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Malestar por la nueva calificación de F1

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¿Quién había pedido un cambio en la calificación? ¿Qué equipo o piloto se había quejado de la actual fórmula? Pues la respuesta es fácil, nadie. Todo lo contrario la nueva calificación, que se pondrá en marcha en el primero gran premio de la temporada, parece que solo gusta a sus creadores.

Durante todo el año pasado se abrió un debate entre organización, equipos, pilotos y afición que puso en duda el actual modelo de la F1 por ser un modelo falto de emoción que se ha traducido, en las últimas temporadas, en una pérdida de audiencias televisivas y espectadores dispuestos a pagar una entrada para un gran premio. Pero las partes interesadas siempre apuntaron a las limitaciones impuestas en el ámbito de la aerodinámica, de la mecánica, y sobre todo de la limitación de pruebas como los causantes de que este deporte no estuviera más competido.

¿Por qué? Porque una vez parido el coche, la falta de pruebas durante la temporada y la limitación de desarrollo dejaban vendidos a los equipos todo el campeonato y daba ventaja a las escuderías que acertaban con los componentes y su fiabilidad. ¿Consecuencia? La que hemos visto los últimos casi ocho años, primero con el triunfo absoluto de Red Bull y después con el dominio de Mercedes.

Y esto poco o nada cambiará con la calificación. Es verdad que la FIA ya abrió un poco la mano con el desarrollo el año pasado, pero la nueva calificación no aporta nada más que complicación para los espectadores.

No se puede negar que añadirá emoción y sobre todo permitirá parrillas muy dispares debido a que llegado el final de cada una de las sesiones, Q1, Q2 o Q3, los coches serán eliminados cada noventa segundos. El coche más lento caerá cada minuto y medio, es decir, cualquier salida de pista, un exceso de tráfico o la aparición por ejemplo de lluvia podría dejar sin opciones a coches que a priori deberían pelear por las primeras posiciones de la parrilla.

El resultado que busca la FIA y la Fórmula1 es que siempre haya monoplazas en pista y la sesión sea más dinámica. Pero de momento el formato no ha encontrado muchos amigos dentro del paddock. La premura y la dificultad no han gustado sobre todo a los pilotos que no entienden porqué esas prisas por cambiar algo que en principio funciona. En este sentido se manifestó la pasada semana Fernando Alonso que aseguró que según él los espectadores quieren ver coches veloces y no limitados por los consumos de combustible, que suenen a carreras y se disputen las posiciones. Y creo que en esto no se puede estar en desacuerdo con Fernando

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