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Valentino Rossi y el complot judeo masónico

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Valentino Rossi y Marc Márquez.
Valentino Rossi y Marc Márquez. | EFE

Hace ya unos días que reflexiono sobre las palabras de Valentino Rossi al diario italiano Il Corriere de la Sera sobre Marc Márquez. Reflexiono sobre su orgullo y su falta de autocrítica. En este artículo no pongo en duda, en ningún momento, el talento ni los atributos deportivos del nueve veces campeón del Mundo, si no sus palabras frente a un rival que no ha hecho si no que enfrentarle al espejo, enseñarle a él mismo, a Valentino Rossi, como es y como ha sido.

Valentino sigue tachando de imperdonable lo ocurrido en 2015, ya saben la famosa patada de Sepang, el biscotto español contra el italiano para que no consiguiera su décimo título y, en definitiva, un auténtico complot, casi judeo masónico, contra él, el pobrecito de Valentino.

Siempre he defendido que el único responsable de que ese año Rossi no consiguiera el Mundial fue él mismo, su falta de olfato para no caer en la provocación del propio Márquez que lo único que quería era ganar, ganar al mejor y hacerlo como le había visto hacer a él durante muchos años. Qué se lo digan a Max Biaggi o al pobre Casey Stoner, que estuvo de baja media temporada después del adelantamiento en Laguna Seca, o al español Sete Gibernau, todos víctimas de las formas de Valentino dentro y fuera de la pista.

Lo único que hizo Marc, en parte sin saberlo, fue enseñarle que había llegado su sustituto y que ya no era ni intocable y sí reemplazable. Insisto en lo que ya escribí entonces, Márquez sólo quiso ganar y ganar al mejor y el que se picó, el que no pudo soportar encontrar a otro como él, del mismo nivel, fue Valentino Rossi. Las declaraciones del italiano acusando a Jorge Lorenzo y Márquez de urdid un plan para hacerle caer, o declarar tras perder el Mundial en Cheste a favor de su compañero de equipo en Yamaha, Lorenzo, en contra de la organización, de Honda, de parte de la afición terminaron por dibujar una caricatura del piloto y no lo que hasta entonces habíamos visto de Valentino Rossi.

Entiendo que tiene que ser muy duro perder, la que posiblemente fue, su última oportunidad de ganar un Mundial, su décimo Mundial, pero eso no justifica arremeter contra todo y todos, creyéndose invencible o no sé intocable. En cualquier caso, han pasado los año y aquella herida Rossi no la ha cerrado, Márquez terminó ocupando su lugar, ya vernos que pasa este año, y eso terminó por desdibujar al maestro, al líder.

Márquez, insisto, no hizo nada Valentino, sólo quiso ganar, y si bien es cierto que la pasión, la juventud, las ganas, el ansia por llegar al primer puesto le han jugado malas pasadas al piloto español excediendo en algunos casos el límite, no es menos cierto que esos límites los ha conocido bien Valentino, no porque los haya padecido sino porque lo has practicado. Basta de acusar, de señalar y sobre todo cuando estás de retirada, porque al tiempo que se acusa a Márquez se desprestigia a todo una familia, la de MotoGp.

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