
Tres carreras, tres podios y una victoria

Ferrari ha despertado a la bestia. Nunca un despido había surtido tanto efecto en el comportamiento de un piloto de la F1. Desde que Carlos Sainz conoció que no renovaría por Ferrari y que había sido sustituido por Lewis Hamilton, el piloto madrileño parece otro y se presenta como la única alternativa a Red Bull y el candidato más sólido para quedarse con las migajas que dejen los toros.
Si bien es cierto que la carrera de Carlos fue impecable, desde la salida, las paradas y los adelantamientos en pista, no menos cierto es que la errática estrategia de McLaren le facilitó el trabajo a los Ferrari que siguen a la sombra de los coches de Red Bull que volvieron a firmar un doblete.
Sainz, tercero, fue muy superior a su compañero de equipo, Charles Leclerc, durante todo el gran premio, desde los libres del viernes, la clasificación de sábado y el domingo en carrera. Se trata del mejor arranque de temporada del piloto madrileño que está haciendo méritos para poder tener el mejor contrato, pero sobre todo el mejor coche de cara a la temporada que viene. De momento las cifras son inmejorables, tres carreras completadas, tres podios y una victoria magistral en la era Red Bull.
Un gran premio, el de Japón que, pese a que nos ha dejado un gran puñado de adelantamientos, estos han sido en su mayoría por la diferencia en la juventud de las gomas según los pilotos iban entrando y saliendo del pit lane. El agarre en Suzuka es especialmente importante debido a los peraltes y los ángulos de las curvas.
Pero Japón nos deja muchas otras cosas, el aburrimiento de Verstappen que parece que juega en otra liga, el sufrimiento de los Mercedes sin opciones todavía de luchar por el podio y el gran trabajo de Fernando Alonso. El piloto asturiano, que finalmente fue sexto, arriesgó con una estrategia distinta al resto de equipos, saliendo desde parrilla con el neumático blando, y sorprendiendo una vez más con un pilotaje consistente y sin fallos que pasa desapercibido para la mayoría pero que está fuera del alcance de la práctica totalidad de los pilotos de la parrilla. Aguantar durante tantas vueltas al McLaren de Piastri con gomas más desgastadas está a la altura, sólo, de los elegidos.
Parece que Aston Martin ha minimizado su problema de extrema degradación de los neumáticos, pero todavía les queda trabajo en el desarrollo del monoplaza para ponerse, ya no a la altura de Red Bull que se antoja casi imposible, pero sí a la altura de Ferrari.
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