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Mercedes gana en casa de Red Bull

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No ha podido ser. La escudería del toro rojo había diseñado y preparado este gran premio como una fiesta, como la consolidación de un proyecto deportivo que en los últimos cuatro años lo ha ganado todo. Pero la imagen de Vettel abandonando cuando todavía no se había cumplido la mitad de la carrera y tras haber hecho una de las peores calificaciones de su vida deportiva, ha sido más que sintomático.

Estaba claro que este circuito, corto y de pronunciadas rectas, era un regalo para lo Mercedes y todos aquellos monoplazas que bajo el chasis lucen propulsor Mercedes. Esta vez ni siquiera Daniel Ricciardo pudo colocar su monoplaza entre los mejores y se ha tenido que conformar con la octava posición. Visto lo visto se podría decir que a Fernando Alonso no le ha ido tan mal con la quinta posición, peores tormentas sacuden otros garajes, aunque tal hecho no debería ser un motivo de alegría.

La falta de potencia en el Ferrari del asturiano ha quedado patente en cada una de las rectas del circuito austriaco donde los Mercedes y los Williams ampliaban con facilidad las distancias con sus perseguidores. Tras lo visto este fin de semana en el circuito de Estiria parece ya claro que el Mundial se lo disputarán entre Nico Rosberg y Lewis Hamilton. EL primero de ellos lucía una gran sonrisa ya que ha vuelto a imponerse a su compañero de equipo que pese a protagonizar una de las salidas más espectaculares vistas en este deporte, le supo a poco la segunda posición que le dejan todavía muy lejos del liderato que ostenta Rosberg en la general.

La cara de Hamilton cuando le preguntaron a Rosberg si se dejaría barba si ganaba el título tal y como hizo su padre Keke Rosberg, fue todo un poema, Hamilton parecía darse cuenta que este mundial, pese a tener el mejor coche, lo puede perder a manos de su compañero, que por cierto es alemán igual que el equipo para el que trabaja.

El buen estado de forma de la escudería Mercedes y la falta de acierto en la estrategia de los Williams fueron claves para componer el podio en Austria. Un gran premio en el que por primera vez Alonso ha liderado la carrera aunque fuera durante unas cuantas vueltas antes de entrar a cambiar neumáticos. Es lo máximo que veremos de este Ferrari que ya nació mal y que mal seguirá si no se le enciende una bombilla a algún ingeniero en Maranello. De momento las luces en el equipo del Cavallino Rampante siguen apagadas.

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