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Lección de Verstappen bajo la lluvia de Brasil

Max Verstappen celebra su victoria en el GP de Brasil en Interlagos.
Max Verstappen celebra su victoria en el GP de Brasil en Interlagos. | EFE

Después de una clasificación desastrosa marcada por la lluvia y las banderas rojas que dejaron a Max Verstappen en la decimoséptima posición en la parrilla, el vigente campeón ha demostrado su calidad y su sangre fría. El piloto neerlandés ha protagonizado una remontada épica, desde la decimoséptima posición a la primera, en unas condiciones muy complicadas donde la lluvia, las banderas amarillas, el safety car y, sobre todo, una bandera roja han marcado el devenir de un gran premio que prácticamente ha sentenciado el Mundial.

Ya en la salida Verstappen consiguió quedarse a las puertas del top 10 con un exterior magistral en la tercera curva que presagiaba la remontada que iba a protagonizar el piloto de Red Bull. Adelantamientos perfectos que fueron acercándole a la cabeza de carrera, donde estaban George Russell y Lando Norris con bastante distancia del resto. Pero una parada a destiempo de estos dos pilotos —cuando se retiraba el safety car virtual— y, sobre todo, una bandera roja provocada por un accidente de Colapinto, permitían a Ocon y Verstappen, que todavía no habían parado, recuperar los más de treinta segundos de la parada al poder cambiar los neumáticos durante el parón. Al final el vigente campeón se ha reconciliado con la victoria y hasta ha logrado la vuelta rápida.

Suerte y destreza de Max Max frente a los nervios y la torpeza de Norris bajo la lluvia, que pese a salir desde la pole ha cruzado la meta en sexta posición y acaba con las pocas opciones que el británico tenía de asaltar el liderato del mundial de pilotos en los tres grandes premios que restan de campeonato. Ninguno de los grandes pudo con Red Bull y, de hecho, fueron los dos pilotos de Alpine, Ocon y Gasly, los que acompañaron a Verstappen en el podio al acabar en segunda y tercera posición, respectivamente.

Eran las mejores condiciones para Red Bull, donde asumieron una sanción para Verstappen por cambio en la unidad de potencia del monoplaza. Bajo la lluvia su debilidad ante los McLaren se diluía y el talento de Verstappen podía suplir las carencias que les han hecho perder puntos desde la última victoria del piloto neerlandés, hace ya cuatro meses y medio en el GP de España.

Los galones, la experiencia y la técnica demostrados por Verstappen en Interlagos son, sin duda, un golpe moral que va a ser determinante en la lucha por el título.

Pero la de Norris no ha sido la única decepción. Sólo quince coches han conseguido cruzar la línea de meta y, pese a que la lluvia podía ser también la mejor opción para volver a ver a Fernando Alonso en lo más alto, tampoco hubo suerte.

Varias salidas de pista y mucha inestabilidad en el monoplaza, también bajo la lluvia, han dejado al asturiano fuera de los puntos. El piloto ovetense terminó decimocuarto y muy dolorido por el continuo impacto de los baches del trazado que el Aston Martin no conseguía amortiguar. Peor suerte tuvo Carlos Sainz, que terminó contra el muro y fuera de carrera después de su victoria en México y aleja a Ferrari de la opción de disputarle a McLaren el Mundial de Constructores.

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