del bicampeón.

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