Verstappen, expulsado de la fiesta de McLaren

La realización del Gran Premio de Austria ha estado gran parte de la carrera entretenida con las batallas que se disputaban en la cola del pelotón, y eso es porque la parte de arriba apenas tuvo emoción. Con Verstappen fuera desde los primeros giros y con Lando Norris más sólido de lo normal, la carrera ha sido un paseo para los McLaren y una lucha sin cuartel por los puntos. Piastri lo intentó, pero las radios de McLaren cortaron rápido cualquier lucha peligrosa que terminara siendo un desastre para los coches papayas, y más teniendo en cuenta que el adversario más serio, Max Verstappen, se ha quedado fuera de combate después de que una pasada de frenada de Antonelli se lo llevara por delante, y con ello gran parte de las posibilidades de revalidar el título de campeón.
Así, los McLaren afianza su posición de liderato en todas las clasificaciones y, aunque Oscar Piastri sigue al frente de la clasificación de pilotos, Lando no parece querer desengancharse de la oportunidad más clara de ganar un Mundial que se le ha presentado en toda su carrera.
De nuevo, Fernando Alonso consiguió unos valiosos puntos logrados a golpe de pico y pala con un coche que sigue en transformación y que es una incógnita distinta en cada trazado. Y es que en esta ocasión, la séptima posición del asturiano le ha valido tres puntos para su casillero, pero en parte gracias a las retiradas de los dos Williams, el propio Verstappen y Antonelli, que son coches que suelen estar por delante del Aston Martin. Pese a las ayudas por los abandonos, Fernando Alonso siempre nos deja perlas que demuestran su talento, que es único. La defensa de posición frente a su pupilo Bortoleto para poder cruzar séptimo es una lección de maestría y pilotaje.
Se sobrevivió, eso es lo que debe pensar Fernando. Sobre todo viendo el desastre de Carlos Sainz, que ni siquiera pudo empezar la carrera por un problema en el sistema de frenos así como la retirada de Albon unas vueltas después. No son buenos tiempos para el piloto madrileño y Williams, que habían conseguido acercarse a la cabeza, pero, como le pasó a Aston Martin, han empezado a perder el rumbo que les había puesto en el ojo de mira de muchos en el paddock.
En tierra de nadie, sin hacer apenas ruido, pese a que Leclerc ha conseguido subir al podio en tercera posición, ha vuelto a estar Ferrari. Son coches que sólo se mantienen en pista, apenas pueden lanzar un ataque y se sirven del buen ritmo para ocultar las carencias de un coche nada ambicioso: se quedarán un año más con ganas de luchar por el Mundial y recogiendo las migajas que otros van dejando.
Y si Ferrari ha estado arriba ha sido por los fallos y falta de ritmo de Mercedes, cuya irregularidad muestra las carencias del equipo.
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