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El insólito caso de los ladrones de toallas que pone patas arriba Wimbledon

170.000 dólares en pérdidas por el hurto de las toallas oficiales del torneo. Los propios tenistas, máximos sospechosos.

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170.000 dólares en pérdidas por el hurto de las toallas oficiales del torneo. Los propios tenistas, máximos sospechosos.
Las toallas oficiales de Wimbledon, un bien preciado | Twitter

¿Se imaginan que en todo un Grand Slam hay una oleada de robos que hace desaparecer las toallas oficiales que la organización reparte a los tenistas? ¿Se imaginan que esta plaga de exterminadores de toallas sucede en Wimbledon, torneo por excelencia del tenis? En el marco del All England, un Club selecto lleno de curiosidades:

  • Puntualidad británica

El torneo comienza exactamente seis semanas adontes del primer lunes de agosto y termina justo 15 días después. El campeón del año anterior es el encargado de disputar el primer partido (tras las rondas previas).

  • Jugoso aperitivo

Todo aficionado que disfrute en las gradas de Wimbledon tiene como tradición degustar fresas con nata. Este aperitivo es casi una obligación para los presentes y se estima que se consumen 30.000 kilos de fresas (procedentes de Kent) y 10.000 de nata.

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Las fresas con nata, un placer habitual en Wimbledon
  • El blanco, color predominante

Los tenistas disputan sus partidos y entrenamientos ataviados con prendas de color blanco. Las normas guardan algunas curiosidades como que "se permite una línea de color en el cuello o en las mangas que no supere el centímetro de grosor" o que "también las zapatillas deben ser enteramente blancas, incluidas las suelas".

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El color blanco, una tradición
  • La mascota de Wimbledon

Wimbledon cuenta con un halcón llamado Rufus cuya misión, al igual que en los aeropuertos, es espantar a los pájaros (generalmente palomas) que puedan interrumpir los partidos.

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Rufus, mascota de Wimbledon
  • Los premios más cuantiosos

En categoría individual, el ganador se lleva 1,6 millones de libras. El finalista consigue 800.000 libras y los semifinalistas 400.000. Wimbledon entrega premios económicos desde 1968, cuando se repartieron en total poco más de 26.000 libras

Los ladrones de toallas

Pues sí. Aunque parezca surrealista, otra de las tradiciones en el torneo de hierba más importante del mundo es la de hurtar las toallas oficiales. Los tenistas, inspirados en los mismísimos Ned Kelly, Jesse James, o Dick Turpin -algunos de los ladrones más famosos de la historia-, desarrollan sus dotes más delictivas. Increíble pero cierto.

La organización de Wimbledon, harta de perder dinero, quiere terminar con un hecho insólito: el robo de las toallas oficiales del torneo. Y es que desde el All England Club afirman que tan solo el 20% de las 6.000 toallas que se reparten por edición, son devueltas. El resto se las quedan los jugadores para coleccionar o regalar.

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Las toallas oficiales de esta edición

La organización señala sin miramientos: desde los juniors, que el pasado domingo fueron acusados de "organizar competiciones para ver quién es capaz de robar más toallas" -según afirmó al diario británico The Telepgraph Goerge Spring, jefe de las pistas del All England desde el 2000-, hasta las principales raquetas del circuito profesional. Todos son sospechosos de afanar toallas.

Y es que tenistas de la enjundia de Novak Djokovic, Andy Murray, Roger Federer, Serena Williams o Venus Williams, han reconocido su implicación en el caso de las toallas robadas.

"Planeo antes del partido dejar la mitad de mi bolso vacío o un bolso entero para las toallas que me llevo de Wimbledon", admitió el serbio Djokovic antes de ser eliminado en la tercera ronda. Federer tampoco se corta: "Lo he hecho alguna vez. Tengo una gran colección en casa, es un buen regalo. Sólo las conseguimos en la cancha, no en el vestuario. Creo que es porque si las dejaran también en los vestuarios, pronto no quedaría ninguna".

Según Spring, la estadounidense Serena Williams es una "leyenda" en este arte. "Serena es una leyenda... ya se podría haber comprado una segunda casa. Este asunto de las toallas ha sido un poco un secreto", dijo el encargado de acondicionar las canchas sobre la número uno, con ganancias cercanas a los 80 millones de dólares en su carrera.

La mayor de las Williams, Venus, bromeó: "Tengo muchas en casa, desde 1997. Tengo algunas toallas de hombres también, se pueden cambiar en el mercado negro de toallas".

Cada jugador recibe dos toallas por partido, que deberían dejar en su silla al abandonar la pista, pero los oficiales no pueden obligarlos. Y con las interrupciones por lluvia, en cada reanudación vuelven a tener dos nuevas toallas disponibles.

La joven canadiense Eugene Bouchard, de 22 años, contó su secreto: "Cuando hay demora por lluvia, te llevas otras dos toallas extras. En un partido, cuatro toallas. Creo que lo hago bien".

Algo similar hace el estadounidense John Inser. "Creo que me he podido hacer con seis en un partido (por la interrupción). Paramos en el 1-1 y ya son dos; termino 7-6 y 1-3 y dos más. Así las reparto como caramelos", contó antes de ser eliminado en la tercera ronda.

Las toallas de Wimbledon son hechas 100 por cien de algodón, miden 70 x 133 centímetros y pesan 500 gramos.

En la tienda oficial del torneo, frente al portón de la entrada 5 del All England, las toallas son el producto más vendido. Cada una cuesta 29 libras (38 dólares). Las pocas toallas que los tenistas devuelven, tienen una gran utilidad: tras ser lavadas se destinan a fines benéficos.

Drásticas medidas de la organización

Que en la edición de este año se estimen unas perdidas de unos 170.000 dólares por el hurto de toallas, ha sido la gota que colma el vaso. ¡Hay que terminar con los ladrones de toallas! La organización ha dicho basta y las primeras medidas no se han hecho esperar. Además de airear el caso públicamente, a los tenistas juniors, en vez de las toallas oficiales, se les reparten toallas blancas.

Desde las altas esferas, planean entrenar bloodhound (sabuesos) para convertirles en especialistas rastreadores de toallas, para olisquear las bolsas de los tenistas tras los partidos, e incluso, se plantean contratar a un Towel Observer, una especie de observador que se dedique a no perder de vista las toallas oficiales que se reparten durante los partidos.

¿Seguirán sacando a relucir su arte cleptómano los tenistas? ¿Conseguirán las medidas introducidas por el All England Club disuadir a los rateros?

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